Los tacones, corbatas y lentejuelas se mezclaban con los himnos del reguetón. Todo, mientras la Orquesta Filarmónica de Bogotá afinaba sus instrumentos. El viernes, 28 de noviembre, el Movistar Arena “perreó” al compás de violines. El artista puertorriqueño Yandel llegó a la capital con su show ‘Yandel Sinfónico’, una propuesta a gran formato de sus mayores éxitos.
Mientras la arena se llenaba, un DJ ambientaba a los asistentes, como si se tratara de una discoteca, a todo volumen. Unos se tomaban fotos, otros bailaban, pero la expectativa era una sola: ver cómo Yandel, uno de los nombres más sólidos del reguetón, lograría lo que parecía imposible, fusionar la urbano con la orquesta.
Yandel y el ‘dúo de la historia’
Yandel, nacido en Cayey, Puerto Rico, construyó su nombre como parte del ‘dúo de la historia’ junto a Wisin, con un repertorio que hace parte de la historia del reguetón en medio de su consolidación mundial. Sus canciones han acompañado discotecas, fiestas y estadios, y buena parte de ese repertorio fue el que se reinterpretó junto a la Filarmónica de Bogotá.
‘Yandel Sinfónico’ ha pasado por escenarios de gran formato en ciudades como San Juan, Miami, Orlando, Nueva York, Chicago, Inglewood, Oakland, Irving y Houston, antes de llegar a Bogotá.
La Orquesta Filarmónica de Bogotá reforzó la puesta en escena de “Yandel Sinfónico”. Foto:Cortesía Breakfast Live
A corte de finales de noviembre, la gira continúa con fechas en diciembre en Norteamérica y prepara su salto a Europa, donde tendrá, entre otras, una parada en Madrid para inicios de 2026. Con ello, el proyecto confirma su ambición: llevar el reguetón sinfónico a distintos países, manteniendo la misma fórmula que convirtió al Movistar Arena en una mezcla entre sala de conciertos y discoteca.
El Movistar Arena se transformó en una mezcla de sala de conciertos y discoteca. Foto:Cortesía Breakfast Live
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Una sinfónica de ‘perreo’
A las 8:50 de la noche, la escena cambió, ingresaron los músicos vestidos de gala creando un choque visual: filas de violines, contrabajos, trombones y percusiones compartían espacio con luces estroboscópicas, pantallas y humo. Como en todo concierto clásico, entró en último lugar el director.
El maestro Javier Martinez levantó la batuta y, a diferencia de un concierto en homenaje a Mozart, no hubo silencio, los gritos estallaron desde cada esquina.
“Los amo con el corazón, gracias por su apoyo”. Esas fueron las primeras palabras de Yandel al iniciar con Puño de Tito su gira, que ya recorrió Estados Unidos, lo llevará por Latinoamérica y terminará en Europa.
‘Me pregunto cómo si no supiera nada (…)’ La histeria fue inmediata: llegó ‘Permíteme’ y el público —acostumbrado a perrearla bajo luces de discoteca— cantó a todo pulmón el éxito que registra 155 millones de vistas en YouTube.
“Si tu cuerpo me pide un deseo, te lo calmo cuando hay perreo”. La orquesta abrió con un ostinato de cuerdas que convertía la nostalgia del ‘dúo de la historia’ —bailando solos, en pareja, hasta el piso y gritando a todo pulmón— en un impulso colectivo. Cuando arrancó ‘Reggaetón en lo Oscuro’, el experimento dejó de ser experimento y se convirtió en ceremonia. El beat clásico fue sustituido por un conjunto de percusiones sinfónicas que replicaban el patrón del dembow sin perder la elegancia. La mezcla era hipnótica: a cada golpe, el público encontraba la cadencia del perreo, pero de una forma especialmente cinematográfica.
Yandel durante su presentación sinfónica en el Movistar Arena. Foto:Cortesía Breakfast Live
“Me dijeron que vinieron a escuchar reguetón del viejo”, dijo Yandel y la arena no contenía la emoción. ‘Nunca Me Olvides’, ‘Abusadora’ y ‘Te Siento’ tenían arreglos que convertían cada coro en un clásico, literalmente. En ‘Abusadora’, los violines ejecutaron la melodía principal como si fuera parte de un concierto de Beethoven. El público bailaba, sí, pero también escuchaba de una forma nueva, casi magistral.
Cuando llegó el medley ‘Mírala bien / Rakata / Ahora Es / Pam Pam’, las trompetas y los trombones entraron con tal potencia que el Movistar Arena ya era una discoteca con miles de personas. Yandel levantó el micrófono hacia el público y Colombia respondió con una fuerza que hizo olvidar que aquello ocurría en un espacio diseñado para Brahms. Las cuatro piezas se unieron en un montaje sinfónico en perfecta armonía: un viaje por la historia del reguetón elevado a la categoría de una obra del Romanticismo.
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‘Encantadora’ sonó como una balada de gala. «¿Dónde están las mujeres hermosas de Bogotá?”, gritó el artista puertorriqueño. Los violines se adueñaron de la melodía principal y el público se dejó llevar. La sección más urbana del repertorio —con ‘Ay Mi Dios’, ‘Báilame’, ‘Myspace’, ‘Nadie Como Tú’, ‘Sexo Seguro’ y ‘La Pared’— demostraron que cualquier canción puede transformarse si la orquesta se la goza. Gadiel —artista urbano puertorriqueño y hermano de Yandel— subió al escenario para interpretar ‘La Pared’ y ‘Plakito’, ‘Son muchos años viniendo a su tierra y siempre llenos de mucho amor’, dijo.
Yandel junto a Gadiel. Foto:Cortesía Breakfast Live
Luego vino el bloque de los mayores éxitos: ‘Mayor Que Yo’, ‘Noche de Entierro’, ‘Lloro Por Ti’. Fue imposible no cantar, pero también imposible no maravillarse con la complejidad de los arreglos de los arcos. La orquesta no solo acompañaba: reinventaba el género.
El cierre previo al encore fue una secuencia explosiva: ‘Fronteamos porque Podemos’, ‘Sácala’, ‘Scarface’, ‘Háblame Claro’, ‘Brickell’, ‘Moviendo Caderas’, ‘Algo Me Gusta de Ti’. La arena, que comenzó como un auditorio, terminó convertida en una disco elegante donde el público bailaba en saco y corbata.
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“Muchas gracias Bogotá”: esas fueron las palabras del artista en medio de pólvora, cañones de confeti y luces audioritmicas, anunciando que el concierto se daba por terminado. Y cuando parecía que todo estaba dicho, con la orquesta en silencio, el DJ preguntó: “¿Quién quiere escuchar más de Yandel?”. A un solo coro los asistentes empezaron a gritar, “¡Yandel, Yandel, Yandel!” Un solo violín marcó el inicio del último tema y los colores azules y verdes que habían predominado en las pantallas se transformaron en rojo. Yandel regresó para cerrar con ‘Yandel 150’, un éxito mundial con 987 millones de reproducciones en Spotify junto a Feid. Las cuerdas replicaron el hit mientras la percusión sinfónica marcaba un perreo refinado. Era la evidencia final: el reguetón podía sonar a oro si se vestía de sinfónica.
MARÍA CAMILA MONSALVE MARTÍNEZ – ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
Vea el concierto en Youtube:
















