Hay lecciones de física y de química; la vida de una genial escultora de chatarra; el redescubrimiento de un clásico del tenis; inteligencia artificial, la vida en Venezuela y los sabores del Chocó. Estos son los mejores libros del año para escritores, candidatos presidenciales, chefs y, entre otros personajes, dos ministros, la Fiscal y el Procurador General de la Nación.
Álvaro Clavijo, chef
Álvaro Clavijo Foto:Pablo Salgado / Revista BOCAS
Unreasonable hospitality, de Will Guidara, y Salt Sugar Fat, de Michael Moss. El primero es un libro que toda persona que trabaja en restaurantes debe tener en su biblioteca. Habla mucho de lo que es el trato con el equipo, los que trabajan en la sala, el bar, la administración y cómo es la comunicación diaria. Me enseñó mucho sobre cosas que daba por hechas, pero en las que vale la pena detenerse e invertir más esfuerzo, como lo es hablar constantemente. Es un must. Me lo leí dos veces y me sentí muy identificado con el caso que se retrata en el libro. Me vi reflejado con el momento en que ganan sus premios y con todo lo que me pasó este año (El Chato fue escogido como el mejor restaurante de los 50 Best Latinoamerica). Y el segundo ya lo había leído, pero este año lo retomé. Mi cocina es mi biblioteca. La tengo llena de libros. Tomo uno viejo y lo vuelvo a leer.
Luz Adriana Camargo, Fiscal general de la Nación
Luz Adriana Camargo, fiscal general de la Nación. Foto:Mauricio Moreno/El Tiempo
Los nombres de Feliza, de Juan Gabriel Vázquez: por la forma en la que Juan Gabriel retrata a Feliza Bursztyn; siento que entendió el lenguaje femenino. A juzgar por el relato, Feliza fue una mujer admirable… de avanzada, desde la sencillez con que asumía su talento hasta la forma desenfadada de burlarse de los que querían descifrarla tratando de darle significados políticos a sus obras. Me habría encantado coincidir con ella y con su época.
Ubeimar Ríos, protagonista de Un poeta
Ubeimar Ríos. Foto:Juan Sarmiento / Ocultismo
Este 2025 me leí unos cinco o seis libros. El que más me gustó fue El Fracasador, de David Betancourt, un libro de cuentos con humor fino e inteligente. No solo por la risa que, por cierto, es una invitada permanente, sino por todas las circunstancias de sus personajes, pintadas con un aire literario fresco y brillante. Son ocho cuentos, en los que pasan cosas descabelladas, en las que uno mismo puede encontrarse en ellas.
Cristina Fuentes, directora del Hay Festival
Cristina Fuentes La Roche, directora internacional del Hay Festival.
Foto: Juan Carlos Sierra. Foto:Juan Carlos Pardo
Este año he leído muchos libros extraordinarios y la elección se vuelve especialmente difícil. Uno de los que más me hizo pensar fue Indignidad, de la escritora albanesa Lea Ypi. En este libro, Ypi parte de la historia íntima de su familia, en particular la de su abuela, para reconstruir, desde una mirada personal y crítica, los grandes procesos políticos y sociales que marcaron a Europa del Este durante el siglo XX. Con una prosa precisa y sensible, logra entrelazar memoria, autobiografía y reflexión política, convirtiendo el relato familiar en una poderosa herramienta para comprender la historia reciente y sus contradicciones. Otro libro que me marcó especialmente fue El mapeador de ausencias, del gran autor mozambiqueño Mia Couto. En esta novela, Couto explora la memoria, la infancia y la imposibilidad de regresar al origen, temas universales que atraviesan su obra. A través de un lenguaje poético y lleno de matices, el autor construye una reflexión sobre el pasado, la identidad y las huellas que deja el tiempo, ofreciendo una lectura profundamente emotiva y bellamente escrita. Ambos autores, por cierto, estarán presentes en enero en el Hay Festival Cartagena de Indias, una oportunidad única para escuchar de primera mano a dos voces estupendas.
Álvaro Barrios, artista colombiano
Álvaro Barrios. Foto:CEET
El mejor libro que leí este año, fue La montaña mágica, de Thomas Mann. Tenía tiempos de estar intentando acercarme a ella, pero le tenía miedo a sus casi 800 páginas en letra pequeña, y al lastre de ser uno de los diez libros imprescindibles de Mario Vargas Llosa, un autor cuya personalidad e ideas no admiro y a quien me hubiera gustado también darle un puño en la cara. Pero superé el prejuicio, y escalé la montaña. Mágica, profunda y emocionantemente mágica.
