Yeison Jiménez se había prometido hacer una pausa en su ajustada agenda de conciertos. “A mis 35 años voy a descansar un poco (los cumplía en julio próximo), llevo 20 años trasnochando”, les dijo a sus seguidores en el último concierto que dio en Cali. El 2026 sería decisivo para su vida personal y laboral: en marzo tendría su segundo concierto en El Campín, luego de que el primer show, en julio de 2025, lo consagró como el primer artista de música popular en hacer sold out en ese recinto. “Hicimos tres Movistar Arena. Tú sabes que nadie había vendido uno, y vender tres es una locura… pero nos quedó la espinita de llenar un estadio”, confesó en la última entrevista que le concedió a EL TIEMPO.
También iba a casarse con el amor de su vida: con Sonia Restrepo, la joven que lo acompañó desde que él tenía 22 años y era un artista al que nadie conocía. Con ella formó una familia, y parte de sus sueños era formalizar su relación, un plan que venía posponiendo desde el 2023 por sus conciertos, y que tampoco se materializó al siguiente año, por la llegada de su hijo Santiago, que agrandaba el hogar que completaban sus dos niñas mayores.
“Quiero disfrutar lo que venga, sea grande o pequeño. Tomarlo con amor y tranquilidad. No pensar solo en lo próximo. Hay que vivir el momento”. Sus palabras parecían salidas de una de sus canciones. Vibrante, optimista y amoroso, con un sombrero negro que casi nunca se quitaba, como esa sonrisa que siempre lo acompañó, así era Yeison Jiménez, que murió el sábado en un accidente aéreo en Boyacá.
Yeison Jiménez se presentó en la Feria de Cali. Foto:Particular
La noche del viernes cantó para unas 10.000 almas en las fiestas patronales de Málaga (Santander) y el sábado se presentaría en Marinilla (Antioquia). Se quedaron esperándolo y llorándolo. La avioneta que lo transportaba y que despegó desde el aeropuerto de Paipa acabó estrellándose y explotando en las inmediaciones de la vereda Romita, por razones que aún se desconocen y que son materia de investigación de las autoridades.
En el siniestro murieron el artista, de 34 años; su fotógrafo Weisman Mora; Juan Manuel Rodríguez, su productor visual; Jefferson Osorio, su booking manager; el tripulante Óscar Marín y el piloto, el capitán Fernando Torres Rojas.
Nadie creía lo sucedido. Momentos antes, Yeison había comprado quesos en una tienda del aeropuerto, se había tomado fotos con unos seguidores y colgó en sus redes algunos videos del concierto en Santander.
Al confirmarse su muerte, cientos de mensajes inundaron las redes lamentando lo sucedido. Los artistas que lo conocieron y trabajaron con él compartieron su dolor y le rindieron homenajes. Carlos Vives y Silvestre Dangond, que formaron parte del cartel del Gran Concierto de la Feria de Manizales en el estadio Palogrande, recordaron a Yeison.
“Lo que ha pasado hoy nos ha dejado el corazón así, como una pasa”, dijo el artista samario poniéndose un puño en el pecho. Selló su tributo pidiendo un minuto de silencio a los asistentes e interpretando, casi a capella, el clásico de Escalona Jaime Molina. “La obra de Yeison Jiménez forma parte de la fuerza de la colombianidad en la música en los últimos años”, agregó.
Este domingo, seguidores del cantante se congregaron en distintos puntos con velas y globos blancos Foto:Néstor Gómez – El Tiempo
Dangond, con quien Yeison hizo dúo en la canción Gracias a ti, no pudo contener el llanto: “El sentido de la vida vuelve y golpea en lo más profundo de nuestro corazón y nos enseña que tenemos que aceptar las cosas como son. Querido amigo, vas a verdaderamente a vivir, porque después que se muere, se vive. Yeison, regresaste a la vida eterna, a la verdadera vida. Ha sido muy complejo, pero hay que aceptarlo”.
El listado de artistas que hicieron colaboraciones con Yeison Jiménez pasa por nombres reconocidos del género: Luis Alberto Posada, Jhon Álex Castaño, Jhonny Rivera y Luis Alfonso; además de duetos internacionales junto a Natalia Jiménez (de la Quinta Estación), Carin León, El Fantasma y Luis Ángel ‘Flaco’.
Con otros artistas, que también lamentaron su partida y que compartieron con él en ferias o escenarios del país, quedaron pendientes las grabaciones de estudio: Pipe Bueno, Arelys Henao, Giovanny Ayala y Jessi Uribe, que contó, visiblemente compungido, los planes para grabar un tema dedicado a la Selección Colombia.
“Un aplauso para él, por favor. Pasamos momentos hermosos, compitiendo los dos, una competencia sana, nos queríamos mucho en el fondo. Nos mirábamos como competencia, pero nos quisimos mucho. Él tenía una canción favorita mía y yo una de él”, dijo.
La música, su opción
Yeison Orlando Jiménez Galeano nació el 26 de julio de 1991, en Manzanares (Caldas), el pueblo donde hoy ondean las banderas a media asta y se decretaron tres días de duelo por su fallecimiento.
“Este es un reconocimiento y un homenaje a todo lo que estos dos hijos de nuestra tierra nos dieron –dijo el alcalde Carlos Enrique Botero sobre Yeison y su mánager, también oriundo del municipio–. Ellos siempre sacaban la bandera del municipio a donde iban y nosotros siempre estaremos orgullosos de ellos”.
El parque central de Manzanares estaba repleto de coterráneos y seguidores de Jiménez, que como miles de fanáticos en el país lloran su desaparición y lo recuerdan en esas plazas y coliseos de los pueblos donde Yeison, con su sencillez innata, construyó su carrera y enamoró a su público, el mismo que coreó sus canciones hasta quedarse sin voz.
