En 1962, un ciudadano británico identificado como Brendon Grimshaw decidió renunciar a su fortuna y comprar Île Moyenne, una de las pequeñas islas que componen el archipiélago de Seychelles en el océano Índico.
Aunque el territorio estaba completamente abandonado, el hombre se propuso impulsar un proceso de restauración ecológica enfocado principalmente en la reforestación con especies locales.
El hombre compró la isla para recuperar su ecosistema. Foto:Redes sociales
LEA TAMBIÉN
Durante 40 años, Grimshaw trabajó para recuperar el paisaje degradado, los suelos erosionados y la escasa vegetación que había en el lugar. Para alcanzar este objetivo, el sujeto tuvo que rechazar cualquier modelo de explotación turística intensiva.
Sin embargo, la única persona que logró colaborar con el británico fue René Antoine Lafortune, quien se encargó de desarrollar un método de conservación basado en el trabajo manual.
Brendon Grimshaw transformó la desolada Île Moyenne en un parque nacional
Por varias décadas René Antoine Lafortune y Brendon Grimshaw se centraron en la plantación de más de 16.000 árboles y la reintroducción de la fauna local para convertir la pequeña isla en un santuario.
Con el tiempo, los nuevos ejemplares mejoraron la calidad del suelo, aumentaron la humedad en el territorio y ayudaron a atraer a especies autóctonas de forma progresiva.
La isla conforma un archipiélago. Foto:Google Maps
LEA TAMBIÉN

Sin embargo, para estos hombres, el logro más importante del proyecto fue la llegada de las tortugas gigantes de Aldabra, las cuales se encontraban en peligro de extinción, pero hoy en día han pasado a un estado vulnerable.
En 2007, Lafortune falleció, pero dejó un legado junto a su compañero: el Parque Nacional Marino de Sainte Anne, un santuario abierto y libre que, para muchos especialistas en conservación, es un ejemplo de regeneración ecológica.
Así se ve actualmente Brendon Grimshaw. Foto:Redes sociales
Para Grimshaw, la isla por la que decidió dejar todo atrás no solo se convirtió en su hogar, sino también en el de millones de especies que por las pésimas condiciones del ecosistema habían olvidado el camino.
Actualmente, Île Moyenne es la prueba de que la restauración del hábitat y la reducción de la presencia humana son claves para evitar la degradación del medioambiente.
LEA TAMBIÉN

STEPHANY GUZMÁN AYALA
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
Más noticias en El Tiempo

















