San Lázaro es una figura importante en la Biblia, donde lo presentan como un querido amigo de Jesús. Su nombre significa ‘Dios ayuda’, por lo que se ha convertido en la representación de la esperanza.
Los creyentes acuden a él cuando se sienten perdidos o en una situación sin salida. Muchos le rezan cuando se enfrentan a enfermedades, duelos o problemas económicos.
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La fiesta de San Lázaro se celebra todos los 17 de diciembre, fecha que utilizan miles de católicos alrededor del mundo para festejarlo o rezarle. Además, su figura es conocida mundialmente por haber resucitado luego de cuatro días gracias a la ayuda de Jesús.
Lázaro aparece en el evangelio de San Juan, donde hablan de su amistad con Jesús. Vivía en Betania, cerca de Jerusalén, junto a sus hermanas Marta y María.
De acuerdo con la Biblia, Jesús se quedó en su casa en varias ocasiones. Lázaro sufrió una enfermedad de gravedad que le causó la muerte. Antes de su fallecimiento, sus hermanas mandan a buscar a Jesús y le piden que vaya a verlo para realizar un milagro que lo mantenga vivo.
Sin embargo, San Lázaro muere y es enterrado antes de que Jesús llegue. Cuando el Mesías arriba, ya han pasado cuatro días de su fallecimiento. Es entonces cuando Jesús manda a abrir el sepulcro y lo resucita.
La resurrección de San Lázaro se puede encontrar en el capítulo 11 del evangelio según San Juan. El 17 de diciembre es una fecha ideal para recordar los escritos que quedaron plasmados en ese libro.
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La oración a San Lázaro
San Lázaro bienaventurado,
abogado mío, mi santo protector,
en ti pongo mi confianza,
en ti deposito mis necesidades,
mis preocupaciones y mis angustias,
mis sueños y deseos,
y, sabiendo los muchos milagros
que a través de ti se han obrado,
sabiendo la bondad que de tus manos brota
cuando con humildad y fe a ti se te pide,
hoy llego hasta ti suplicante,
pidiendo tu poderosa ayuda y misericordia.
Oh San Lázaro bendito, por la esperanza tan sublime,
que abrigaba tu corazón
de alcanzar la corona del martirio,
y por aquel deseo ardiente
de dar la vida por Aquel que te la volvió a dar
después de haberla perdido,
concédeme san Lázaro glorioso
tu valiosa mediación,
ruega por mis deseos ante el buen Jesús,
tu amigo, hermano y bienhechor,
y pide que por su infinita misericordia
me conceda lo que pido de todo corazón
y así pueda encontrar alivio en mi desesperación:
(decir con inmensa fe o que se desea conseguir),
y si crees que no es conveniente,
dame la paz y tranquilidad a mi alma
para que espere resignado
el cumplimiento de la voluntad divina.
San Lázaro, glorioso padre de los pobres,
te ruego no dejes de ayudarme,
muéstrate propicio como siempre haces
y lleva cuanto antes mis peticiones al Señor,
dame tus bendiciones y protección,
alivia mis penas y problemas
y aleja de mi vida todo mal y enemigo.
Por Jesucristo, nuestro hermano y Señor.
Así sea.
Rezar tres Padre nuestros,
tres Avemarías y tres Glorias.
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