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Mario Mendoza, escritor colombiano
Mario Mendoza. Foto:CEET
Hace poco descubrí a un escritor japonés que fue diagnosticado con lepra cuando tenía escasos diecinueve años de edad: Tamio Hojo. Este nombre fue un pseudónimo para proteger a su familia de la vergüenza de tener a un leproso entre los suyos. Su libro La primera noche de la vida trata acerca de ese primer momento cuando llega al sanatorio con una maleta y sabe que nunca más volverá a salir de allí. Durará tres años recluido hasta su muerte en 1937. El libro es una descripción deslumbrante del horror de ver cómo nuestros cuerpos nos traicionan a veces y nos conducen a unos umbrales de sufrimiento difíciles de enfrentar. Tamio Hojo fue descubierto por el gran escritor japonés Yasunari Kawabata.
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Germán Bahamón, presidente de la Federación colombiana de cafeteros
El mejor libro que me leí este año y fácilmente el mejor de muchos años fue The Coming Wave, de Mustafa Suleyman. Un libro que me enfrentó de una manera contundente a la nueva realidad que cambiará todo para siempre. Estamos ante una nueva ola tecnológica, impulsada por la convergencia de la inteligencia artificial y la biología sintética, que promete transformar radicalmente la sociedad con riesgos inéditos. Enormes y evidentes aportes en salud y productividad. Pero riesgos transformadores que llevarían a desequilibrios de poder mundial. La conclusión es que es inevitable, y, o nos ponemos de acuerdo en la gobernanza, o tendremos una tecnología que domine y no una que sirva.
Marcela Hernández, ambientalista
Niñapajaroglaciar: Este libro será mi favorito por muchos años. Tuvimos la fortuna de hacer el ascenso al Poleka Kasue junto a la autora, Mariana Matija. Esta fue la primera expedición de Cumbres Blancas y representó el nacimiento de nuestra organización. Un libro para quienes estén atravesando un momento de duelo y quieren encontrar alivio en cada página, un libro para conectar con nuestro glaciar tropical próximo a desaparecer, una forma de honrarlo a través de la lectura y ojalá llevarlo a nuestras acciones diarias.
Yannai Kadamani, Ministra de cultura
Yannai Kadamani, ministra de Cultura. Foto:Pablo Salgado / Revista BOCAS
El mejor libro que leí este año fue El péndulo de Foucault (1988), de Umberto Eco. ¿Por qué? Porque me interesa la búsqueda de La Verdad, el laberinto que cada ser humano decide crear para encontrar la suya, su verdad.
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Agustina Bazterrica, escritora argentina
Dura una eternidad y en un instante se acaba, de Anne DeMarcken es uno de los libros más bellos, profundos, y poéticos que leí. La primera frase es la de una zombie que nos cuenta cómo se le cae el brazo izquierdo. Pero no es un libro solo sobre zombies, es un libro sobre el amor y el duelo; la saga de Blackwater de Michael McDowell. Completamente adictiva; “Canción dulce” de Leila Slimani. Un libro que te sacude porque complejiza temas como el de la maternidad, el clasismo, los prejuicios, la pobreza. Brillantemente escrito; Brat de Gabriel Smith. Un libro sobre fantasmas, extraño y fascinante. Pero como todo buen libro, habla de otra cosa. Y El buen mal de Samanta Schweblin. Estos no son cuentos: son retazos de obsesiones, fragmentos de pesadillas. El nivel de maestría que consigue Samanta en este libro, es total.
María Fernanda Ampuero, escritora ecuatoriana
Mi libro favorito de 2025 fue, sin duda alguna, Indócil, la primera novela de la escritora bogotana Laura Ortiz Gómez. Indócil habla de una casona en el barrio de San Telmo, en Argentina, que es la narradora y, a la vez, el vientre donde sus personajes, inmigrantes europeos explotados por los criollos, reclaman una vida digna para ellos y para los huesos sobre los que se construyó ese país. Es un libro sobre explotación, locura, amor, maternidad (la casa, la madre), derechos humanos, rebeldía y esa cosa tan difícil de definir que nos hace humanos. La recomiendo con indocilidad amorosa.
Andrés Cota Hiriart, escritor mexicano
Andrés Cota Hiriart (Ciudad de México, 1982). Foto:Cortesía
Las lecturas más memorables que hice este 2025, o bueno, las que me vienen a la mente ahora y que no he podido (ni quiero) sacarme de la cabeza, son: Lo que no tiene nombre, de Pilar Bonnett, Reserva de Musgo, de Robin Wall Kimmerer, y The Things They Carried, de Tim O’Brien. Todas ellas obras de no ficción que cambian la manera en la que concebimos ciertas cosas. Mil por ciento recomendables.
