En Japón es posible alquilar a alguien para compartir una tarde de videojuegos y comer crispetas; o conseguir un ‘amigo’ para tomar café en el concurrido centro de Tokio; incluso, fingir que ha muerto, y sus amigos y familiares lo despiden en un sentido funeral. A ojos de occidente son prácticas extrañas, pero allá son cada vez más recurrentes. Alquilar personas, no solamente para servir como acompañantes, sino para que asuman roles específicos, es algo que se ha vuelto cotidiano. Pero aún para los mismos japoneses aún cuestiona: ¿hasta dónde debería llegar la renta de personas para fingir a cambio de dinero? Esa inquietud motivó a la cineasta Hikari para escribir un guion que se convirtió en un drama con visos de comedia: ‘Rental Family’, que se estrena en Colombia el 8 de enero de 2026, como ‘Familia en renta’.
«Para mí, lo importante era encontrar una conexión humana a través de este negocio. Y me alegra mucho que al final, independientemente de lo que pretendamos ser, lo que la gente busca es una conexión», explica Hikari en una charla con EL TIEMPO a través de Zoom.
La directora japonesa Hikari. Foto:James Lisle
Protagonizada por el ganador del Óscar Brendan Fraser (‘La ballena’, George of the Jungle’), en ‘Rental Family’ interpreta a Phillip, un actor estadounidense que vive en Tokio y que consigue trabajo en una agencia de alquiler, interpretando roles sustitutos para desconocidos. Fingir ser el padre de una niña de 10 años, que fue abandonada por su verdadero progenitor, o hacerse amigo de un reputado actor japonés con demencia senil, aludiendo que es periodista y quiere escribir un reportaje, lo llevan a espacios emocionales en los que se desdibuja la mentira y los sentimientos se vuelven genuinos. Algo que no encaja en la realidad de su trabajo y lo lleva a enfrentar un serie de malentendidos.
«Cuando investigué y hablé con la gente que es dueña de esas empresas -hay unas 300 empresas en Japón ahora mismo que ofrecen servicios similares- sentí que está dispuesta a dar el paso solo para llenar el vacío de la soledad. Y me pareció fascinante y también fue un gran alivio, para serte sincera, porque en Japón, tenemos terapeutas, pero la terapia no es accesible. Así que cualquiera que quiera hablar, puede ir a estos servicios para solicitar a alguien que, por ejemplo, se parezca a mi hermana, que falleció y echo de menos pasar tiempo con ella. Y entonces, puedes pedirle a esa mujer que finja ser tu hermana y cómo solía hablar, cómo solía caminar. Puedes tener ese recuerdo vívido que de otra manera nunca podrías lograr», explica.
Para convertirse en Phillip, Brendan tuvo que trasladarse a Japón y vivir allá durante cerca de cinco meses, no solamente para empaparse con las costumbres, las formas de comunicarse, sino para intentar aprender el idioma.
Brendan Fraser es Phillipe. Foto:James Lisle
«En ese tiempo pudo aprender lo básico y pronunciar bien porque la pronunciación es muy difícil. Y luego, en cuanto a los diálogos, tuvimos un entrenador de dialecto japonés para que él pudiera aprender continuamente a hablar, la forma en que se habla. Pero la ventaja es que su personaje solo ha estado en Japón durante seis años, y tal vez tu idioma no es perfecto, por eso funcionó. Trabajar con Brendan fue increíble. Es tan abierto, está dispuesto a intentar cualquier cosa. Interpretó a Philippe con alma», cuenta la directora.
Hay grandes diferencias culturales entre Japón y occidente, ¿cómo cree que la gente asumirá su historia en este lado del mundo?
Creo que esos servicios de alquiler están bien porque estás recibiendo este amor y dos horas de consuelo de esta persona. Y creo que este negocio ya existía en América. Piensa: Tinder o esos sitios de citas.
Simplemente no tienes que pagar por hora. Puede que tengas que pagar la cita o la cena, pero esas son las dos horas que puedes pasar. Y es exactamente de la forma en que, y en América, hay un grupo de personas y a veces las enfermeras también lo hacen. Y algunas personas se ofrecen como voluntarias. Conocí a este caballero que se sentó a su lado en el avión. Su esposa hablaba con estas personas mayores antes de que fallecieran porque no quieren morir solas. Así que hay servicios que la gente ofrece. Y nosotros, en Japón, el negocio de alquiler de familias también se dedica a esos negocios. Así que es casi como si hubiera un negocio similar al nuestro que ya existe. Sistema de acompañantes, ¿verdad? Eso también es algo que, sí, alquilas, gastas por hora. Así que, de alguna manera, existe. Creo que la parte que quizás no tenemos es la de fingir ser alguien. No tenemos, quizás no tenemos la cultura occidental, ¿verdad? Pero eso podría solucionarse fácilmente. Quiero decir, puedes empezar una empresa, ¿por qué no? (bromea).
Takehiro Hira, Mari Yamamoto, and Bun Kimura en el filme. Foto:James Lisle
En esta historia encajaría un poco esa frase de que ‘un buen actor es un gran mentiroso’…
Creo que los actores pueden interpretar a cualquier gran mentiroso. Actúan. Eso es lo que hacen, ¿verdad? Su profesión es actuar y está bien, mientras no haya mala intención detrás de esa mentira. En ‘Familia de alquiler’ se trata de fingir, supongo que en cierto modo también se puede decir que eso es una mentira.
Hay un montón de mensajes en ‘Rental Family’, pero ¿cuál es ese con el que quiere que se quede la audiencia?
Espero que al ver esta película primero, disfruten estas dos horas de viaje a Japón, con Phillip, pero también que piensen: si nos sentimos aislados o solos, podemos sentirnos en un lugar muy oscuro, pero desde que estemos abiertos a dar el primer paso para conocer gente, eso algo que definitivamente puede cambiarlo todo. Que la gente se quede con la idea de que la familia puede ser a partir de cualquier tipo de relación: lazos de sangre, amigos, compañeros de trabajo, los vecinos. En un país como Colombia se ve mucho esto, también en Japón, nos ayudamos mutuamente. Y espero que la gente también se quede con el mensaje de que tienes que respetarte a ti mismo, porque eres especial, porque somos seres divinos.

















