Una alimentación rica en vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales es clave para conservar el cabello resistente, brillante y menos propenso a la caída. Especialistas de Sportlife detallan qué nutrientes no pueden faltar en la dieta diaria.
La salud del pelo no depende solo de la genética ni de los productos que se aplican desde afuera. Lo que se come a diario influye directamente en la estructura de la fibra capilar y en la vitalidad de los folículos. Cuando la dieta es pobre o desequilibrada, aumenta el riesgo de que el pelo se vuelva opaco, quebradizo o se caiga más de lo habitual.
Según la especialista en salud y actividad física Yolanda Vázquez Mazariego, la ausencia de ciertos nutrientes se asocia con mayor caída y debilitamiento, especialmente si hay estrés o alimentación insuficiente. Una dieta adecuada, en cambio, aporta los componentes que el organismo necesita para que los folículos pilosos se mantengan activos y el cabello crezca de forma saludable.
LEA TAMBIÉN
La vitamina C mejora la absorción del hierro, Foto:Istock
Entre las vitaminas clave destaca la vitamina A, indispensable para la producción de sebo, la sustancia grasa que hidrata el cuero cabelludo y protege la fibra capilar. Zanahorias, boniatos y espinacas son fuentes importantes de este nutriente, de acuerdo con la Mayo Clinic.
El complejo de vitaminas B también ocupa un lugar central. La biotina (B7) participa en el metabolismo de ácidos grasos y aminoácidos, reforzando la estructura del pelo, mientras que la niacina (B3) contribuye a una mejor circulación sanguínea en el cuero cabelludo, lo que favorece el aporte de oxígeno y nutrientes a los folículos. La vitamina B12, por su parte, interviene en la formación de glóbulos rojos que llevan oxígeno a la raíz del cabello. Huevos, nueces, semillas y verduras de hoja verde aportan estas vitaminas, según el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos.
La vitamina D estimula los folículos y favorece el crecimiento capilar. Foto:Istock
La vitamina C actúa como antioxidante, protege los folículos del daño por radicales libres y participa en la síntesis de colágeno, proteína estructural fundamental para la firmeza y elasticidad del cabello. Frutas cítricas, frutillas, pimientos y brócoli son señalados como alimentos con alto contenido de este nutriente. Además, la vitamina C mejora la absorción del hierro, mineral esencial para la oxigenación de las raíces capilares.
Otras vitaminas relevantes son la vitamina D, que estimula los folículos y favorece el crecimiento capilar (presente en pescados grasos, alimentos enriquecidos y la exposición moderada al sol), y la vitamina E, que mejora la circulación en el cuero cabelludo y protege frente al estrés oxidativo. Esta última se encuentra en almendras, semillas de girasol, espinacas y aguacate.
LEA TAMBIÉN

Los ácidos grasos omega-3 en pescados grasos, semillas de lino, chía y nueces, ayudan al cabello. Foto:Istock
En el grupo de los minerales, se destaca al hierro y al zinc como indispensables. La falta de hierro puede provocar una caída significativa del cabello porque compromete el transporte de oxígeno a las células capilares. El zinc, en tanto, interviene en la síntesis de proteínas y en la reparación de tejidos, además de regular la actividad de las glándulas sebáceas. Carnes magras, pescado, legumbres y frutos secos son fuentes habituales de estos minerales. El magnesio, presente en verduras de hoja verde, frutos secos y cereales integrales, también contribuye a la buena estructura de la fibra capilar.
Los ácidos grasos omega-3, abundantes en pescados grasos, semillas de lino, chía y nueces, nutren los folículos y favorecen la hidratación del cuero cabelludo, ayudando a prevenir la sequedad y la inflamación. En conjunto, estos lípidos esenciales ayudan a mantener un cabello más flexible, resistente y con mejor aspecto general.
Como recomendaciones generales, los expertos insisten en mantener una alimentación variada que incluya estos nutrientes, evitar dietas restrictivas que comprometan el aporte de vitaminas y minerales, asegurar una buena hidratación y consultar al médico si se observa una caída excesiva del cabello, ya que puede ser signo de deficiencias nutricionales o de otras enfermedades. Una rutina que combine buena nutrición, higiene adecuada y manejo del estrés, concluyen, es la base para conservar un cabello fuerte, sano y menos propenso a la caída.
LEA TAMBIÉN

Más noticias en EL TIEMPO
Jaider Felipe Vargas Morales
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL

















