Una visita al médico por dolor de garganta cambió para siempre la vida de una familia en Brasil. Lo que parecía un cuadro común se convirtió en una tragedia que ahora indigna al país.
Benício Xavier de Freitas, de seis años, llegó al Hospital Santa Júlia, en la ciudad de Manaos, con tos seca, fiebre y la garganta inflamada. Había vivido algo parecido semanas atrás. Salió recuperado con adrenalina inhalada. Por eso sus padres pensaron que sería un día más en la sala de urgencias.
LEA TAMBIÉN
La valoración inicial no alertó sobre ningún riesgo. La madre entró con él al consultorio, y la médica de turno indicó que habría tratamiento con adrenalina. Nada que sonara alarmante. Hasta ese momento, la palabra vida seguía intacta en la rutina familiar.
Una orden que cambió todo
Los padres nunca imaginaron que la adrenalina esta vez no iría por aire, sino directo a la vena del niño. Tres dosis puras, sin diluir, que sumaron una carga peligrosa para su pequeño cuerpo. Así quedó escrito en la receta médica. La técnica de enfermería que recibió la orden dudó un instante. Sabía que ese medicamento normalmente se inhalaba. Pero obedeció el papel que tenía en sus manos.
El caso continúa bajo proceso judicial en Manaos. Foto:Instagram @bruno.mello.freitas
Cuando la aguja entró al torrente sanguíneo de Benício, algo se apagó. Su piel palideció. Se quejó del pecho. Le costó respirar. Su padre comenzó a pedir ayuda mientras el niño era trasladado entre camillas que no avanzaron tan rápido como su deterioro.
Ya en la UCI, los médicos pelearon por devolverle el pulso al corazón. Seis veces se detuvo. Seis veces intentaron traerlo de vuelta. La madrugada terminó con un silencio irreversible.
LEA TAMBIÉN

El error que primero se reconoció y luego se quiso borrar
Los mensajes hablan por sí solos. La médica que atendió a Benício le escribió a un colega para admitir que se había equivocado con la receta. Que se confundió en el procedimiento, que necesitaba ayuda urgente. Esas palabras quedaron atrapadas en capturas de pantalla que hoy son parte del expediente.
Pero tras la muerte del niño, su versión cambió. Intentó modificar el documento original y, según testigos, insinuó que la confusión había sido de la madre. La Policía rechaza esa hipótesis. El historial y la orden médica no dejan espacio a interpretaciones.
Los padres reclamaron que el caso no quede en el olvido. Foto:Instagram @showdavida
El caso se investiga como homicidio doloso agravado. Las autoridades señalan una cadena de fallas en la atención y en el control de medicamentos. El hospital suspendió a la doctora y a la técnica de enfermería. La médica continúa en libertad mientras avanzan las diligencias.
El dolor que no se resigna
Frente al hospital, familiares y amigos levantaron pancartas con el nombre del niño. No exigen venganza. Quieren respuestas. Quieren que la responsabilidad se asuma, que no haya otra historia con un final parecido.
LEA TAMBIÉN

Bruno Freitas, el papá de Benício, revivió ante la prensa el momento más desgarrador de su vida. Se arrodilló a los pies de la camilla. Lo abrazó con fuerza en los segundos que le quedaban rogándole que se quedara. Le habló como si pudiera escucharlo. Y cuando los médicos confirmaron el fallecimiento, lo besó una última vez y le pidió perdón por haberlo llevado a donde creían que estaría a salvo.
Benício era, según su familia, un niño dulce, atento y sin malicia. Uno de esos que todavía creen que el mundo es bueno en todas partes. Ahora su nombre es el centro de un expediente que no puede cerrarse en silencio.
Porque la medicina está hecha para cuidar, no para quitar la posibilidad de seguir creciendo. Su padre lo escribió en redes con un dolor que atraviesa pantallas: lo recordarán siempre así. Con esa risa que no sabía del miedo ni de la muerte.
MÁS NOTICIAS:
MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL

















