En los manglares de Tumaco, uno de los ecosistemas más ricos y diversos del Pacífico colombiano, crecen macroalgas rojas con un potencial hasta ahora poco explorado: la protección de la piel de los labios frente a los efectos nocivos de la radiación ultravioleta. A partir de estas especies, investigadoras de la Universidad Nacional de Colombia (Unal) avanzan en el desarrollo de un producto con actividad fotoprotectora, una iniciativa que combina ciencia, biodiversidad y conocimiento local en un territorio marcado por el clima cálido y la intensa exposición solar.
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Tumaco, municipio nariñense con cerca de 268.000 habitantes, es conocido por sus playas, su gastronomía tradicional —como el encocado y el tapado de pescado y camarón— y la riqueza de su cultura afrodescendiente. Históricamente ha sido llamado la “Perla del Pacífico”, una referencia asociada con los hallazgos de grandes perlas durante la Conquista española. Hoy, esa metáfora se resignifica: en sus manglares existen “perlas” menos visibles, pero igualmente valiosas, como las macroalgas rojas de los géneros Bostrychia y Catenella, que crecen entre las raíces del manglar y cumplen funciones clave en el ecosistema.
Un estudio realizado en manglares del sur del Pacífico revela el alto potencial de macroalgas rojas. Foto:Vanessa Urrea Victoria, UNAL.
Estas macroalgas, cuyo tamaño puede variar desde pocos centímetros hasta varios metros, comparten su hábitat con moluscos, crustáceos y peces, que las utilizan como alimento. Además, desempeñan un papel determinante en el ciclo de nutrientes y en los intercambios entre el agua, el sedimento y la atmósfera. A pesar de su importancia ecológica, han sido tradicionalmente percibidas como parte del paisaje o incluso como “residuos naturales”.
Con el objetivo de aprovechar su potencial, la doctora Vanessa Urrea Victoria, investigadora posdoctoral de la Unal, y la joven investigadora Valentina Aranzazu emprendieron el desarrollo de un producto para labios con actividad fotoprotectora, bajo la supervisión de la profesora Marcela Aragón, del Departamento de Farmacia. El punto de partida fue el reconocimiento de que la radiación ultravioleta tiene efectos acumulativos que pueden causar resequedad, quemaduras e incluso cáncer de piel en una zona tan sensible como los labios.
“Durante los recorridos en lancha por las aguas de Tumaco escuchamos que los pescadores les llaman ‘barro’ a las algas, pues tradicionalmente las han percibido como parte del entorno natural, asociadas con la tierra. Sin embargo, a partir de nuestro trabajo de campo conjunto comenzaron a reconocer incluso los géneros de algas por su color o tamaño”, explica la doctora Urrea.
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La trayectoria de la investigadora ha estado estrechamente ligada al estudio de las algas marinas. Durante su Doctorado en Ciencias Biológicas, realizado en São Paulo (Brasil), profundizó en este campo y, a su regreso a Colombia, se integró al grupo de investigación Estudio y Aprovechamiento de Productos Naturales Marinos y Frutas de Colombia, del Departamento de Química de la Unal, liderado por el doctor Leonardo Castellanos. Allí consolidó una línea de investigación centrada en los aminoácidos tipo micosporinas (MAAs), compuestos que actúan como protectores solares naturales en las algas.
El producto aún se encuentra en etapa de investigación y desarrollo. Foto:Vanessa Urrea Victoria, UNAL.
Los MAAs permiten a estos organismos absorber la radiación ultravioleta y prevenir el daño celular asociado con el estrés oxidativo. En países como Brasil y España, extractos ricos en estos compuestos ya se han utilizado en formulaciones cosméticas. En el caso de Tumaco, la recolección de macroalgas se realizó en tres puntos estratégicos, entre ellos la emblemática Peña del Morro, uno de los principales atractivos turísticos de la región.
El trabajo de campo se extendió durante una semana y contó con el respaldo bibliográfico y el acompañamiento de la comunidad local, en especial de don Hernando, guía tumaqueño que facilitó la identificación de los sitios donde crecen las algas. En otra salida al Pacífico colombiano, en el Valle del Cauca, la investigadora también sostuvo un diálogo espontáneo con un grupo de niños interesados en conocer más sobre estos organismos, lo que contribuyó a fortalecer el conocimiento general sobre su importancia.
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Tras la recolección, las muestras fueron llevadas al laboratorio para su identificación mediante el análisis de características morfológicas, el uso de claves taxonómicas, la comparación de especímenes y técnicas moleculares basadas en ADN. El proceso permitió identificar ocho ejemplares, con predominio de los géneros Bostrychia y Catenella. De manera inédita, también se aislaron hasta 15 morfotipos de hongos asociados con las algas, entre ellos Trichoderma y Fusarium, que hoy se estudian desde una perspectiva química.
Vanessa Urrea Victoria y Valentina Aranzazu, jóvenes investigadoras. Foto:Minciencia
El siguiente paso fue detectar, identificar y cuantificar los MAAs —como la shinorina y la palitina— mediante cromatografía líquida de alta eficiencia acoplada a espectrometría de masas. Este análisis permitió registrar concentraciones de hasta 10,8 mg·g⁻¹ de peso seco, un valor que evidencia el alto potencial fotoprotector de estas algas.
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Aunque el producto para labios aún se encuentra en desarrollo, ya se realizó un panel sensorial comparativo con un producto comercial con actividad fotoprotectora. Los resultados han sido prometedores, pues la formulación desarrollada presenta características fisicoquímicas comparables a las del producto disponible en el mercado.
En Tumaco se han registrado al menos 133 especies de macroalgas, una diversidad poco explorada en Colombia desde la bioprospección. En este contexto, la investigación liderada por la doctora Urrea contribuye a visibilizar estos organismos y a resaltar su importancia para los ecosistemas del Pacífico y para el país. El trabajo se desarrolló en el marco de la convocatoria Orquídeas: Mujeres de Ciencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (188-2024), con el propósito de generar valor agregado para las comunidades y para el avance científico nacional.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros

