Ayer, hubo improvisados homenajes en la plaza Caicedo, de Cali, y afuera del estadio El Campín, de Bogotá, se corearon sus canciones.
Carlos Vives rindió un homenaje a Yeison Jiménez durante su presentación en la Feria de Manizales. Foto:Redes sociales
Vete, Aventurero, Por qué la envidia, Ya no mi amor, Guaro, Se acabó, Mi venganza, Tu amante, Ni tengo ni necesito, Tenías razón y Vuelve y me pasa fueron algunos de sus temas más conocidos, que le abrieron las puertas para seguir los pasos de ídolos del pueblo como Darío Gómez, el ‘Charrito’ Negro y Luis Alberto Posada, y lo llevaron más allá de lo local a conquistar Chile, Venezuela, Panamá, Ecuador, Costa Rica, República Dominicana, México y Estados Unidos.
Su éxito fue desbordante: un bar en Bogotá fue el primero de sus negocios; luego vinieron las propiedades en Estados Unidos, su criadero de caballos –que fueron su otra gran pasión sumados a las camionetas de alta gama, la ganadería y la construcción– y una empresa de producción de espectáculos, llamada YJ Company. Yeison podía salir a cantar sin preocupaciones.
Pero la dicha del niño de Manzanares no llegó de la noche a la mañana. Vendiendo aguacates, cantando en las plazas de mercado, billares, restaurantes, bares y cantinas de pueblos; una infancia que pasó de la abundancia a la precariedad económica y la violencia intrafamiliar, por el alcoholismo y el abandono de su padre; y una adolescencia en la que estuvo rodeado de entornos violentos y durante la que tuvo que trabajar en Corabastos, en Bogotá, y estudiar al mismo tiempo.
Los comienzos de Yeison Jiménez fueron muy duros, como los de muchos artistas en este país. Pero él tenía el tesón y la disciplina, sobre todo, tenía su voz y la música que pasó de ser un hobby a su sustento. De a poco, sin perderse en el camino de las dificultades, las malas amistades o en el de los excesos, ya cuando alcanzó la fama, logró su consagración en la música popular.
Comenzó a cantar a los 7 años y participó en el Festival de la Canción Infantil de su municipio natal, certamen en el que obtuvo el primer lugar durante cinco años consecutivos. Las circunstancias de la vida lo llevaron a él y a su mamá, Luz Mery Galeano, a trasladarse a Bogotá, donde a los 14 años trabajaba en la central de abastos. Vendía aguacates. Su familia fue el ancla para potenciar su talento.
“Tengo una familia muy humilde, muy campesina, genuina. No son adictos a las redes, a la fama, al poder. Son trabajadores. Mi mamá ahora mismo está haciendo almuerzos para los trabajadores de las fincas. Mi familia es un puerto de llegada”, le contaba el año pasado a este diario.
La premonición
En 2024, Yeison Jiménez tuvo que asistir a terapia con el psicólogo: faltando diez días para que naciera su hijo varón, la avioneta en la que viajaba desde Medellín presentó una falla en uno de sus motores.
“Nosotros carreteamos y a los exactamente 13 segundos de estar carreteando, el avión despega, y cuando despega yo siento que algo hace ¡puf! ¡puf! y el avión empieza a desestabilizarse. Empiezo a mirar todos los parámetros y todo estaba mal. No había velocidad, no estábamos subiendo, todos los motores tenían alerta”, recordó hace algunos meses en el programa Se dice de mí. “Cuando empecé a ver todo, a mi niño, faltaban 10 días, faltaba eso para que mi niño naciera. Eso fue el 24 de mayo y mi niño nació el 4 de junio. Yo dije: ‘No conocí al niño. No lo conocí’. Fue muy duro, muy duro. De hecho, yo tuve depresión como cuatro meses y tuve que ir al psicólogo”, agregó con la voz entrecortada.
La pericia del piloto y Dios lo salvaron en ese momento. Eso aseguró Yeison, que fue siempre un hombre de fe. No había publicación ni comentario en el que no expresara su agradecimiento con el creador.
Conectado con ese halo místico, y como una premonición macabra, Yeison había soñado con su muerte. Después de lo que experimentó en Antioquia, soñó en tres oportunidades que iba a tener un accidente en el avión. “En uno, yo sí me soñé que nos habíamos matado y que salíamos por las noticias y ya era la tercera vez que me soñaba con eso. Dios me dio tres señales y yo no las entendí, no las capté”, contó en el mismo programa de televisión.
Yeison Jiménez. Foto:WAISMAN MORA
Ayer, Camila Jiménez, su hija mayor, compartió un post en Instagram que les rompió el corazón a los seguidores de Yeison: “Te amo, papá. No sabes cuánto me parte el alma ver tus videos y que no estés aquí”.
La abrupta muerte del cantante ha impactado la realidad nacional, porque Yeison fue más allá de la música y se involucró en campañas sociales, como las becas educativas que aportó para jóvenes de escasos recursos en Cali; también apoyó varias iniciativas en Villavicencio, donde vive su padre, con quien se reconcilió en los último años.
Sueños truncados, una historia admirable de superación y canciones que lo eternizan: todo hablará del joven de Manzanares. “Me gusta la vida, me encanta el amor”, cantaba Yeison en Aventurero, el tema que internacionalizó su carrera y que tenía de su realidad.
El artista se fue sin concretar su descanso y sin celebrar sus 35 años como quería, pero dejó una huella profunda en quienes lo conocieron, lo quisieron, lo siguieron y compartieron con él. “Siempre trato de alejarme del ego. Pero sí estoy pasando por el mejor momento de mi carrera, de mi vida” fue lo último que le dijo a EL TIEMPO.

















