Lo que parecía otro negocio entre grandes empresas del entretenimiento se ha convertido en un espectáculo mediático, de pujas y cotilleos. El trasfondo va más allá de los montos -que son sumas estratosféricas- y se enfoca en lo que está buscando el que, a la postre, sea el feliz comprador. Paramount Skydance (PSKD) y Netflix, dos gigantes de la industria audiovisual estadounidense, están enfrentados en su intento por adquirir la emblemática compañía Warner Bros. Discovery (WBD) que, en principio, alcanzó un acuerdo con Netflix para vender la empresa por 82.700 millones de dólares; Paramount entró al escenario con una opa hostil (que ocurre cuando una empresa intenta comprar otra mediante una oferta no solicitada) por 108.000 millones de dólares. Netflix había acordado pagar 27,75 dólares por acción, en una combinación de efectivo y acciones, por los estudios de cine de Warner y el servicio de streaming HBO Max (sin incluir los canales Discovery ni CNN). Paramount, por su parte, ofreció 30 dólares en efectivo por cada acción y la totalidad de la compañía (con todos sus canales de televisión).
Muchas cifras, palabras raras y gente preguntándose qué sucederá con mi suscripción: con esto último, por el momento, nada. Con lo primero, las grandes sumas de dinero y los tecnicismos son inherentes a este tipo de negocios. Pero, ¿qué es lo que realmente buscan Netflix y Paramount al adquirir a Warner Bros.?
No es una revelación que cuando Disney, con Marvel, y HBO, con DC, armaron rancho aparte, Netflix, el mayor servicio de streaming del mundo, quedó pendiendo de productos muy específicos como ‘Stranger Things’, ‘Dark’, ‘El juego del calamar’, las producciones coreanas y de cabezazos como ‘Dahmer’ o ‘Las Guerreras K-Pop’. Por su lado, PSKD es una plataforma más modesta que buscaría ampliar su catálogo con producciones de calidad. En ambos casos, la adquisición de Warner Bros. sería como tener la joya de la corona.
Fundada en 1923 por los hermanos Albert, Harry, Jack y Samuel Warner, la compañía cuenta con un catálogo de cine y televisión prolijo y enriquecido, además de una infraestructura física de 44,5 hectáreas en Burbank, California. El comprador se quedará con uno de los cinco grandes estudios de cine de Hollywood y su producción con más de un siglo de historia, que ostenta entre sus récords haber estrenado ‘The Jazz Singer’, la primera película sonora con diálogos sincronizados.
«Si bien es claro que hay una lucha por atraer nuevos públicos y acaparar la atención de más audiencias -esas que se quedan por horas consumiendo videos cortos en Instagram o TikTok-, la movida de Warner demuestra que necesitamos algo más: autores, voces, personajes y buenas historias; y que al final pueden encontrar espacios, tanto los unos, como los otros», comenta Wilson Vega, periodista y creador de contenido digital.
‘Game of Thrones’. Foto:HBO
Mencionar las producciones de Warner Bros. sería interminable, pero en sus archivos figuran películas como ‘My Fair Lady’, ‘Rebelde sin causa’, ‘¿Quién teme a Virginia Woolf?’, ‘Al este del Edén’, ‘Un tranvía llamado Deseo’, ‘Little Caesar’, ‘The Public Enemy’, ‘Lo que el viento se llevó’, ‘El mago de Oz’, ‘Casablanca’, ’77 Sunset Strip’, ‘Maverick’, ‘Cheyenne’, ‘Bonnie and Clyde’, ‘Blade Runner’, ‘El Exorcista’, ‘El Resplandor’, ‘El color púrpura’, ‘Carros de fuego’, ‘Los muchachos perdidos’, las franquicias de ‘The Matrix’ y ‘Harry Potter’, además de todas las cintas de Superman y Batman.
A eso, hay que sumarle la producción televisiva de HBO con series que redefinieron el formato, como ‘Game of Thrones’, ‘Succession’, ‘Los Soprano’ y ‘Sex and the City’, además de una larga lista de documentales.
«Las marcas siguen necesitando propiedades intelectuales. Lo que sí creo, es que los modelos de producción de los estudios están destinados a cambiar. Ya por más Tom Cruise que seas no te voy a dar 300 millones de dólares para que protagonices mi película, sino que me traigo al director japonés Takashi Yamazaki, que hizo el exitazo ‘Godzilla: Minus One’, con 17 millones de dólares, y esperamos que de allí resulte una franquicia que pueda recuperar la inversión y ganarmás, algo que hoy en día ni los dinosaurios, ni los Minions, ni los superhéroes logran», agrega Vega.
