Al sabor de una copa de vino y el son de la melodía de un piano, Chez Migu, una de las nuevas aperturas gastronómicas de Bogotá, busca ofrecer a sus comensales momentos memorables donde la gastronomía francesa y la música se funden en una misma experiencia.
El restaurante, que en Medellín ya tenía dos exitosas sedes, abrió sus puertas en Bogotá a finales de octubre, en el barrio Chapinero.
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“La esencia del restaurante no es solamente vender comida, sino ofrecer un momento memorable para las personas que vienen, que la comida sea rica, la ambientación acogedora, que la gente se sienta cómoda, que sea una experiencia increíble”, dice María Luisa Penagos, Migu, la creadora de este restaurante, el cual lidera junto a socios como su mano derecha, Sebastián Garcés. Mientras ella se encarga de la propuesta culinaria y el diseño de los espacios, Garcés es la persona detrás de la coordinación de la operación y la experiencia en sala.
Una velada memorable
Penagos, cocinera autodidacta, comenzó con la idea de ofrecer su comida a diversos paladares durante la pandemia, aunque al principio no fue en un restaurante, sino que ella hacía comida para llevar a domicilio y atendía pequeños eventos para empresas en la terraza de su casa.
El voz a voz la fue llevando cada vez a más personas, mientras iba desarrollando un menú de varios tiempos.
“Toda la vida he tenido una pasión por cocinar. Aunque no lo haya estudiado, de forma autodidacta aprendí a cocinar, esa vena por servir y atender ha sido mi pasión, pero más allá de atender los eventos privados, yo no sabía manejar un restaurante, la parte de la operación. Por eso, cuando a través de un amigo se dio la oportunidad del primer local, busqué socios y en tres meses montamos el restaurante, la carta, el diseño de interiores, todo”, comentó sobre la primera apertura, en el Edificio Wake, en el barrio El Poblado de Medellín, en noviembre del 2022. Poco tiempo después abrieron la segunda sede, en el Mall Indiana, en junio de 2024.
En la locación de Bogotá, al igual que las dos de Medellín, el concepto detrás de la ambientación y decoración es el de una elegancia delicada, con toques bohemios que se expresan en el uso de elementos decorativos como lámparas de techo, flores y madera natural.
En la decoración se usan elementos decorativos como lámparas de techo, flores y madera natural. Foto:Cortesía Chez Migu
Pero el centro de la experiencia, además de la comida, es el piano. En la sede de Bogotá hay dos, el primero en la zona general de atención, en donde sentarse cerca del instrumento es una de las principales atracciones; y hay otro piano en una sala que está reservada para eventos privados.
“Me gustan las experiencias y lograr emociones distintas en las personas que nos acompañan, y la música es muy importante cuando uno quiere celebrar o vivir un momento especial. De ahí me surgió esa idea de un piano, es un instrumento que permite que la gente se reúna a su alrededor; nosotros llamamos a músicos profesionales para que toquen y el piano permite acercarse, generar un momento compartido”, contó Penagos sobre la elección del instrumento.
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La música se puede escuchar de jueves a sábado, entre las 8 p. m. y la una de la madrugada. Y si bien está abierta la invitación a los comensales para pedir canciones o incluso cantar, Penagos recalca que Chez Migu “no es un karaoke, es un restaurante”, y prima el respeto a los demás visitantes a la hora de querer participar de esa forma.
Si bien el piano es una atracción en la noche, la fundadora del restaurante dice que este bistró no es un lugar solo para ir a cenar, sino que está abierto también para almorzar, pero por encima de todo, para celebrar. “Siempre hay momentos para compartir y celebrar. A Chez Migu pueden ir en la tarde, en la noche, pero es especialmente para un momento especial, muchas personas van para celebrar un grado, un aniversario, un cumpleaños”, comentó.
Siempre hay momentos para compartir y celebrar. A Chez Migu pueden ir en la tarde, en la noche, pero es especialmente para un momento especial, muchas personas van para celebrar un grado, un aniversario, un cumpleaños
María Luisa PenagosCreadora del restaurante
La carta
En cuanto al centro de la visita, la carta, esta se inscribe en la comida francesa, pero con un toque personal, dice la creadora del restaurante, a quien esta gastronomía siempre le ha llamado la atención.