Vicky Dávila, candidata presidencial
Vicky Dávila. Foto:Hernán Puentes / Revista BOCAS
Me estoy leyendo El dictador y sus demonios, del periodista David Placer. Allí se muestra lo más profundo del infierno que construyó Nicolás Maduro con un equipo de gobierno lleno de criminales fieles. El libro es un documento sobre los sitios de tortura, la política de persecución y exterminio y la gran impunidad que logró garantizar el régimen venezolano. Una red de espionaje que está en todas partes y que sigue a la oposición y a todo aquel que se salga del proyecto político-delictivo. Una historia de poder, de la vida real y de terror. Lo más impactante es que todo ha ocurrido al otro lado de nuestra frontera y tenemos que evitar a toda costa que ocurra en Colombia.
Estefanía Piñeres, actriz
Estefanía Piñeres. Foto:Hernán Puentes / Revista BOCAS
El orden del tiempo, de Carlo Rovelli: quizás esta fue una de mis lecturas favoritas del año porque, a pesar de que por definición es un ensayo sobre física, el libro plantea preguntas filosóficas, incluso poéticas, sobre la experiencia humana. Pienso que, en tiempos en los que parecemos insistir en nuestra importancia individual y en la ruptura colectiva, Rovelli pone la existencia bajo la lupa de la humildad y de la belleza.
Jaime Abello, director de la Fundación Gabo
Jaime Abello. Foto:Tico Angulo / Revista BOCAS
Gabriel García Márquez: vida, magia y obra de un escritor global, cuyo autor es el sociólogo literario español Álvaro Santana Acuña, es un libro de gran formato y tapa blanda, publicado en 2025, que recomiendo con el mayor entusiasmo. Se trata de una fascinante biografía, de lectura indispensable ante el próximo centenario del natalicio del premio Nobel colombiano, ilustrada con más de 500 imágenes y documentos sonoros y audiovisuales, incluyendo manuscritos, cartas y fotos inéditas, provenientes en su mayoría del archivo personal de Gabo, el cual se encuentra bajo la custodia del Harry Ransom Center de la Universidad de Texas.
Nicolás Echavarría, golfista
Nicolás Echavarria. Foto:Getty Images via AFP
Open, las memorias de Andre Agassi, escrito por J. R. Moehringe. Fue mi libro favorito del año por varias razones: primero, me gusta mucho el tenis y disfruto jugarlo, y descubrir una personalidad como la de Andre Agassi, que fue número uno del mundo, es bastante llamativo por todo lo que lo rodeó y la forma en la que está narrado. Segundo, porque, en parte, cuenta mucho de lo que se puede vivir en el deporte individual de alto rendimiento y eso es algo que puede acercarse mucho al golf. Y tercero, creo que conocer detalles de esa mentalidad de los mejores deportistas de la historia es algo que siempre me ha llamado la atención y que no dejará de sorprenderme, ellos tienen algo que los hace diferentes.
Iván Cepeda, candidato presidencial
Iván Cepeda. Foto: Nathalia Angarita/Bloomberg Foto:Nathalia Angarita
Cartas a Lucilio, de Séneca; Voces contra la barbarie, de Antonio Cassese; las encíclicas del papa Francisco y Grandeza, de López Obrador, son libros que leo y releo en algo que llamo una ‘revolución ética’. En la campaña también tienen que brillar las ideas; estos son libros que se pueden visitar en diferentes momentos. En Voces contra…, por ejemplo, hay una historia de Primo Levi de camino al campo de concentración, cuando llegan todos los prisioneros, muertos de sed, se topan con un letrero en alemán al lado de una llave de agua que dice que está envenenada y está prohibido beber. Él se lanza a abrirla, creyendo que es mentira, otra muestra de sadismo, pero efectivamente los nazis habían dejado para ellos una llave con agua pútrida.
George Hogson, embajador del Reino Unido
Este año retomé los libros del gran escritor de novelas de espionaje, John Le Carré, incluyendo The Night Manager, que cuenta las aventuras del protagonista Jonathan Pine mientras lucha contra el nefasto traficante de armas, Richard Roper. Me pareció un buen momento para leerlo – la segunda temporada de la adaptación del libro saldrá en enero, protagonizada por actores británicos destacados y con una historia intrigante basada en Colombia. El guionista es el hijo de John Le Carré y ojalá esta nueva versión UKCOL haga justicia al libro original.
Edwin Rodríguez, chef
Edwin Rodríguez. Foto:Camilo Rozo / Revista BOCAS
El libro que este año llegó a mis manos y que me gustó mucho es El Chocó en la olla: olores, colores y sabores de Africanía. Los autores son Sergio Antonio Mosquera, Luz María Garcés Caicedo y Zulia María Mena García. Este libro ganó el Premio Nacional de Escritura Gastroturística 2025. En él encontré la esencia del Chocó a través de sus relatos, historias, investigaciones y la recopilación de recetas, en las que se revela la riqueza y diversidad de este territorio. Lo más emocionante fue conocer a su autor y compartir con él una tertulia en torno al libro y a la gastronomía chocoana, un espacio que me permitió comprender que el Chocó es mestizo, indígena y afro; o, como lo expresa su autor, el Chocó es MIA.
