Diciembre es tradicionalmente un mes asociado a celebraciones, reuniones familiares y mesas llenas de comida. Sin embargo, detrás del ambiente festivo, también se esconde un impacto directo en los hábitos de descanso. El exceso en las cenas, los horarios irregulares y la falta de rutinas claras pueden afectar la calidad del sueño, un problema que, según estudios recientes, ya afecta a millones de personas en el mundo y que puede intensificarse en esta época del año.
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De acuerdo con un meta-análisis global publicado en PubMed en 2025, cerca del 16,2 % de los adultos a nivel mundial padece insomnio clínico, lo que equivale a aproximadamente 852 millones de personas. Esta condición, caracterizada por la dificultad para conciliar o mantener el sueño, puede agravarse durante las festividades debido a hábitos de alimentación y descanso inadecuados. En este contexto, especialistas coinciden en que la Navidad y el Año Nuevo no tienen por qué traducirse en noches en vela si se adoptan medidas sencillas y conscientes.
Diciembre es una época en la que el insomnio afecta a millones de personas en el mundo. Foto:iStock
Uno de los factores centrales es la alimentación. Comer bien, preferiblemente incluyendo frutas, verduras y granos integrales, no solo favorece la salud física, sino que también mejora la calidad del descanso nocturno. Durante las celebraciones, la recomendación es optar por porciones moderadas y cenar al menos dos o tres horas antes de acostarse. Evitar combinaciones excesivamente pesadas de grasas y azúcares resulta clave para no sobrecargar el sistema digestivo justo antes de dormir.
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Además, prácticas simples después de la cena pueden contribuir a un mejor descanso. Una caminata ligera ayuda a la digestión y favorece la relajación del cuerpo, mientras que infusiones digestivas como menta o jengibre pueden aliviar la sensación de pesadez. También se sugiere esperar alrededor de 45 minutos antes de acostarse, lo que reduce molestias gastrointestinales y facilita que el cuerpo entre de manera natural en un estado propicio para dormir.
Los excesos en las cenas y los cambios de rutina pueden agravar el insomnio. Foto:iStock.
No obstante, la calidad del sueño no depende únicamente de lo que se come. El entorno donde se descansa cumple un papel determinante. Según Daniela Escalona, Marketing Manager de la empresa de colchones Emma Colchón, existen pequeños ajustes en la habitación que pueden marcar una diferencia significativa. Mantener una iluminación cálida, reducir estímulos visuales y permitir la entrada de aire fresco son acciones que ayudan a preparar el cuerpo para el descanso nocturno, especialmente después de jornadas festivas intensas.
Escalona señala que crear un ritual previo al sueño puede ser tan importante como elegir bien la cena. Aromas suaves, estiramientos ligeros o una infusión liviana contribuyen a generar un estado de relajación óptimo. Estos hábitos, sumados a un entorno adecuado, ayudan a que el cuerpo asocie la habitación con descanso y desconexión, incluso en medio del ritmo acelerado de diciembre.
El insomnio afecta al 16,2 % de los adultos y puede intensificarse en época de celebraciones. Foto:Istock
Los elementos de la cama también influyen directamente en la calidad del sueño. “Un colchón adecuado, como los de memory foam de densidad media-alta o los híbridos, se adapta al cuerpo y mantiene la postura correcta durante toda la noche”, explicó Escalona. A esto se suma la importancia de una almohada viscoelástica o ajustable, que protege la columna y previene tensiones musculares, así como el uso de un protector transpirable e impermeable que mantenga el colchón limpio y libre de alérgenos.
Estos aspectos cobran mayor relevancia en una época en la que el descanso suele verse relegado por las actividades sociales. La falta de sueño reparador no solo genera cansancio, sino que puede afectar el estado de ánimo y la energía necesaria para disfrutar plenamente de las celebraciones. Por ello, los especialistas insisten en que cuidar el descanso es parte integral del bienestar durante las fiestas.
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Finalmente, el mensaje central es que las festividades no deben convertirse en sinónimo de insomnio. Cuidar la alimentación, mantener hábitos nocturnos adecuados y prestar atención al entorno de descanso puede potenciar el bienestar general. Ajustes simples en la cena, la habitación y los accesorios de la cama tienen el potencial de transformar noches agitadas en períodos de reposo profundo.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















