Diciembre tiene sonidos que regresan sin pedir permiso. Aparecen en las casas, en las novenas del barrio, en reuniones familiares donde la letra se canta de memoria aunque no siempre se entienda del todo.
Entre esos cantos que se repiten año tras año, ‘Tutaina Tuturumá’ ocupa un lugar especial, no solo por su ritmo alegre, sino por un nombre que despierta curiosidad desde la primera vez que se escucha. El villancico hace parte de ese repertorio que acompaña la Navidad colombiana desde hace décadas.
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Se canta en grupo, se marca con palmas y suele cerrar las novenas con un ambiente festivo. Sin embargo, pocas veces se pregunta qué significan esas palabras que parecen inventadas y que, aun así, todos reconocen apenas suenan los primeros acordes.
Detrás de ese coro repetitivo hay una historia que conecta tradiciones populares, viajes culturales y transformaciones religiosas que explican por qué esta canción sigue vigente en el tiempo.
La música navideña reúne generaciones alrededor de una misma tradición. Foto:Istock
Una canción que nació fuera del pesebre
Antes de asociarse con la Navidad, los villancicos fueron canciones populares que hablaban de la vida cotidiana. Surgieron en la Edad Media en las villas españolas, donde eran interpretados por habitantes de origen humilde, conocidos como villanos. De ahí proviene el nombre del género, ligado a lo rural, a lo cercano y a lo colectivo.
Estas composiciones no tenían un carácter religioso. Narraban amores, desamores, escenas del campo o sucesos locales y se cantaban sin grandes acompañamientos musicales. Su estructura sencilla, con coplas y estribillos, facilitó que se difundieran rápidamente y que fueran recordadas con facilidad.
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Con el paso del tiempo, especialmente a partir del siglo XVI, la Iglesia católica incorporó estas melodías populares como parte de su estrategia de evangelización. Las letras se adaptaron para contar la historia del nacimiento de Jesús y los villancicos pasaron a formar parte de la liturgia y de las celebraciones navideñas.
Desde España, el género llegó a América durante la colonización. En el nuevo territorio se mezcló con tradiciones locales y se integró a celebraciones como las posadas y las novenas, consolidándose como un elemento central de la Navidad en países como Colombia.
Melodías populares que regresan cada diciembre a los hogares colombianos. Foto:Istock
El significado detrás del coro
‘Tutaina Tuturumá’ pertenece a ese grupo de villancicos de origen popular y autor desconocido que se transmitieron de generación en generación. Su permanencia no se explica por una composición compleja, sino por su carácter festivo y colectivo, pensado para ser cantado en grupo.
La palabra ‘tutaina’ tiene su origen en Perú y se utiliza de manera coloquial para referirse a una fiesta pequeña o a una reunión alegre. En ese sentido, el villancico alude directamente al ambiente de celebración que rodea la novena de aguinaldos y los encuentros propios de la Navidad.
La música acompaña los encuentros familiares durante la temporada navideña. Foto:iStock
En cambio, ‘tuturumá’ o ‘tuturumaina’ no tiene un significado literal. Se trata de una expresión creada para acompañar el ritmo de la canción, una especie de apoyo fonético que refuerza la melodía y facilita la repetición, similar a otros recursos presentes en la música popular.
La letra del villancico narra escenas posteriores al nacimiento del Niño Jesús. Habla de la llegada del Mesías, de la alegría que provoca su nacimiento y de la participación de pastores y Reyes Magos, elementos centrales del relato bíblico que se repite cada diciembre.
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De la tradición popular a la memoria colectiva
Aunque no se conoce una fecha exacta de composición, ‘Tutaina Tuturumá’ se popularizó en Colombia a mediados del siglo XX gracias a grabaciones discográficas que circularon ampliamente en el país.
Entre ellas se destacan las producciones del sello Sonolux con la voz de Saida Ochoa, que ayudaron a fijar la canción en la memoria colectiva. Desde entonces, el villancico se convirtió en una pieza infaltable de las novenas.
Su ritmo ligero y su coro repetitivo lo hicieron ideal para cerrar las celebraciones, reunir voces y marcar el tono festivo de la noche. Más allá de su significado literal, ‘Tutaina Tuturumá’ representa una forma de encuentro.
No hace falta comprender cada sílaba para sumarse al canto. Basta con repetir el coro para entender que la Navidad también se transmite así, como un sonido que acompaña y permanece.
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MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL

