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Agustín Fernández Mallo, escritor español
Uno de los libros que más he disfrutado este año es Últimos días de mis padres, de Mónica Lavín. La literatura de la orfandad siempre es difícil, un padre y una madre solo se mueren una vez, se trata de un suceso que siempre es inédito, pero el modo en que Lavín maneja ambas muertes (y vidas), la reconstrucción de sus vivencias en imágenes narrativas dotadas de una precisa combinación de delicadeza y dureza, así como su contención y emoción, da lugar a un relato íntimo y universal, sentimental y vivificante.
Sergio Fajardo, candidato presidencial
Sergio Fajardo. Foto:Cesar Melgarejo / CEET
Mi libro del año es El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas. Es uno de mis escritores favoritos y además es autor de un clásico y uno de los libros que más me han gustado en la vida: Anatomía de un instante, pero en este, además, tiene una anécdota de la cual él supuestamente parte para escribir el libro y está relacionada con su mamá, y eso me acuerda a mi mamá, una mujer profundamente católica. La anécdota es la siguiente: él dice que su mamá siempre tenía la inquietud de si en el momento en que ella se muriera, cuando fuera al cielo, podría estar con su esposo, el papá de Cercas, que había fallecido anteriormente. Ella quería saber y tener una respuesta afirmativa a su gran interrogante. Y Javier Cercas dice que él, recordando a su mamá, quiso hacerle esa pregunta a la persona que representaba a Dios en la Tierra, al papa Francisco, el hombre que en ese momento estaba más cerca de Dios en la Tierra. Esa me parece una anécdota muy bonita, y el libro me gustó muchísimo.
Fernanda Trías, escritora argentina
Para mí, el mejor libro de 2025 es La frontera encantada, de Giuseppe Caputo. El libro de Giuseppe tiene todo lo que un gran libro suele tener: ternura, inteligencia, profundidad y humor. Un libro extremadamente personal y que al mismo tiempo logra condensar muchas de las luchas colectivas de los últimos tiempos. Esta novela es una muestra de que política y literatura no están reñidas, solo hay que tener la maestría para hacerlo.
Nona Fernández, escritora chilena
Nona Fernández, escritora chilena. Foto:Gonzalo Donoso
Una sorpresa feliz de este año fue la lectura de El fino arte de crear monstruos de la argentina Silvana Vogt (H&O Editorial). Una novela delirante, juguetona, hipnótica, protagonizada por Vidria, una niña que habita el insólito pueblo de Mortero y que lo observa con su aún más insólito y singular ojo. Escrita en estado de gracia, entrañable y deliciosa.
Silvana Paternostro, escritora colombiana
Silvana Paternostro. Foto: Marcela García
Leí Estambul, de Orhan Pamuk, sentada a unas pocas cuadras del edificio donde el Nobel turco pasó su infancia. Maravilloso leer sobre su relación con el Bósforo mientras yo buscaba la mía. Sublime lo que un buen escritor consigue al permitir que su propia experiencia describa la de toda una ciudad. Estambul es desde donde el autor empieza a desenredar esos recuerdos de familia, de romance, de identidad hasta volverlos párrafos suntuosos sobre cómo nace la creatividad y ese sentimiento complicado de pertenecer (y de no pertenecer) a un sitio. Recomendado para leerlo especialmente in situ, caminando simultáneamente por los barrios, como lo hizo Pamuk, para entender cómo sus habitantes conviven con la historia y ese paisaje dominado por Hagia Sophia. Pero, sobre todo, con su hüzün, una especie de melancolía ligada específicamente a esta arrolladora ciudad.
Julieth Restrepo, actriz
Julieth Restrepo. Foto:Hernán Puentes / Revista BOCAS
Lecciones en química, de Bonnie Garmus, una novela que logra encapsular muy bien el universo femenino con una protagonista valiente, inteligente, perseverante y –sobre todo– muy avanzada para su época. Está enmarcada en los años 60 en California. Es ficción, pero es imposible no conectarse con ella al sentir que está librando las batallas que hoy, en el 2025, todavía enfrentamos con respecto a la libertad y a la igualdad de género. Me emocionó, me confrontó, me enamoraron sus personajes, me inspiró a continuar alzando mi voz por las causas en las que creo. Me recordó la importancia de ser fiel a uno mismo, aún cuando el mundo entero se encuentre en contra.
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Laura Londoño, actriz
He tenido el privilegio de sumergirme este año en una novela que, sin duda, deja una marca profunda: El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez. Esta obra es especial no solo por su narrativa cautivadora, sino porque conecta con las fibras más íntimas de la memoria personal y colectiva de Colombia. En esta novela, Vásquez nos lleva a través de un viaje íntimo y a la vez universal: la historia de Antonio, un profesor de universidad que se ve involucrado en la vida de un hombre llamado Ricardo Laverde. A partir de ahí se entreteje una exploración sobre las cicatrices que el conflicto y el narcotráfico dejaron en una generación entera. Es una novela que invita a la reflexión sobre el pasado reciente de Colombia, pero también sobre la resiliencia y la búsqueda de sentido en medio de las ruinas emocionales.
