En un país donde buena parte del territorio sigue siendo rural, con una geografía estrellada, agreste y de difícil acceso, las camionetas de trabajo son una herramienta esencial. Pensando justamente en ese perfil de usuario —campesinos, productores, empresarios del agro, aventureros y trabajadores que se mueven lejos del asfalto— la marca china JMC trajo a Colombia la Grand Avenue, una ‘pickup’ que deja claro desde el primer contacto cuál es su propósito: el trabajo duro, sin concesiones, en cualquier terreno.
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JMC Grand Avenue. Foto:JMC
En EL TIEMPO la probamos durante más de 650 kilómetros en condiciones reales de uso: carretera, ciudad y campo. El recorrido permitió confirmar que esta no es una camioneta pensada para lucirse en zonas urbanas congestionadas ni para el confort sofisticado de la ciudad. Es grande, robusta y, en tráfico urbano, puede resultar incómoda y poco práctica con sus 5,4 metros de largo y 1,9 metros de ancho. Pero esa misma dimensión y carácter se convierten en virtudes cuando el camino se acaba, el terreno se vuelve irregular y la jornada apenas comienza.
La Grand Avenue es una ‘pickup’ de doble cabina con capacidad para cinco pasajeros, diseñada para enfrentar jornadas largas y exigentes. Una camioneta que es grande y se sabe grande. Cómoda, amplia y con suficiente espacio en la segunda fila de asientos para que los pasajeros vayan con total comodidad, algo muy poco común en el segmento donde sus competidores directos son la Toyota Hilux, la Nissan Frontier, la Volkswagen Amarok o la Mitsubishi L200.
En el caso de la Grand Avenue, su propuesta está enfocada en la funcionalidad: un platón amplio con soluciones prácticas como un escalón integrado en la puerta, que facilita el acceso incluso cuando el vehículo está cargado, y una cabina que prioriza el espacio y la resistencia por encima de los lujos innecesarios. En el interior, incorpora una pantalla multimedia de 10 pulgadas compatible con Apple CarPlay, uno de los pocos guiños tecnológicos en un vehículo que apuesta más por la mecánica confiable que por las ayudas digitales, con 4×4 y bajo. Es un carro sencillo, muy sencillo, con botones físicos y pocas ayudas digitales.
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JMC Grand Avenue. Foto:JMC
Esa filosofía sencilla y directa es uno de sus principales rasgos. La JMC Grand Avenue no pretende competir en sofisticación electrónica ni en asistentes avanzados de conducción. Es, ante todo, una herramienta de trabajo: pocas ayudas digitales, mandos claros y un enfoque absoluto en la durabilidad y la capacidad de respuesta. En el campo colombiano, donde muchas veces la tecnología excesiva se convierte en un problema más que en una solución, esta simplicidad juega a su favor.
Uno de los aspectos más destacados de la Grand Avenue es su corazón mecánico. Aunque se trata de una camioneta de origen chino, incorpora el tren motriz Ford Puma 2.3L TDCI, resultado del Joint Venture entre JMC y Ford Motor en China. Este motor diésel, reconocido por su eficiencia y confiabilidad, ofrece 174 caballos de fuerza y 441 Nm de torque Que le permiten una capacidad de carga bruta desde 1.165 Kg y una capacidad de arrastre 3.200 Kg.
Durante la prueba que realizamos con ella, el desempeño fue consistente tanto en carretera como en caminos destapados, confirmando que se trata de una motorización pensada para soportar largas jornadas, carga constante y condiciones exigentes, algo clave para recorrer la biodiversidad y las zonas más apartadas del país.
La sensación al volante refuerza esa idea: no es una camioneta blanda ni refinada, pero sí sólida, predecible y resistente. En carretera responde con solvencia; en campo demuestra su verdadera razón de ser, con una respuesta firme en superficies irregulares y terrenos difíciles. Es una ‘pickup’ para quienes necesitan llegar donde otros no llegan, incluso cuando las vías son precarias o inexistentes.
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JMC Grand Avenue. Foto:JMC
En términos comerciales, la JMC Grand Avenue se ofrece en varias versiones. La DC MT 4×4 tiene un precio de $165.990.000; la DC AT 4×4, de $187.990.000; y la versión DC EV 4×2 alcanza los $225.990.000. Según la marca, la relación costo-beneficio es uno de sus mayores diferenciales. “Más potencia, más torque, un diseño que impone y una relación costo-beneficio que la deja sin rival directo en su segmento”, afirmó Noel Ardila, gerente general de JMC en Astara Colombia, al destacar el respaldo de la tecnología Ford en este modelo.
El buen momento de la Grand Avenue se enmarca, además, en un año positivo para JMC como marca en Colombia. Durante el segundo semestre de 2025, JMC se posicionó como la primera marca china y la segunda a nivel general en el segmento de camiones livianos de menos de seis toneladas, con una participación promedio del 25%, a solo 80 unidades del líder.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















