Uno de los hechos musicales que más me impactó este año fue el concierto en conmemoración de la masacre del Palacio de Justicia, organizado por la Dirección de Patrimonio Cultural de la Universidad Nacional y titulado ‘Presencias- Sonidos & Ecos’. En la primera parte, la pianista Manuela Osorno presentó tres piezas de la compositora cubana Tania León y la obra contemporánea ‘Transiciones’, de la colombiana Jaqueline Nova.
El escenario convertido en un espacioso altar de frutas, flores y velas, rodeaba el piano donde Osorno, con un maquillaje típico del día de los muertos, interpretó el repertorio desgarrador de estas dos compositoras hispanoamericanas. Una música puntillista, bruscamente fragmentada y discontinua, que sacude permanentemente al oyente por sus cambios súbitos de intensidad y por la ausencia de una tonalidad. Estos ingredientes musicales normalmente asociados con la zozobra y el suspenso, retratan el horror de esa absurda matanza sucedida hace cuarenta años. En los primeros planos que la cámara hace de la cara fantasmal de la pianista maquillada con un aspecto cadavérico, se siente el misterio penetrante de la muerte. Podrán verlo ustedes mismos en el enlace de video incluido al final.
En la segunda parte el cuarteto de cuerdas Q Arte nos presentó el ‘Altar de los Muertos’, una obra de la compositora mexicana Gabriela Ortiz que transmite profundos sentimientos de duelo y reconciliación. La participación de la Compañía Teatro Danza Pies del Sol, dirigida por Gerardo Rosero, aportó una teatralidad vigorosa con sus coreografías, sus muñecos gigantes y sus enigmáticos duendes de la noche.
En el primer movimiento escuchamos cuatro bellos solos de cada miembro del cuarteto, mientras que dos jaguares de la mitología indígena iban por el escenario encendiendo velas con una delicadeza que nos dejó perplejos. Luego el altar se fue llenando de retratos de difuntos colocados por unas doncellas, todo esto mientras el cuarteto ejecutaba un pasaje muy marcado por los sonajeros que cada instrumentista llevaba en su tobillo.
En el apoteósico final, el cuarteto Q Arte llenó de ilusión el auditorio León de Greiff con una fanfarria triunfal, mientras criaturas de fábula con coloridos penachos de plumas bailaban una danza triunfal. La Dirección de Patrimonio Cultural se lució con esta puesta en escena que honra la vida de las víctimas del palacio.
ÓSCAR ACEVEDO -PARA EL TIEMPO- acevemus@yahoo.com

