José Daniel Rojas Medellín, Ministro de Educación
Gobernar la utopía, de Martín Arboleda es un libro interesante porque el autor se atreve a disputar uno de los consensos más profundamente naturalizados del capitalismo contemporáneo: la idea de que no hay alternativa real al mercado como principio organizador de la vida social. Me gusta que Martín Arboleda no es un nostálgico de modelos de planificación del pasado, ni de una defensa ingenua del Estado omnipresente, el autor parte de una constatación incómoda y es que el capitalismo actual ya planifica, y lo hace de manera intensiva, selectiva y profundamente antidemocrática. Como alternativa invita a pensarse la planificación desde una perspectiva popular, involucrando a los movimientos sociales y haciendo uso de instrumentos y tecnologías desde el Estado, similar a lo que nosotros llamamos “alianzas público-populares” como las que yo realicé desde la SAE, pero a gran escala. El libro no ofrece recetas cerradas ni modelos exportables. Invita a pensar la planificación como un proceso abierto atravesado por luchas sociales. Es un libro sugerente porque desplaza el debate de la falsa dicotomía mercado versus Estado hacia una pregunta más radical: ¿quién planifica y para qué? Es interesante en un contexto como el colombiano donde se le quitó el rol planificador al Estado mediante un departamento de planeación que no planifica. En el libro se demuestra como grandes corporaciones, bancos centrales, plataformas digitales y Estados neoliberales coordinan, anticipan y organizan procesos económicos a gran escala. Si la planificación existe, entonces el problema no es su posibilidad técnica, sino su democratización.
Federico Díaz Granados, poeta
La vida infausta del negro Apolinar. La reciente novela de León Valencia ha conmovido a muchos lectores porque logró a través de una prosa clara y a la vez poética conjugar con fuerza la historia íntima y la historia colectiva. Se trata de una obra imprescindible que permite entendernos como país por medio de un relato cercano sobre el amor, la amistad, la culpa y la memoria y, sobre todo, sobre la dignidad de los pueblos afrocolombianos y las utopías políticas que marcaron a varias generaciones. Con una prosa oral y llena de música, León Valencia reconstruye los silencios de un Caribe marginal y las derrotas de tantos sueños y utopías y les pone palabras a las profundas heridas del racismo y la belleza de creer y resistir en los grandes entusiasmos. Tuve la oportunidad de presentar este libro en diferentes espacios y ciudades y ratifiqué el cariño con el que los lectores lo han recibido. Esta novela escrita desde la emoción y la verdad es también un gran homenaje a las lealtades humanas y la ternura para comprender que la verdadera revolución no fue la de las armas, sino la de la palabra y la poesía que siempre trae de regreso la memoria y nuestra identidad.
Abelardo de la Esperiella, candidato presidencial
Abelardo de la Espriella. Foto:Nestor Gomez. Autor: NESTOR GÓMEZ
Liderazgo con propósito, lecciones de liderazgo, basadas en Nehemías, de Rick Warren. La historia de Nehemías es fascinante porque gobernó con…
1. Visión clara para reconstruir la nación.
2. Oración y fe como base del liderazgo.
3. Valentía para actuar frente a la adversidad.
4. Autoridad ejercida con justicia y ejemplo.
5. Unidad y corresponsabilidad del pueblo.
6. Restauración de la ley y los valores.
Vanessa de la Torre, periodista
Me gusta leer y escribir historias de amor. Me alivian el alma y me rescatan de las vicisitudes de la vida cotidiana. Uno de mis libros de romance preferidos se llama El momento en que todo cambió, de Douglas Kennedy. Un genial escritor estadounidense que cuenta la trágica relación de Petra y Thomas, un par de enamorados que se conocen en Berlín en tiempos de la Guerra Fría y que construyen un drama tan apasionante como triste. Lo leí azarada y compungida. El amor de Petra y Thomas llegó a mis manos en un momento en el que tenía el corazón afligido, me removió esas pasiones que uno guarda en las entrañas y me llenó de reflexiones sobre la confianza, la pasión, las mentiras y la lealtad.
Paloma Valencia, candidata presidencial
Paloma Valencia, candidata presidencial del Centro Democrático. Foto:Néstor Gómez EL TIEMPO
El obsceno pájaro de la noche es mi libro favorito porque está divinamente escrito. José Donoso usa el lenguaje de una forma muy cuidada y poderosa, haciendo que cada página se sienta intensa y especial, lo que demuestra la gran belleza y calidad de su escritura.