“En Chez Migu tenemos platos de la gastronomía francesa, pero interpretados por nosotros, con un toque local. Se trata de jugar con toda la gastronomía francesa pero con mi sello”, comentó Penagos, añadiendo que usan principalmente insumos locales y nacionales, aunque otros, como las trufas y los caracoles del scargot, son importados.
Una de las entradas es el scargot (caracoles) con mantequilla de hierbas. Foto:Cortesía Chez Migu
Entre las entradas, que están pensadas para compartir, se destaca el queso brie, que se sirve envuelto en pasta filo, con miel trufada, un mix de ajonjolí, nueces pecanas y almendras rostizadas. Este se acompaña de un pan de masa madre.
Otras entradas populares son el roast beef con alioli, cebollín y aceite de ajonjolí; las zanahorias rostizadas, que se sirven con queso de cabra, perejil, rúgula y chips de ajo crocante, y las papas trufadas con queso parmesano.
Además, por supuesto, de preparaciones tradicionales francesas como el scargot (caracoles) con mantequilla de hierbas, y el ratatouille de verduras asadas.
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Entre los fuertes, el más popular entre los comensales, incluso desde antes de la existencia propiamente del restaurante, es el solomito con papas en salsa Café de París. Penagos recuerda que cuando atendía cenas en su casa o en eventos, era el plato que más le pedían.
Ahora, en Chez Migu, no solo se ofrece el solomito –el más tradicional– como proteína, sino que la salsa Café de París, una mantequilla aromática con hierbas y especias, se puede pedir, además del res, con langostinos, pollo o un mix de setas. El plato, sea cual sea la proteína elegida, se acompaña de ensalada de cogollos europeos con peras, quinua crocante, almendras y nueces pecanas rostizadas con miel y romero, con una vinagreta de queso azul, y papas crocantes en espiral.
Los platos en salsa Café de París están entre los más pedidos. Esta es la opción con langostinos. Foto:Cortesía Chez Migu
Otro de los populares es el encostrado de la maison con proteína a elección entre solomito y pollo, sellada con una costra de tres pimientas y bañada en mantequilla ghee trufada. El plato se acompaña de papas crocantes en espiral y ensalada de cogollos europeos.
A estos se suma el viande et poulet au beurre, un plato con pollo o solomito en mantequilla de alcaparras y perejil, que se sirve con papas crocantes en espiral y una ensalada de la casa que lleva quinua crocante, peras y nueces rostizadas con miel.
Y como oferta de pescados están el sole meunière, que es pesca blanca en mantequilla de limón con chips de ajo, perejil y alcaparras fritas, acompañado de ensalada; y el salmón crocante, hecho en parmesano y panko en salsa de mantequilla y perejil, servido con brócoli rostizado, papas y ensalada de la casa.
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Fiel a la esencia francesa, el restaurante sugiere acompañar las comidas con vino, y tienen una oferta europea con vinos españoles, italianos, franceses y portugueses. Además hay variedad de cocteles, incluyendo, entre otros, clásicos como el Sidecar, el Bee’s Knees o el Old Fashioned. En el bar también se ofrecen otras opciones de licores, como whisky, aguardiante, ron, tequila, mezcal, cervezas, además de bebidas sin alcohol.
“Ofrecemos un maridaje acorde al plato que se consume, y tenemos una oferta grande en coctelería y vinos, porque el bar es uno de los fuertes”, puntualizó Penagos.
Para los visitantes con un paladar dulce, uno de los protagonistas en la carta de postres es el noisette en llamas, un helado de vainilla francesa con una capa de chocolate y avellanas, servido sobre arequipe con notas de pimienta y crème brûlée, que se termina en la mesa con un toque de fuego. Y otra opción es el pecan pie, que es una tarta de nueces pecanas con helado de vainilla francesa.
María Isabel Ortiz Fonnegra
Redacción Domingo
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