En medio del sonido de monitores y equipos médicos, una guitarra y una voz suave abren un espacio inesperado de calma. En las unidades de cuidados intensivos neonatales, donde la incertidumbre marca cada jornada, la música se ha convertido en un puente entre la medicina y la emoción. Así lo plantea un médico senior en la edición navideña de The BMJ, al destacar que la música en vivo no solo favorece el vínculo entre padres e hijos, sino que también ofrece un respiro en situaciones profundamente estresantes.
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Durante 2025, la organización benéfica Music in Hospitals & Care ha llevado más de 90 horas de música en vivo a unidades de cuidados intensivos neonatales del Reino Unido, alcanzando a más de 1.000 bebés gravemente enfermos. Desde 2017, la entidad desarrolla las sesiones conocidas como Lullaby Hour, pensadas para llevar melodías suaves tanto a bebés como a sus familias en entornos médicos de alta complejidad, incluidos servicios de cuidados intensivos para adultos.
Música en un entorno dominado por la tecnología
Diversos estudios han identificado efectos positivos de la musicoterapia en bebés prematuros hospitalizados en unidades neonatales. Entre los beneficios observados se encuentran la disminución de la frecuencia cardíaca y respiratoria, así como un aumento en el volumen de alimentación. No obstante, un metaanálisis publicado en 2021 subrayó que la certeza de la evidencia aún es baja.
Más allá de los datos, quienes participan directamente en estas sesiones describen cambios visibles. La cantante y guitarrista Mica Bernard, una de las músicas que participa en el programa, relata: “Cuando estoy cantándole al bebé, literalmente puedo ver cómo su ritmo cardíaco se calma o cómo aumenta su oxígeno. Creo que eso demuestra lo profundamente incorporada que está la música en los seres humanos”.
Frente a la preocupación de algunos padres por la posibilidad de que el sonido altere el descanso de los recién nacidos, la experiencia recogida por Music in Hospitals & Care muestra lo contrario. Con frecuencia, los bebés se duermen o permanecen dormidos durante la música en vivo, incluso cuando esta se interpreta en momentos difíciles, como durante procedimientos clínicos o cambios de pañal.
Con frecuencia, los bebés se duermen o permanecen dormidos durante la música en vivo. Foto:iStock
Jay Banerjee, neonatólogo del Imperial College Healthcare NHS Trust, destaca el impacto integral de estas iniciativas: “Estas sesiones de música no solo ayudan a los padres a vincularse con su bebé, sino que también brindan un momento de alivio en una situación incierta y estresante. La retroalimentación de las familias y del equipo clínico aquí ha sido universalmente positiva”.
Un puente emocional para las familias
El componente de vínculo que promueve Lullaby Hour resulta especialmente relevante para los padres que no pueden cargar a su bebé, debido a que permanece dentro de una incubadora. En ese contexto, la música se convierte en una forma alternativa de contacto y expresión emocional.
Bernard explica que, en muchos casos, cantar abre un espacio íntimo para los adultos: “A menudo, si es la primera vez que le canto a un padre o una madre, es la vía perfecta para que puedan llorar… La música les ayuda a conectarse con lo que están sintiendo”.
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Además de su efecto emocional directo, la música introduce una sensación de normalidad en salas dominadas por la urgencia médica. Gail Scott-Spicer, directora ejecutiva de Imperial Health Charity —organización que desarrolla programas artísticos en hospitales—, lo resume así: “El entorno de una unidad de cuidados intensivos neonatales es, por supuesto, bastante abrumador… Poder llevar un poco de ‘normalidad’ a esa situación empieza a explicar los resultados de salud tan positivos para los bebés y reduce el estrés y la ansiedad de las familias”.
REDACCIÓN SALUD
















