En el marco del Año Cano –un homenaje a Guillermo Cano Isaza, director de El Espectador, asesinado el 17 de diciembre de 1986 por denunciar el narcotráfico– se realizó ayer un acto conmemorativo en el auditorio León de Greiff de la Universidad Nacional de Colombia, que acogió esta iniciativa del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes y de la Biblioteca Nacional de Colombia. La ceremonia contó con la presencia de la ministra de Cultura, Yannai Kadamani, y de la familia Cano.
Para esta ocasión, la obra seleccionada como protagonista del homenaje fue El réquiem del silencio, de Blas Emilio Atehortúa, cuya partitura fue recuperada por la Biblioteca Nacional de Colombia e interpretada por la Orquesta del Conservatorio de Música Unal, bajo la dirección del maestro Guerassim Voronkov, y el Coro Nacional de Colombia, dirigido por Diana Cifuentes. Además, el homenaje incluyó un corto animado denominado Mientras haya tinta, el cual fue realizado por el equipo de la Unidad Audiovisual del diario El Espectador y dirigido por Nicolás Achury.
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El evento, concebido bajo la premisa de la dignidad de la conciencia pública y la defensa de la libertad de prensa, no solo recordó la figura de Guillermo Cano –símbolo de defensa de la verdad incluso frente al riesgo–, sino que también reafirmó una responsabilidad ética y periodística. La presencia de la familia Cano le otorgó al acto un carácter íntimo de memoria, gratitud y justicia simbólica. También asistió Nelson Fredy Padilla Castro, periodista y editor dominical de El Espectador, quien preside este reconocimiento y ha sido una de las voces más comprometidas con el legado ético de Cano.
Guillermo Cano, director de ‘El Espectador’, fue asesinado el 17 de diciembre de 1986. Foto:Mauricio Moreno. ELTIEMPO
Sobre el escenario, la Orquesta del Conservatorio de Música de la Unal en compañía del Coro Nacional de Colombia abrió la ceremonia, que también recordó la memoria de las víctimas del Palacio de Justicia y de Rodrigo Lara Bonilla. Flores de colores, velas y fotografías de Guillermo Cano acompañaron la presentación, otorgándole al acto un tono emotivo.
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La elección de El réquiem del silencio como corazón de este homenaje no es una simple coincidencia. Esta pieza fundamental del repertorio sinfónico del país fue escrita como un acto de duelo, protesta y profunda humanidad, razón por la cual vuelve al ojo público justo en el marco del centenario del nacimiento de Guillermo Cano. Cabe destacar, además, que esta obra sinfónico-coral integra artículos de Cano publicados entre 1979 y 1980, discursos del entonces Ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla y un cuento del magistrado Carlos José Medellín.
Flores de colores, velas y fotografías acompañaron la presentación. Foto:Mauricio Moreno. ELTIEMPO
Además de esta obra musical, se presentó el primer cortometraje animado producido por El Espectador. El corto, protagonizado por Guillermo Cano, tiene una duración de 26 minutos y se origina de las columnas más emblemáticas de la ‘Libreta de apuntes’, un espacio en el que Cano denunció a los mafiosos del país.
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Sobre Guillermo Cano
Director de El Espectador y figura emblemática de la defensa de la libertad de prensa. Cano ejerció su oficio con ética, vocación de servicio público y la convicción de que el periodismo es un acto de responsabilidad moral. Además, fue reconocido por denunciar categóricamente el narcotráfico, la corrupción política y las amenazas a la democracia. Tras su asesinato en 1986, ordenado por el cartel de Medellín, se convirtió en un símbolo internacional del periodismo y de la resistencia frente a la violencia. Además, la UNESCO creó en su honor el Premio Mundial de Libertad de Prensa Guillermo Cano, un reconocimiento a los periodistas perseguidos y defensores de la verdad a nivel mundial.

