La competencia con YouTube
El anuncio de la Academia de Hollywood sobre la ceremonia de los premios Óscar que desde 2029 solamente se podrá ver a través de YouTube, es la primera gran estocada de lo que le espera a la TV tradicional por cable y a otros servicios de streaming. Todo parece indicar que Netflix y Paramount se están blindando para poder ‘mostrarles los dientes’ a quienes realmente serán sus competidores: los creadores de contenido, las redes sociales y, claro, YouTube.
«La pelea de Netflix o de Paramount ya no es con los canales, sino con plataformas como YouTube o con cualquiera que tenga el potencial de capturar la atención del público (TikTok o Instagram). En ese sentido, las movidas que estamos viendo son por minutos de atención de sus audiencias, ya sea con 100 años de producción, como los tiene Warner o con una transmisión en vivo», explica Wilson Vega.
‘El juego del calamar’, de Netflix. Foto:@NetflixLat
Los datos revelan que la fuente principal de consumo de video en los televisores de Estados Unidos ya no pertenece a ninguna cadena de entretenimiento convencional, sino a YouTube. La plataforma de Google acapara el 28 % del tiempo de streaming en pantallas de televisión, superando cómodamente el 19 % que ostenta Netflix.
Un reciente análisis de ‘The Economist’ expone que las fronteras entre el ‘cine serio’ y los videos de internet se están borrando.
«Los jefes de Hollywood afirman que su negocio es diferente al de los videos online improvisados, creados para ver en el baño», dice la publicación. Sin embargo, esa distinción es cada vez más difusa debido a factores que están homogeneizando el mercado. Por ejemplo, hay cambio en los modelos de negocio, pues las plataformas sociales, antes gratuitas y sustentadas en anuncios, ahora impulsan suscripciones; YouTube Premium ya tiene más de 125 millones de usuarios de pago, la misma base de abonados de Warner Bros. Otro, es el consumo sin importar la pantalla: se ven videos virales en televisores grandes, mientras Hollywood adapta sus producciones a los móviles y las tablets.
Salas de cine e ideología
La venta de Warner Bros. tiene un último lunar: la exhibición en las salas de cine. La posibilidad de que Netflix se quede con uno de los estudios más grandes del mundo ha escandalizado a los analistas y los cinéfilos: «No es la opción ideal, si consideramos que Netflix está bajo la dirección de Ted Sarandos, quien ha dicho que el modelo de exhibición cinematográfica está pasado de moda», comenta Vega.
En el caso de Paramount la afectación de los contenidos no sería tanto por el lado de su rentabilidad, sino por sus propuestas ideológicas. PSKD es propiedad del magnate Larry Ellison, aliado de Donald Trump, e incluso Affinity Partners, la firma de inversión de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense, fue inicialmente anunciada como socia, aunque se retiró del consorcio, que también incluiría fondos árabes (saudí, catarí y emiratí).
«El temor aquí es que empiece a afectarse la producción bajo sesgos de opinión y políticos», explica Vega. «La cercanía de los Ellison con los Trump también podría darle a esto un volantazo, si alguien de la administración del gobierno llegara a vetar un posible acuerdo entre Warner y Netflix».
Y es que WBD ya rechazó la oferta de Paramount, pese a que la de Netflix representa menos dinero. «No hay que olvidar que bajo la sombrilla de Warner está CNN -la cadena de noticias que sí entraría en la negociación con PSKD-. Y eso me parece peligrosísimo», asegura el creador de contenido colombiano.
Warner Bros. y Paramount Foto:iStock
El 8 de enero de 2026 vence el plazo de la propuesta de Paramount, y David Ellison, gerente de la compañía, se dijo «alentado» por las reacciones de algunos accionistas de WBD. Paramount Skydance sigue «confiada» en la aprobación de su proyecto por parte de los reguladores, «porque reforzaría la competencia (…) en lugar de consolidar un monopolio dominante en el streaming».
El consejo de administración de WBD describió la oferta de PSKY como arriesgada y respaldada por «un fideicomiso revocable, desconocido y opaco». «No responde a los intereses de WBD», agregó en un comunicado.
Nada está escrito y cualquiera puede ganar esta batalla por Warner Bros. Sin embargo, la mayor guerra no está entre Netflix y Paramount: el que se quede con todo deberá encarar a los millones de creadores de contenido independientes que, celular en mano, ya se roban la atención del público en cualquier pantalla.
*Con información de Efe y AFP

















