A pocas semanas de las celebraciones de fin de año, una tendencia se abre paso en el mercado de la moda colombiana: el shapewear. Con cifras en ascenso y una preferencia notable por prendas que combinan comodidad, versatilidad y soporte sutil, este segmento se afianza en el gusto de consumidores que buscan lucir una silueta estilizada sin recurrir a las tradicionales fajas rígidas.
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Según datos de la marca de shapewear Entallarte, en lo corrido de 2025 se han vendido más de 200.000 unidades de bodies para mujer y camisetas de compresión para hombre. Las cifras reflejan un aumento del 69,4 % en bodies femeninos y de 216,6 % en prendas de compresión masculina frente a 2024. Este crecimiento, señalan desde la compañía, está ligado a la transformación del concepto de ropa moldeadora: del control intenso se ha pasado a una propuesta más ligera y funcional.
La mujer colombiana, explica la empresa, ha empezado a integrar la compresión suave en su vestuario cotidiano y de temporada. El body shapewear, con su base sin costuras y su enfoque en moldear de manera sutil, ha tomado protagonismo frente a las fajas tradicionales, más rígidas y orientadas al control máximo.
Leidy Grisales, CEO de Entallarte, destaca que el diseño es clave en esta transición. En sus palabras, el secreto está en “una mezcla inteligente de tejidos elásticos y de soporte que se enfocan en zonas específicas”, lo que permite beneficios como compresión de abdomen y soporte de espalda. Esta combinación, afirma, ha convertido al body moldeador en una prenda “para alisar la cintura y proporcionar una figura más definida, al mismo tiempo que ofrece apoyo postural ligero”.
Una prenda versátil para múltiples estilos
El shapewear no solo responde a la necesidad de moldear la silueta; también se ha convertido en una pieza que resuelve el vestuario. Grisales explica que “la versatilidad se ha vuelto una demanda de las consumidoras modernas, ya que buscan prendas que resuelvan su look”. En esa lógica, el body moldeador funciona como una base adaptable, capaz de acompañar desde un vestido formal hasta atuendos más casuales, sin restringir movimientos ni opciones de estilo.
El portafolio de Entallarte —que incluye body reductor cachetero, body tipo tanga, diseños con tiras y manga corta— confirma esta preferencia. Según la compañía, estas son las prendas más vendidas, con una constante anual de alrededor de 200.000 unidades, y un repunte notable en la temporada decembrina, cuando aumentan los eventos sociales y la búsqueda de prendas que aporten un acabado más limpio bajo la ropa.
La alta demanda se inscribe, además, en un proceso de sofisticación del consumo nacional. Las prendas moldeadoras ya no se asocian exclusivamente con control extremo, sino con comodidad y diseño. Para muchas consumidoras, representan una herramienta que complementa su estilo sin sacrificar la sensación de libertad.
El creciente interés masculino en prendas de compresión
Aunque históricamente el shapewear ha sido un mercado dirigido al público femenino, la categoría masculina empieza a mostrar una expansión significativa. Los hombres no suelen adquirir bodies, pero sí camisetas y camisillas de compresión, un segmento que este año creció de forma superior al femenino.
Entallarte también es una compañía que produce fajas. Foto:Archivo particular
Para Grisales, este cambio refleja “el abandono del paradigma de la estética en la sociedad”, permitiendo que los hombres busquen activamente prendas que aporten soporte y mejoren su postura diaria sin prejuicios asociados al cuidado de la imagen.
Este comportamiento amplía el alcance del shapewear y lo posiciona como una opción transversal, no limitada por género, sino por necesidades de comodidad, soporte y apariencia en contextos sociales o laborales.
Con este impulso, el body shapewear se consolida como una tendencia vanguardista que combina estilo, diseño y bienestar. En la antesala de las fiestas navideñas, se presenta como una pieza esencial para quienes buscan una figura más definida con el máximo confort, reafirmando su presencia en el guardarropa colombiano.
REDACCIÓN VIDA DE HOY

















