Las ampollas en los pies son una de las lesiones más comunes para todos. La mayoría de personas las desarrolla por problemas en calzado, largas distancias de caminata o entrenamientos fuertes.
A pesar de que no son una condición grave y se curan de manera rápida, son molestas e incómodas para quienes las experimentan. De acuerdo con Medical News Today, las ampollas son unas bolsas de líquido que aparecen por fricción, presión o calor.
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Se forman entre las capas de la piel, pero se manifiestan en la superficie. Muchas pueden causar dolor y dificultades para usar zapatos, caminar o continuar con las actividades diarias con normalidad.
Son principalmente un mecanismo de protección que busca evitar más daños en una zona afectada. Aparecen en partes de piel gruesa como talones, dedos, plantas de los pies o áreas similares.
La causa principal es el roce o la fricción de estas partes del cuerpo con medias o zapatos. Por lo general, las personas que utilizan calcetines mojados o calzado apretado son más proclives a desarrollar ampollas.
Las lesiones muestran que la piel está sufriendo de fricción excesiva y por eso se acumula el líquido. Otras causas son el calor, la sudoración, enfermedades como dermatitis, el pie de atleta y la humedad.
Para prevenir su aparición, se recomienda elegir zapatos adecuados. Especialmente si serán utilizados para hacer ejercicio de alto impacto en los pies, como correr o trotar. El calzado en este caso debe tener el tallaje correcto y ser transpirable.
Las medias deben ser de un material que permita absorber la humedad y no causar fricción. Algunos expertos incluso aconsejan utilizar protectores y geles sobre la piel para evitar molestias en las zonas sensibles a la manifestación de ampollas.
Las ampollas resultan molestas para quienes las padecen. Foto:Istock
La American Academy of Dermatology Association sugiere que se interrumpa la actividad física al notar las primeras señales de enrojecimiento, picazón y dolor en la piel.
¿Qué hacer si aparecen?
Las ampollas pueden volverse molestas e incómodas para las personas que las padecen. Por esta razón, el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido lanzó una serie de recomendaciones para este tipo de casos.
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Lo primero es cubrir la lesión de la ampolla con una curita o una venda para evitar infecciones y roces que provoquen mayor dolor. La zona debe mantenerse limpia y las manos siempre tienen que estar lavadas antes de tocarla.
También es importante mantener la higiene personal mientras la ampolla desaparece por sí misma. Se aconseja que nunca se reviente por cuenta propia ni se arranque la piel alrededor.
Tampoco es aconsejable volver a utilizar los zapatos que causaron la lesión en primer lugar para evitar tener problemas de cicatrización o mayores molestias.
Redacción Alcance Digital
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