Durante años, la idea de perder peso ha estado asociada a la restricción, al conteo obsesivo de calorías y a la sensación constante de hambre. Sin embargo, nuevas investigaciones comienzan a cuestionar esa lógica y a proponer un enfoque distinto: no comer menos, sino comer mejor.
Lejos de las dietas extremas, algunos especialistas coinciden en que el tipo de alimentos puede influir más que la cantidad. La clave no estaría en reducir drásticamente las porciones, sino en elegir opciones que generen saciedad, aporten nutrientes y permitan al cuerpo regular mejor su consumo energético.
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El enfoque que cambia la idea de ‘comer menos’
Un estudio realizado en Reino Unido analizó cómo responden las personas cuando reemplazan alimentos ultraprocesados por productos mínimamente procesados. El hallazgo fue llamativo, quienes siguieron una dieta basada en alimentos reales consumieron cerca de un 57 % más de comida en volumen, pero aun así ingirieron menos calorías al día.
La investigación, desarrollada con adultos con sobrepeso, mostró que este grupo redujo en promedio 330 calorías diarias sin proponérselo de forma consciente. El resultado fue una pérdida cercana a un kilogramo en apenas dos semanas.
El ensayo se llevó a cabo con 20 participantes divididos en dos grupos. Mientras uno consumía comidas preparadas y productos altamente procesados, el otro basó su alimentación en frutas, verduras, carnes magras y preparaciones simples. Tras dos semanas, los grupos intercambiaron los planes alimentarios.
Especialistas destacan la importancia de elegir alimentos mínimamente procesados. Foto:iStock
Aunque las comidas estaban equilibradas en nutrientes como grasas, proteínas, carbohidratos y sal, el comportamiento fue distinto. Quienes comían alimentos no procesados tendían a servirse más, pero acumulaban menos energía total.
¿Por qué el cuerpo responde mejor a alimentos reales?
Los investigadores explicaron que muchas frutas y verduras tienen una baja densidad calórica. Esto permite comer mayores cantidades sin sobrepasar el consumo energético diario. Además, estos alimentos aportan fibra en su forma natural, un elemento clave para prolongar la sensación de saciedad.
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Expertos externos al estudio señalaron que este tipo de dieta también favorece el funcionamiento del intestino y la liberación de hormonas asociadas a la plenitud, como la GLP-1. Esa respuesta ayuda a reducir los antojos y a evitar el impulso de picar.
Por el contrario, los alimentos ultraprocesados, como snacks, bebidas azucaradas, comidas listas para calentar y productos con múltiples aditivos, suelen concentrar muchas calorías en pequeñas porciones. Esto facilita el exceso de consumo incluso cuando se come poco.
Reducir el consumo de ultraprocesados es clave para una dieta equilibrada. Foto:iStock
En países como el Reino Unido, donde más de la mitad de la dieta diaria proviene de ultraprocesados, los especialistas advierten que el problema no es solo cuánto se come, sino de dónde provienen esas calorías.
Un camino más sostenible
Este enfoque coincide con programas de salud de largo plazo, como la dieta de la Clínica Mayo, desarrollada por especialistas médicos. Su propuesta no gira en torno a eliminar grupos de alimentos ni a contar calorías, sino a modificar hábitos cotidianos.
El modelo prioriza frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables, junto con actividad física regular. La idea central es construir una relación estable con la comida, alejada de soluciones rápidas.
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Los expertos señalan que perder peso de forma sostenida suele estar ligado a cambios realistas, como comer con atención, moverse más durante el día y mantener rutinas que puedan sostenerse en el tiempo.
Aunque este tipo de alimentación es segura para la mayoría de los adultos, los especialistas recomiendan consultar con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier cambio, especialmente en personas con enfermedades previas.
Consultar al médico ayuda a adaptar la dieta a cada condición de salud. Foto:iStock
Más que una fórmula milagrosa, la evidencia que cuando la alimentación se basa en productos reales, el cuerpo tiende a autorregularse. Comer lo mismo, o incluso más, puede ser posible si lo que llega al plato nutre de verdad.
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MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
















