Mientras la conversación pública sobre el agua en Bogotá suele girar en torno a los niveles de los embalses, los humedales y las medidas de racionamiento que marcaron meses recientes, otro componente del sistema hídrico empieza a ganar protagonismo: el agua subterránea. Los acuíferos, considerados reservas naturales estratégicas, se consolidan como un elemento clave para la seguridad hídrica de la capital, pero también como un desafío que exige cambios en la forma en que las industrias gestionan y consumen el recurso.
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En un contexto de crecimiento urbano, variabilidad climática y mayores restricciones sobre las fuentes tradicionales de abastecimiento, las autoridades ambientales han advertido que la sostenibilidad de los acuíferos depende de una gestión responsable. Lejos de convertirse en una alternativa para la sobreexplotación, estas reservas requieren que se reduzca la presión sobre las fuentes superficiales y que se fortalezca el uso eficiente del agua en todos los sectores, incluido el industrial.
Autoridades advierten que la sostenibilidad del agua depende de optomizar su uso. Foto:El Tiempo
Para las empresas que operan en Bogotá y sus alrededores, este escenario implica un reto adicional: disminuir su dependencia del agua potable y avanzar hacia esquemas más eficientes y sostenibles de gestión hídrica. El debate ya no se limita a garantizar el suministro, sino a cómo usar el agua de manera más inteligente, optimizar los procesos productivos y contribuir a la protección de las fuentes que abastecen a la ciudad.
En ese marco, la reutilización del agua comienza a posicionarse como una alternativa relevante para las operaciones industriales. De acuerdo con el Banco Mundial, el uso de aguas tratadas puede convertirse en una fuente confiable y resiliente para las actividades productivas, siempre que se implemente bajo criterios técnicos, ambientales y regulatorios adecuados. Esta visión plantea un cambio de enfoque: el agua deja de ser un recurso de un solo uso para convertirse en un insumo que puede reincorporarse de forma segura a los procesos no potables.
Para el sector empresarial, este tipo de estrategias trasciende la agenda ambiental. Reducir la extracción de agua nueva, tratarla según las necesidades específicas de cada proceso y reutilizarla de manera segura permite aliviar la presión sobre las fuentes hídricas, mejorar la eficiencia operativa y reducir costos en un entorno marcado por mayores restricciones y alzas en los precios del recurso. En ese sentido, la gestión del agua se consolida como un factor de competitividad.
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El punto de partida para este cambio, coinciden los expertos, es conocer con precisión cómo y dónde se consume el agua. En la práctica, avanzar hacia una gestión más eficiente implica que las empresas identifiquen oportunidades de mejora, optimicen procesos desde la operación diaria y adopten herramientas que permitan sostener las eficiencias en el tiempo. El monitoreo continuo del consumo se convierte así en un aliado clave para ajustar las operaciones en tiempo real y anticiparse a ineficiencias.
La gestión circular del agua se consolida como alternativa para mejorar la competitividad industrial Foto:Sergio Acero Yate. EL TIEMPO
Un análisis de la firma Winsavvy, especializada en estudios de sostenibilidad y gestión de recursos, refuerza esta idea. Según la consultora, más del 80 % de las empresas que realizan evaluaciones de riesgos asociados al agua terminan implementando medidas concretas para reducir su consumo y mejorar la eficiencia de sus procesos. El dato confirma que entender cómo se usa el recurso es el primer paso hacia una gestión más estratégica y sostenible.
Empresas especializadas en soluciones de gestión hídrica, como Ecolab, vienen trabajando con la industria para acompañar la transición hacia modelos más eficientes y circulares. Según la compañía, el objetivo es transformar la forma en que las organizaciones entienden y administran el recurso dentro de sus operaciones.
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“En un modelo circular, el agua deja de ser simplemente un insumo que se consume y se descarta. Desde Ecolab trabajamos con las empresas para que se gestione como un activo operativo, a través del diagnóstico del consumo, el tratamiento adecuado y la reutilización segura dentro de las operaciones, acompañados de monitoreo continuo. Esto no solo reduce la dependencia de fuentes externas, sino que disminuye costos”, afirmó Juan Pablo Contreras, líder de Cluster Colombia para Ecolab.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















