Colombia, hoy reconocida por su extraordinaria biodiversidad terrestre, estuvo cubierta hace millones de años por un mar vibrante y poblado por gigantes. Ese pasado vuelve a emerger gracias al hallazgo de tres fósiles de reptiles marinos nunca antes registrados en Suramérica, revelados por investigadores del Museo Geológico Nacional José Royo y Gómez del Servicio Geológico Colombiano (SGC).
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Los descubrimientos, realizados en Boyacá, Santander y Cundinamarca, amplían el conocimiento sobre la vida marina del Cretácico y posicionan al país como un referente en la investigación paleontológica regional.
El trabajo científico que sustenta estos hallazgos fue resultado de un análisis integral que combinó prospecciones y excavaciones en campo con tomografías computarizadas, modelación en tres dimensiones y comparaciones con colecciones internacionales.
Ese proceso permitió identificar rasgos anatómicos únicos y confirmar que se trata de nuevos géneros y especies para la ciencia, con un valor que trasciende lo académico y fortalece el patrimonio paleontológico colombiano.
Un pliosaurio que desafía las ideas establecidas
El primero de los fósiles corresponde a un pliosaurio de hocico largo, descrito como Boyacasaurus sumercei, una nueva especie para Colombia y el mundo. Sus restos, con una antigüedad aproximada de 114 millones de años, fueron encontrados cerca de Villa de Leyva, en Boyacá. El nombre rinde homenaje tanto al departamento como a la expresión “sumercé”, usada en el altiplano cundiboyacense como forma respetuosa de trato.
Paleontólogo del SGC preparando fósil del ictiosaurio. Foto:SGC
Este pliosaurio presenta una característica anatómica que lo distingue de otros ejemplares del Cretácico: un hueso del paladar, el paraesfenoides, con una proyección extremadamente larga. “Esto es lo que lo separa de los demás pliosaurios del Cretácico y lo que genera la duda de si está relacionado con otros más antiguos”, explica Cristian Benavides-Cabra, líder de investigaciones paleontológicas del Museo Geológico Nacional del SGC.
El investigador añade que los dientes del Boyacasaurus son subtrihedrales, es decir, triangulares con una cara aplanada. “Sin embargo, se creía que los pliosaurios con este tipo de dientes se habían extinguido mucho tiempo antes, y lo que encontramos cambia esa idea”, señala.
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Un mosasaurio excepcional y un ictiosaurio sin precedentes
El segundo hallazgo es el de un mosasaurio encontrado en Lebrija, Santander, identificado como Oneirosaurus caballeroi, un nuevo género y especie con una antigüedad cercana a los 89 millones de años. Su nombre alude a su estado de conservación excepcional —“reptil de ensueño”— y rinde homenaje a la familia que halló el fósil y lo donó al SGC.
Fósil del mosasaurio, Oneirosaurus caballeroi. Foto:SGC
La conservación del espécimen se debe a un proceso de mineralización poco común, con sílice y calcita, que permitió preservar incluso estructuras cartilaginosas delicadas. Desde el punto de vista evolutivo, destaca la presencia de dos forámenes externos para la salida de los nervios X, XI y XII, un rasgo que se creía exclusivo de otros grupos. “El mosasaurio es el más joven de los tres reptiles estudiados y tiene una mezcla de rasgos que desafía las clasificaciones sencillas. Por eso es tan valioso”, explica José Alejandro Narváez, investigador del SGC.
El tercer fósil corresponde a un gran ictiosaurio hallado en el lecho del río Síquima, cerca de Guayabal de Síquima, en Cundinamarca. Con unos 110 millones de años, representa el primer registro de un ictiosaurio tunosaurio del Albiano Superior en Colombia y Suramérica. Según Daniel Pomar, coautor del estudio, “lo especial de este individuo es que no se habían registrado ictiosaurios para el período Albiano en Suramérica”.
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Estos tres reptiles marinos, piezas clave de un antiguo rompecabezas ecológico, aportan información crucial para entender las tendencias evolutivas antes de su extinción. Además de su relevancia científica, los hallazgos tienen un alto potencial educativo, cultural y de turismo científico, y refuerzan el orgullo por el patrimonio natural del país.
REDACCIÓN CIENCIA

















