Las redes sociales se consolidaron como uno de los principales espacios de interacción diaria. Junto con sus beneficios, distintas investigaciones señalan que algunos tipos de contenido pueden afectar la forma en que las personas se relacionan con la comida y con su cuerpo.
Este fenómeno ha cobrado relevancia en un contexto en el que los trastornos de la conducta alimentaria muestran un aumento sostenido a nivel global.
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Una de las tendencias más visibles en los últimos años han sido los llamados ‘mukbangs’, videos en los que una persona se graba consumiendo grandes cantidades de comida frente a una cámara.
Aunque surgieron como transmisiones para acompañar a quienes comían solos, hoy circulan masivamente en plataformas como TikTok, YouTube e Instagram y forman parte del ecosistema de contenidos que influyen en la manera en que algunas audiencias perciben la alimentación y el cuerpo.
En estos videos, la exageración suele ser el eje: platos desbordados, ruidos amplificados al masticar y reacciones del público que van desde la sorpresa hasta el rechazo.
Un mukbang es un video en donde una persona come cantidades gigantes de comida. Foto:@shhhhimeating, @aliviadonai
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La influencia de las redes sociales en los trastornos alimentarios
No existe una causa única que explique los trastornos alimentarios, pero la evidencia científica indica que las redes sociales pueden ser un factor que contribuya a su desarrollo.
Según ‘Medical News Today’, en un artículo curado por Andy Watkins, doctora y psiquiatra certificada, estas plataformas pueden potenciar ciertos ideales más que los medios tradicionales, ya que el contenido es constante y personalizado.
La exposición frecuente a ideales de belleza como la delgadez puede presentarlos como más comunes y alcanzables de lo que realmente son. Esta repetición puede afectar la autoestima y, como señalan los especialistas, “podría contribuir” al desarrollo de un trastorno alimentario.
La Alianza Nacional para los Trastornos Alimentarios (NAED) identifica varias formas en que las redes sociales refuerza estas ideas:
- Contribución a estándares de belleza poco realistas: el uso habitual de filtros y edición digital puede generar comparaciones con imágenes retocadas o artificiales.
- Distorsión de la realidad: el contenido compartido suele mostrar solo versiones favorables de la vida de las personas, lo que puede generar sentimientos de inferioridad.
- Uso de publicidad dirigida: anuncios personalizados que prometen mejorar la apariencia física refuerzan estándares difíciles de alcanzar.
- Promoción de contenidos pro-trastornos alimentarios: comunidades y publicaciones que glorifican la delgadez extrema pueden resultar desencadenantes.
- Ciberacoso: ataques relacionados con el peso, la forma o el tamaño corporal afectan la autoestima y la imagen corporal.
Plataformas amplifican estándares irreales mediante filtros, publicidad dirigida y contenido. Foto:iStock
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Redes sociales, salud y riesgos asociados
Desde el ámbito médico, la Clínica Mayo advierte que “la mayoría de los trastornos alimentarios implica centrarse demasiado en el peso, la forma del cuerpo y la comida”, lo que puede desencadenar comportamientos peligrosos. Entre los principales riesgos se encuentran:
- Dificultades para obtener la nutrición que el cuerpo necesita.
- Daños en el corazón, el aparato digestivo, los huesos, los dientes y la boca.
- Aparición de otras enfermedades.
- Asociación con depresión, ansiedad, autolesiones y pensamientos o comportamientos suicidas.
En la misma línea, Kasey Goodpaster, doctora y psicóloga de la Clínica Cleveland, señala que “la exposición a las redes sociales provoca insatisfacción corporal, lo que a su vez aumenta el riesgo de trastornos alimentarios”.
Según explica, diversos estudios han encontrado una relación significativa entre el uso de estas plataformas y conductas como atracones, purgas, restricción severa y ortorexia, definida como la fijación patológica por una alimentación considerada limpia o saludable.
Trastornos alimentarios pueden afectar corazón, huesos, digestión y salud mental. Foto:istock
A pesar de estos riesgos, las redes sociales también albergan espacios que promueven la positividad corporal. Comunidades que celebran la diversidad de cuerpos y fomentan la autoaceptación pueden ofrecer apoyo e información a personas con trastornos alimentarios o en riesgo de desarrollarlos.
Entre las recomendaciones de especialistas para reducir el impacto negativo del contenido digital se encuentran:
- Pasar menos tiempo en redes sociales.
- Revisar las cuentas que se siguen y dejar de lado aquellas que generan malestar corporal.
- Evitar perfiles que fomenten o normalicen los trastornos alimentarios.
- Seguir cuentas que promuevan una relación más saludable con el cuerpo y la comida.
Los expertos coinciden en que prestar atención a cómo se siente una persona después de consumir contenido en redes es una señal clave. Es necesario buscar orientación profesional para proteger la salud mental y la relación con la comida.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
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