Esta semana, la consultora Henley & Partners publicó la edición 2026 del Henley Passport Index, un ranking que clasifica 199 pasaportes según el número de países a los que sus titulares pueden viajar sin necesidad de solicitar una visa previa. Para su elaboración, la compañía utilizó información de Timatic y de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA).
Colombia ocupó —al igual que en 2025— el puesto número 37. Foto:iStock
Este año, los países asiáticos ocupan los primeros lugares, con Singapur, Japón y Corea del Sur a la cabeza. Les siguen varias naciones europeas, entre ellas Luxemburgo, España, Suecia, Suiza, Austria y Bélgica, que también figuran en los primeros puestos del listado.
De acuerdo con Christian H. Kaelin, presidente de Henley & Partners y creador del índice, las ventajas de movilidad se concentran cada vez más en los países económicamente más poderosos y políticamente más estables.
A nivel regional, Chile, con acceso a 175 naciones; Argentina (169) y Brasil (169) son los mejor posicionados. Colombia, por su parte, ocupó —al igual que en 2025— el puesto número 37, junto con Honduras, con acceso sin visa a 130 destinos.
Aunque el año pasado la cifra de países a los que podían acceder los connacionales era de 134, el país sí ha mostrado una mejora considerable en su posicionamiento.
Hace diez años, en 2016, el ranking ubicaba a Colombia en el puesto número 50, con acceso sin visado a 103 naciones. Esto representa una diferencia de 27 países. Desde entonces, el país ha escalado y su pasaporte ha adquirido progresivamente un mejor posicionamiento a nivel global.
Para este año, la IATA prevé que las aerolíneas transporten a más de 5.200 millones de pasajeros en 2026, alcanzando un nuevo récord para el sector. En este contexto, el pasaporte y los países a los que los ciudadanos pueden viajar se convierten en un factor clave para la diversificación de destinos.
En entrevista con EL TIEMPO, Gilberto Salcedo, expresidente de la Asociación del Transporte Aéreo en Colombia y exvicepresidente de Turismo de ProColombia, asegura que esta posición es una señal de movilidad ganada y, a la vez, una tendencia positiva.
Esta posición es una señal de movilidad ganada y, a la vez, una tendencia positiva. Foto:iStock
“Colombia ha venido construyendo confianza y reduciendo restricciones para sus ciudadanos. Este avance tiene un componente simbólico que muestra la evolución de un país que, aunque aún se percibe con cierto estigma en muchas geografías, ha logrado mejorar su percepción de seguridad con resultados”, señala.
Por su parte, Paula Cortés Calle, presidenta ejecutiva de Anato, indica que la evolución del país responde a una combinación de mayor estabilidad institucional, fortalecimiento de la diplomacia y un mejor desempeño en los controles migratorios.
“Destacamos el ascenso que ha tenido el país en este ranking y, aunque no estamos entre los pasaportes más potentes de la región, la tendencia muestra un reconocimiento gradual de Colombia como un emisor responsable de turistas”, agrega.
Viajar sin visa no solo representa un voto de confianza, sino que también facilita la planificación de los viajes. Cortés Calle explica que esta condición elimina obstáculos económicos y administrativos, lo que ayuda a estimular decisiones de viaje más espontáneas, ampliar las opciones de destinos y promover la exploración de otros países y atractivos turísticos.
Salcedo coincide con esta visión y señala que los mercados de interés de los colombianos también se diversifican. “Hay viajes por eventos, escapadas cortas y experiencias en destinos que antes se descartaban por los trámites. En la práctica, hay menos papeleo, lo cual se traduce en una mayor decisión de viaje”, afirma.
El experto añade que este tipo de noticias impacta de manera directa a las aerolíneas, al incentivar la creación de nuevas rutas y el aumento de frecuencias. “Para las compañías, esto significa la posibilidad de estimular el mercado con tarifas y conexiones”, indica.
En el caso de las agencias de viajes y los operadores turísticos, este escenario permite generar alianzas con destinos que antes eran menos visitados por los colombianos debido a las restricciones, así como diversificar la oferta con productos más atractivos y eficientes.
“Con el fortalecimiento del pasaporte colombiano, los viajeros están más informados, comparan diversas opciones y aprovechan mejor la conectividad aérea y la flexibilidad en los requisitos migratorios”, afirma Cortés Calle.
Los desafíos
Aunque el ranking refleja una mejora para el país, persisten retos importantes en el sector. Salcedo menciona, por ejemplo, la conectividad aérea que, si bien ha avanzado, aún requiere más rutas, mayores frecuencias y una mejor conexión regional. “La apertura se queda corta”, advierte.
A esto se suma la competitividad del ecosistema turístico, relacionada con la claridad de la información que recibe el viajero, la oferta de seguros y la consistencia de la experiencia de viaje de principio a fin. También señala un aspecto estructural ligado a la seguridad.
“La mejor política turística es una buena política de seguridad. Parte de lo que se ha logrado en percepción y confianza se construyó a partir de políticas de seguridad del pasado. Si se da marcha atrás, este avance puede perderse y con ello no solo se afecta el turismo, sino también la inversión y la conectividad”, explica Salcedo.
Un ejemplo reciente ocurrió en 2024, cuando el Reino Unido volvió a exigir visa a los ciudadanos colombianos. Para Cortés Calle, el mensaje es claro: los logros no son permanentes. “Las decisiones migratorias están sujetas a dinámicas de control, percepción del riesgo y cumplimiento por parte de los viajeros”.
Salcedo complementa que, si un país percibe un aumento del riesgo o un abuso del sistema, estas decisiones pueden revertirse de manera rápida y sencilla.
Respecto al futuro, ambos expertos coinciden en que seguir fortaleciendo el pasaporte colombiano representa una oportunidad clave para el turismo emisor.
Pero también subrayan la necesidad de profundizar en la diplomacia bilateral y multilateral; reforzar los sistemas de control migratorio, especialmente en capacidades tecnológicas para prevenir el fraude; promover iniciativas que informen sobre el uso adecuado de los beneficios de ingreso sin visa; mantener un diálogo constante entre el sector público y privado, y continuar fortaleciendo la seguridad para que la confianza no se vea afectada.
ANGIE RODRÍGUEZ – PERIODISTA DE VIAJAR – @ANGS0614
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