Leo Espinosa, chef
Leo Espinosa. Foto:Pablo Salgado
Me gustó Flashlight, de Susan Choi, porque no intenta explicarlo todo al mismo tiempo, me gustó la forma en que avanza la historia, con fragmentos, silencios, dudas y logra mostrar cómo una ausencia puede marcar una vida entera sin grandes giros ni dramatismos. Para mí es un libro íntimo con un contenido honesto que confía en el lector y deja una sensación que prevalece mucho después de terminarlo.
Albertina Carri, escritora argentina
Fue un año que leí poco o mucho menos de lo que hubiese deseado. Pero entre el mermado botín hubo tres libros que me encantaron el ánimo por diferentes razones. Ciencia ficción capitalista, de Michel Nieva, me devolvió la esperanza en que la academia no siempre se está mirando el ombligo y que el ensayo es una herramienta política de largo alcance, como lo supieron usar los feminismos y la filosofía desestabilizante de los pensamientos hegemónicos. Hacía tiempo que no leía un ensayo tan lúdico y certero a la vez. El segundo hallazgo fue La arquitectura del fantasma, de Héctor Libertella, un reedición de su autobiografía póstuma, en la que el placer de la escritura como pensamiento y como compañera de vida emergen con la fuerza de una rebelión animal, incontenible. Por último, La merma, de la gran María Moreno, un diario del cuerpo y sus limitaciones a la vez que de sus potencias en medio de una herida que pareciese inenarrable y que, sin embargo, ella la traduce en joya literaria y en manual de instrucciones del deseo.
Antonio García, escritor colombiano
Entre los libros que no son novedad, pero que leí este año, disfruté las dos primeras partes de la Trilogía de la frontera, de Cormac McCarthy: Todos los hermosos caballos y En la frontera. Dos historias poéticas y desgarradoras de uno de los grandes autores norteamericanos. Entre los libros publicados este año me encantó la ganadora del más reciente premio Alfaguara, Arderá el viento, de Guillermo Saccomanno, una novela coral con visos de relato policiaco y personajes inolvidables.
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Juan Manuel Barrientos, chef
Deja de ser tú, de Joe Dispenza, es una invitación directa a cuestionar la identidad que creemos fija y a comprender que el cambio real comienza en la mente y en la conciencia. A través de una combinación de ciencia, neuroplasticidad y reflexión personal, el autor plantea que somos el resultado de hábitos mentales repetidos y que, al modificarlos, podemos transformar nuestra realidad. Más que un libro de autoayuda, es una propuesta de responsabilidad personal: dejar de vivir en piloto automático, romper con patrones emocionales heredados y asumir un rol activo en la creación de una vida más coherente entre pensamiento, emoción y acción. Dispenza no promete fórmulas mágicas, sino disciplina interior, autoconocimiento y constancia. En un mundo que exige resultados inmediatos, Deja de ser tú recuerda que la verdadera transformación es un proceso profundo, silencioso y personal, pero con un impacto contundente en la manera como vivimos, creamos y lideramos.
Diego Garzón, codirector de la Feria del Millón y de la Bienal de Bogotá
Débora Arango de perfil, de Víctor Cabezas. Aunque su nombre puede sonar conocido –vemos su rostro en los billetes de dos mil pesos–, este perfil de Débora Arango nos muestra múltiples pasajes desconocidos de su vida y el contexto en que desarrolló su trabajo a partir de una selección de obras suyas. Detrás de cada pintura incluida en el libro hay una historia o, mejor, muchas historias, que se van entrelazando con su legado y que fueron determinantes directa o indirectamente. Es un perfil que cuenta no solo su vida, sino su tiempo y el de personajes fascinantes que se cruzaron en su camino. Un libro recomendado para adentrarse en la obra de Débora, una artista que sigue siendo desconocida a pesar de su fama por pintar desnudos cuando la sociedad no estaba preparada para eso. Muy bien escrito y con una muy buena investigación que respalda todo.
Lorenzo Hernández, empresario
Nunca te pares (Shoe Dog), de Phil Knight, es uno de esos libros que te recuerdan que detrás de las marcas más grandes del mundo hay historias profundamente humanas. Me marcó porque desmitifica a Nike y muestra sus inicios reales: dudas, errores, problemas de caja y decisiones tomadas más por intuición que por certezas. Como empresario, me impactó entender la alianza inicial con Onitsuka y Japón, una relación clave que definió la calidad y la visión global de la marca desde el día uno. También me inspira la forma en que Nike apostó tempranamente por los atletas, creyendo en ellos antes de que fueran leyendas. Es un libro sobre resiliencia, paciencia y convicción. Una lección clara: nunca parar, incluso cuando todo parece ir en contra.
