Una detective y un criminólogo se unen para indagar misteriosas muertes, que difícilmente encuentran una explicación científica. Patricia Olea y el profesor Fuenmayor recorren las calles de una Barranquilla delirante, en busca de respuestas que se distancian de lo explicable, de lo posible. Los protagonistas de ‘Saturno Tropical’ y su entorno son fruto de los «40 de fiebre» que su autor, el actor Jorge Enrique Abello, ha tenido durante toda la vida.
«Desde muy pequeño, quienes me conocen lo saben, he funcionado así. Y para mí es una alegría muy grande poder por fin plasmar lo que hay en mi cabeza y no interpretar solamente lo que otros tienen en la cabeza», cuenta Abello en una charla con EL TIEMPO, a propósito del lanzamiento de su novela con editorial Planeta.
‘Saturno tropical’ es un thriller de suspenso, un género que toma distancia de algunos más habituales para los escritores colombianos, como el costumbrismo o la política. «¿Por qué no podemos tener los otros géneros también para poder contar historias, empezar a ser un poquito más contemporáneos, a tener conversaciones con otros escritores, con otros mundos? Y eso lo digo sabiendo que tenemos grandes escritores en este país», explica el intérprete que aun camina por las calles y lo llaman como ‘don Armando’, como su inolvidable personaje en la exitosa producción ‘Betty la fea’.
El actor y escritor Jorge Enrique Abello presenta su novela ‘Saturno tropical’. Foto:editorial planeta
Esto nos contó sobre su debut como novelista, las dificultades y las satisfacciones que le ha dejado este libro.
¿Cuál es el mayo reto al escribir una novela que no es para nada convencional, como ‘Saturno Tropical’?
Yo creo que los escritores. O quienes pretendemos ser escritores, tenemos un gran reto hoy en día frente a la cantidad de medios masivos de comunicación y medios digitales que no están ayudando tanto a la concentración, a la contemplación del mundo. Al momento de ocio, al parar un momento y poder leer. Y nos toca valernos de muchos trucos para engancharte, para tenerte, para que puedas terminar el libro que empezaste a leer.
¿Por qué escoge Barranquilla para desarrollar esta historia?
Pues como dice la canción, «Barranquilla, puerta de oro». Mira, lo vio García Márquez, no sólo porque nació ahí, sino porque entendió el mundo desde ahí, y tempranamente se dio cuenta de que el Caribe era el lugar por donde entró al mundo América. Y yo quería ver, yo quería hablar de eso porque por ahí entraron todas las culturas, todas las religiones, cada etnia con su comida, con su manera de ver el mundo, su manera de negociar, de intercambiar, de ver la guerra, la paz, la violencia, la vida, el amor. Y eso hace que los colombianos seamos esa puerta de entrada para América del Sur, pues tengamos una mixtura de muchos lugares que hoy hemos convertido en algo que llamamos idiosincrasia. Y quería ver esa idiosincrasia, cómo se movía en lo bueno y en lo malo, especialmente porque somos muy orgullosos de nuestras raíces, de nuestros abolengos; pero todos los que vinieron acá no eran tan maravillosos. Quería revisar un poquito eso a la luz de lo que somos, porque somos un pueblo violento, al tiempo que somos optimistas y felices, tenemos una guerra eterna. Somos una contradicción en sí misma muy grande y quería probarla a través de un lugar que digamos en donde puede confluir todo eso, que es Barranquilla.
Jorge Enrique Abello presenta su novela ‘Saturno tropical’. Foto:Hernán Puentes
Hablemos de los personajes, que son Patricia Olea y el profesor Fuenmayor, que evocaban un poco a Mulder y Scully, esa pareja excepcional de los ‘X Files’…
Fuenmayor es un personaje que ideé para mí. Entonces tiene la delicia de lo que yo quisiera interpretar en un personaje. Y pasa por muchos lugares, pasa por un José Félix Fuenmayor, escritor de ciencia ficción barranquillero; pasa por un William de Baskerville, el protagonista de ‘El nombre de la rosa’, de Umberto Eco; pasa por un personaje Victoriano, pero no como Sherlock Holmes, sino más bien Houdini, que siempre estaba tratando de desenrollar y de desarmar todo lo que tenía que ver con los falsos espiritistas de principios de siglo, con toda esa falsedad paranormal que empezó a existir en un momento dado, precisamente porque él quería hallar lo realmente paranormal, que en la historia lo llamamos lo ordinario. Es que fíjate que todos tenemos enormes intuiciones y una cantidad de cosas que no podemos explicar y que pasan en nuestras vidas: tenemos sueños premonitorios, tenemos intuiciones, imágenes que nos permiten ver cosas que en apariencia no existen o que no están, tenemos mitologías, tenemos cuentos en nuestras familias, tenemos una cantidad de cosas que no puede explicar ni la religión, desde el punto de vista estrictamente sagrado, ni tampoco la ciencia. Y nos quedamos sin herramientas para descubrir un mundo que apenas podemos intuir con los símbolos y con la percepción de lo que vemos diariamente.
Y Patricia, pues yo quería a una agente del CTI, que fuera una policía que encarnara la acción, una mujer de hoy, que tuviera el coraje y la valentía para ser autosuficiente, sin necesidad de un hombre a su lado para asumir los retos de su profesión, que son bastante peligrosos. Entonces quería combinar esas dos fuerzas, un intelecto como el del profesor, y un coraje como el de Patricia Olea, para poder allanar un mundo absolutamente desconocido para ellos (…) entonces necesitaba a estos personajes, creé estos personajes, no sólo para disfrutarlos como actor, sino para comenzar a hacer preguntas fundamentales, y que no nos dejemos meter más los dedos a la boca, porque todos tenemos una mente maravillosa, para poder pensar y volver a renombrar este mundo.
¿Por qué ‘Saturno Tropical?’
Habla un poquito de lo que somos nosotros los colombianos. Nosotros somos hijos de un padre que nos está devorando. Saturno devoró a sus hijos para que ellos no le quitaran su reino de alguna manera. Y eso está pasando con nosotros como colombianos, repetimos esa historia todo el tiempo. Somos una sociedad caníbal, nos canibalizamos como sociedad, nos gusta más la caída de nuestros ídolos que su encumbramiento, nos gusta más saber que todos somos iguales porque todos robamos; nos invalidamos mucho a través de nuestro humor.
A veces no nos creemos tanto la historia de nosotros mismos, nos cuesta triunfar. Y este libro habla un poquito de eso, de esa parte que somos, que no nos ayuda a avanzar y que hay que descubrirla en nuestra vida, eliminarla y poder avanzar. Porque de alguna manera tenemos que avanzar en esa civilización ser más cívicos, más civilizados, más solidarios, menos individualistas. Debemos cambiar como sociedad. Pero para cambiar como sociedad, tenemos que mirarnos al espejo de lo que somos.

















