La Oficina de Comunicación Institucional de la Universidad de Costa Rica (UCR) publicó una entrevista en profundidad con el Dr. Joby “Joy” Robleto Quesada, microbiólogo de 31 años, en la que reconstruye su trayectoria académica, su identidad afrodescendiente y parte de su trabajo científico.
Robleto es el primer científico de su familia, el primero en alcanzar una maestría con honores y el primero en contestar una pregunta científica que, según se planteó en la publicación, había permanecido años sin respuesta.
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Desde el inicio, Robleto definió su historia con una frase que enmarca su origen y su lectura del logro académico: “Soy el hijo de la señora que limpia y del negro que pinta”.
En la entrevista, añadió que se graduó con honores de la maestría académica en Microbiología y que, aunque siente satisfacción personal, reconoce el resultado como un logro “colectivo, familiar y de las comunidades” a las que pertenece: “afrodescendiente y de la clase baja”.
Además de lo académico, atravesó racismo y discriminación. Foto:Instagram: @joyfully_afro
La UCR como “movilizador social” y el papel de la beca
Afirmó que la UCR fue determinante para poder estudiar Microbiología. “Para estudiar microbiología, aquí existe solo otra posibilidad que es una universidad privada y es sumamente cara. Para mí eso no era una realidad. La UCR era mi única posibilidad y me abrió las puertas con una beca”, dijo.
Esa idea se repite cuando explica que todo su proceso académico lo realizó con beca y que, al recibir el título, siente que no lo hace solo.
“Pienso que cuando somos llamados a subir al estrado y recoger nuestro título, no lo hacemos solos. Nos acompañan de forma simbólica nuestros ancestros”, expresó.
En esa misma línea, detalló que es el primero de su línea paterna en alcanzar un bachillerato, una licenciatura y una maestría, y vincula su recorrido con “los esfuerzos, las vidas y las generaciones” que hicieron posible que alguien de su familia atravesara “los filtros del sistema”.
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El interés por la Microbiología y el vínculo familiar
Robleto indicó que le cuesta ubicar un momento exacto en el que nació su interés por la Microbiología, pero sostuvo que desde temprano le atrajeron la Biología y “todo lo afín con lo natural”.
En su relato, ubicó a su abuela como una influencia clave: ella trabajaba en un sitio agrícola que vendía y exportaba flores y, tras años de labores pesadas, pasó a un trabajo de laboratorio para aportar en el control biológico.
Ahí, según contó, su abuela cultivaba hongos para tratar plagas y le trasladó ese conocimiento, lo que le despertó curiosidad.
Primero pensó en estudiar Biotecnología, pero luego encontró la Microbiología, que —según describió— se le parecía y “abarcaba más lo humano”.
Ese cruce entre el cultivo de hongos y su abuela trabajando en laboratorio fue, en su versión, el detonante de su decisión.
Es el primero de su línea paterna en alcanzar un bachillerato, una licenciatura y una maestría. Foto:Instagram: @joyfully_afro
Las dificultades económicas como parte del trayecto académico
Robleto describió que su contexto económico y social era difícil y que la exigencia académica no se vive igual cuando las necesidades básicas están cubiertas que cuando no lo están.
“Es muy diferente llevar la demanda académica cuando tus necesidades básicas están cubiertas, que cuando estás pensando cómo comer con 10 000 colones a la semana o cuando estás pensando que en tu casa no hay luz o agua”, afirmó.
Según su testimonio, el reto fue sostener el rendimiento académico sin que la situación social y económica se volviera “tan abrumadora” como para abandonar la carrera, pese a que en ocasiones deseó “huir” y ponerse a trabajar para generar ingresos.
Cuando se le pregunta cómo siguió adelante, Robleto respondió que no veía otra opción: “si quiero salir de esta situación, debo terminar esta carrera”.
“Al haber una movilización social, no solo se mueve uno, sino que también se mueven las otras personas con uno”, dijo, al describir el efecto que atribuye a su ascenso académico.
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Identidad afrodescendiente y experiencias de discriminación
El especialista sostuvo que, además de lo académico, atravesó racismo y discriminación.
Contó que fue en la universidad cuando empezó a reconocerse como una persona afrodescendiente y que ese reconocimiento no se limitó a la apariencia física.
Explicó que en la escuela, el colegio e incluso la universidad se enseñaba una historia “como si fuera una” y que él no se reconocía en esa narrativa.
En su reconstrucción, dice que su herencia afro viene de la familia paterna en Guanacaste y que no había escuchado antes la parte de la historia que le explicara —según su relato— que Guanacaste fue el primer lugar del país donde llegaron personas afrodescendientes, antes de la migración jamaicana hacia Limón.
Señaló que al investigar más sobre ese proceso en la universidad, ese conocimiento fue “transformador” y le permitió nombrar experiencias racistas que antes no podía identificar como tales.
Entre los episodios que mencionó, relató que en la feria vocacional de ese año un grupo de jóvenes hizo “sonidos de mono” al verlo.
También reflexionó sobre estereotipos vinculados al cabello y al color de piel y sobre lo que denomina “microracismos” y “racismo normalizado”.
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Orgullo afrodescendiente y efectos en su entorno cercano
Robleto describió que asumirse conscientemente como afrodescendiente cambió su forma de estar en el mundo: le permitió “dejar de pedir disculpas por ser” y comprender su bagaje cultural.
Dice que antes respondía “con pena” cuando le preguntaban si era de Limón, y que al conocer sus orígenes dejó esa vergüenza.
También sitúa el tema en su familia: cuenta que su papá, una persona negra, es conocido en su comunidad más por el apodo asociado a su oficio —“el negro que pinta carros”— que por su nombre, y que antes el tema no se hablaba tanto.
Agrega que en la juventud su papá usaba el cabello afro largo, pero no quería fotos “por pena”, mientras que él hoy considera su cabello un “signo de orgullo”.
En esa “onda expansiva”, indicó que empezó a reconocer ancestros, rasgos compartidos y prácticas culturales como tocar quijongos, y planteó que esa identidad también atraviesa el ámbito científico.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOS GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
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