Santiago Trujillo, secretario de Cultura de Bogotá
Madre Sierra, de Juan Martín Fierro. La novela es un viaje profundo a la diversidad cultural de la Sierra Nevada de Santa Marta. En sus páginas sentí cómo la selva, el mar, los caminos y los ríos no son meros paisajes, sino presencias que respiran, observan y transforman a los personajes. Fierro usa la palabra como una forma de resistencia: una palabra densa, poética, visceral, capaz de abrir grietas en el silencio impuesto por la violencia. La fuerza que adquiere allí la acción de caminar –ese ir hacia afuera que también es un volver hacia dentro– también me conmovió: caminar como quien medita, como quien escucha el pulso de la tierra y se reconcilia con su propia historia.
Jorge Carrión, escritor español
Pataslargas y el misterio de las profundidades, de Matthias Picard, es una experiencia de lectura inmersiva memorable que te transporta a la época de los dioramas, las mutaciones de la fotografía, el nacimiento del cine; al tiempo que te recuerda que la magia del libro en papel es inagotable. Trae dos gafas 3D, de modo que puedes compartir la experiencia. No me extraña que el último libro que se compró Marcel Duchamp en una librería, el mismo día de su muerte, fuera de anaglifos. A los Reyes Magos ya les he pedido los otros dos libros de Picard que ha publicado también la editorial Fulgencio Pimentel.
Alberto Fuguet, escritor chileno
En tus recuerdos desaparezco, de August Thompson. ¿Pueden dos amigos heterosexuales y roqueros sentir algo más que amistad? ¿Qué es la amistad y por qué dos personas se “atraen”? ¿Qué es la química que conecta a dos amigos? ¿Qué sucede cuando no se logra lo que se quiere? ¿Qué es lo que une y cuál es la importancia de tener temas en común? Música, punk, metal, autos, marihuana, bares, la gran ciudad, los pueblos chicos. Un librazo y un debut que fusiona lo mejor de la literatura norteamericana para crear dos personajes inolvidables.
José Luís Peixoto, escritor portugués
Tal vez porque la ficción biográfica me interesa profundamente, tal vez porque admiro la elegancia del razonamiento y de la escritura de Juan Gabriel Vásquez, destaco Los nombres de Feliza como mi mejor lectura de este año. Entre hechos e imaginación, es una obra que plantea múltiples cuestiones con una sutileza que, lamentablemente, escasea en el debate público contemporáneo y que, quizá por ello mismo, se revela de una eficacia notable. La identidad, la libertad y el arte son temas que aquí alcanzan la sofisticación de la más alta literatura. Con cada nuevo título, la obra de Juan Gabriel Vásquez se afirma como uno de los patrimonios indiscutibles de Colombia.
Kei Linch, rapera colombiana
Kei Linch. Foto:Alejandra Quintero / Revista BOCAS
No leo con la frecuencia que quisiera, pero El camino del artista, de Julia Cameron, llegó en un momento de bloqueo creativo, cuando no entendía del todo cuál era mi papel ni hacia dónde iba. Más que darme respuestas, me acompañó en la confusión y me recordó que incluso perderse hace parte del proceso de crear. Es un libro para quienes viven creando, aun cuando no saben por dónde empezar.
Vladdo, caricaturista
Cuándo detener la música, de Mariana Espinosa Bleier, es una novela incómoda en el mejor sentido: habla de la muerte sin morbo, del cuidado sin aspavientos y del amor sin frases de cajón. A través de la historia de Cristina, el libro toca dos temas que rara vez se abordan con honestidad: la labor silenciosa del cuidador y el derecho a morir dignamente. No es un manual de autoayuda ni un texto melodramático, sino un relato cercano y profundamente humano, que acompaña al lector y deja resonando una reflexión difícil pero necesaria: ¿sabemos cuándo acompañar… y cuándo soltar?
Gustavo Rodríguez, escritor peruano
Este año, después de un buen tiempo, sentí esa necesidad que tenía en la adolescencia de volver a casa para reencontrarme con un libro apasionante, y ello se lo debo a El Hombre. Bíblica, shakespeariana y faulkneriana, la novela de Guillermo Arriaga relata a través de seis voces muy distintas el surgimiento de un patriarca estadounidense en el siglo XIX, la pérdida territorial de México en la guerra de aquel tiempo, el germen del capitalismo más bárbaro y la transmisión de fortunas de generación en generación hasta nuestros días. Una de esas novelas que, además, son el santo grial para todo escritor: gran literatura que busca leerse masivamente. Enhorabuena al autor por el unicornio. Muy distinta, y también recomendable, El monte de las furias, de Fernanda Trías. La epopeya doméstica de una mujer que se va haciendo montaña conforme es cercada por la violencia en todos los frentes.
Camila Sosa-Villada, escritora argentina
Camila Sosa Villada. Foto:Cortesía Editorial Planeta
El libro que más amé este año fue Autobiografía de Rojo, de Anne Carson. Esta poeta que se gana la vida enseñando griego antiguo es mi nueva adicción. En Argentina cuesta un poco encontrar sus libros. En mi último viaje por España aproveché y me traje cuatro libros de ella. Entre esos La belleza del marido. Pero para no pecar de obvia, me inclino por esa novela en verso absolutamente conmovedora sobre el mito de Gerión.
Arianna de Sousa-García, escritora venezolana
Tiene que ser Las estrellas son negras, de Arnoldo Palacios. Aunque es un libro de 1949, fue reeditado recientemente y ahí nos encontramos. Es ambicioso, feroz y oral, habría que detenerse en esto último para aplaudirle al autor la exigencia que le ofrece al lector: para entrar en este mundo tendrás que leer como aquí se habla. Nada está dado, todo lo contrario, el lector debe esforzarse, aceptar y entender un léxico, una sonoridad, para llegar a la historia. Tiene consigo una vigencia que asombra y que tiene que ver con su cuidada hechura, con la puesta en escena de deseos y carencias del hombre en todo tiempo, en algunos espacios. Más deslumbrante es que todo el libro sea la narración de un día y medio de Irra, su protagonista, un hombre negro del Quibdó de ese entonces. Las estrellas son negras es muestra preciosa de oficio.
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María Claudia García, directora del Jardín Botánico de Bogotá
Roma soy yo, de Santiago Posteguillo. Me gusta la mirada humana de uno de los más grandes hombres de la historia de Occidente, que definió el camino de nuestra civilización y además le apostaba a la transformación de la sociedad en que vivía. Es una mirada humana, con luces y sombras y la ausencia de absolutos, que ayuda a tener perspectiva sobre nuestro tiempo.
Ana María Delgado, gerente de la Fundación BAT. Arte Popular
Los nombres de Feliza, de Juan Gabriel Vásquez, fue uno de mis libros favoritos que me leí este año porque yo conocía la obra de Feliza Bursztyn y me impacta su trabajo con materiales pesados no convencionales como la chatarra y el acero inoxidable, con movimiento; con temas como la sexualidad y la libertad. Pero su vida fue una novela, una mujer arriesgada, liberal y brillante que tuvo que pasar por momentos muy complicados que le marcaron su vida, pero además la manera como se murió en un restaurante en París, comiendo con Gabo y con Enrique Santos y sus señoras, y su esposo Pablo Leyva: parece el desenlace de una ópera. El artículo que publicó Gabo unos días después de su muerte en El País se titulaba ‘Murió de tristeza’ y estoy segura de que sí. Este libro me marcó la vida. Además, Vidas de artistas, de Fernando Gómez. Me gusta mucho este libro porque, a través de las entrevistas, Fernando logró mostrar a los artistas como seres humanos y no solo a través de sus obras, por ejemplo, Débora Arango era conservadora y de misa diaria, es toda una antítesis de su obra. La timidez del maestro Fernando Botero, la irreverencia de Antonio Caro y el gran Miguel Ángel Rojas, que hoy sigue más vigente que nunca, sus obras son una radiografía de la violencia, las drogas y tantos temas políticos, sociales, económicos y de identidad, es un reportero de los acontecimientos, y así sucesivamente con cada uno de los artistas. Este libro es muy ameno de leer y nos acerca a lo más íntimo de los artistas plásticos.
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Javier Peña, escritor español
Por culpa de —o gracias a— mi trabajo, la inmensa mayoría de mis lecturas actuales son clásicos y biografías. Eso me impide estar al día del aluvión de novedades. Tengo que seleccionar muy bien los libros que deseo leer por ocio, sin mayor pretensión que el gozo de la lectura. He descubierto que los libros que más me atraen actualmente se alejan de la ficción pura y abrazan la hibridación de memoria, crónica y ensayo. Autores como Benjamín Labatut, Leila Guerriero o Emmanuel Carrère están entre mis preferidos de los últimos años. A ellos he sumado en 2025 el descubrimiento del mexicano Andrés Cota Hiriart, que en Fieras familiares mezcla memorias de infancia y juventud con la pasión por los reptiles. La combinación de su don literario y su conocimiento de la biología resulta apasionante y recuerda a un Gerald Durrell moderno y mexicano. Este mismo año, Cota Hiriart ha publicado otro título muy interesante, Fieras interiores, en el que los reptiles dejan su lugar a los parásitos.
Gregorio Eljach, Procurador General de la Nación
Gregorio Eljach. Foto:Pablo Salgado / Revista BOCAS
Me encanta la obra de Álvaro Mutis, en especial su personaje Maqroll el Gaviero, pero este año me tocó dedicarme al libro del decreto 262 orgánico de la Procuraduría. ¡Todo un librazo!
50 personajes
Producción: María Jimena Delgado y Sergio Alzate
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