Como cada año, se revelaron los 50 finalistas del Global Teacher Prize 2026, considerado el premio más importante a la docencia que reconoce al mejor profesor del mundo. Y, como ha ocurrido en años anteriores, Colombia es protagonista esta vez con dos personas dentro del selecto grupo: Joshue Castellanos Paternina, profesor de inglés en el Centro de Estudios Ceprodent –sede Montería, en Córdoba–, y Jairo Rafael Castro Acosta, docente de STEM y Matemáticas en la Institución Educativa San Marcos, en Sucre.
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EL TIEMPO habló con Castellanos, uno de los dos finalistas, quien, luego de recibir la noticia, señaló: “Es un orgullo muy, muy grande, y creo que es una enorme responsabilidad representar a nuestro país con una iniciativa de educación gratuita que ha transformado miles de jóvenes”.
Sin embargo, el joven docente, de apenas 28 años, no es un novato en lo que respecta a trascender fronteras con su trabajo como profesor. De hecho, su exitoso modelo, impulsado mediante la Fundación Alcanza una Beca, ya ha recorrido el mundo entero, al punto de tener en marcha un proyecto piloto en la India.
Se trata de una iniciativa que nació a raíz de su experiencia familiar: perdió a su padre por suicidio durante una severa crisis financiera y apoyó a su familia vendiendo dulces en la calle mientras continuaba sus estudios. Una beca universitaria lo convenció de que la educación podía reescribir su historia y, desde entonces, ha dedicado su vida a garantizar que el costo y el lugar de origen no limiten el futuro de los jóvenes.
El programa Alcanza una Beca brinda y democratiza la educación de forma gratuita, sin importar el lugar de donde provenga el estudiante y sin discriminación alguna. Por un lado, cuenta con un componente motivacional y preparatorio para la presentación de las pruebas Saber, con el fin de motivar al estudiante a superar sus crisis, condiciones y contextos.
Esto se logra mediante una plataforma gratuita llamada PreICFESApp (disponible en la tienda virtual de Google), donde los jóvenes reciben no solo preparación para la prueba, sino también conferencias motivacionales. Además, se dictan clases virtuales gratis de lunes a viernes, de 6 p. m. a 7:30 p. m., a través de Facebook y YouTube.
“Y, por otro lado, hemos logrado crear un dinamismo en el sector público y privado para generar entregas de becas técnicas y algunas profesionales para madres cabeza de hogar, estudiantes de grados décimo y once, egresados, víctimas del conflicto, vendedores ambulantes, personas que no lograron tener oportunidades por muchos factores, pero que quieren intentarlo para darle un mejor bienestar a sus hijos, y esas son las personas que nosotros apoyamos”, explicó Castellanos.
De esta forma, a través de charlas y talleres gratuitos, ha inspirado a más de 45.000 estudiantes, mientras que su plataforma y las clases diarias de Mentor Becario ofrecen preparación de alta calidad para exámenes y mentorías a más de 300.000 estudiantes que, de otro modo, no podrían costearlo. Su fundación ha otorgado más de 700 becas a través de un sistema sostenible en el que se involucran actores públicos y privados, ha donado 2.000 libros de motivación académica, y su modelo ahora se está replicando más allá de Colombia, con un piloto que está llegando a niños en la India.
Para Castellanos, trascender fronteras ha sido todo un reto: “Hace poco abrimos nuestro primer programa piloto en la India, un país con diferente cultura y diferente idioma. Gracias a Dios, fui ganador en el año 2024 de un premio que se llama We Are Together como mejor proyecto educativo en el área de equidad de oportunidades y justicia social. Contacté a la ganadora de la categoría ambiental, que es de la India, y gracias a esa alianza pudimos replicar el modelo”.
Joshue Castellanos, profesor colombiano finalista al Global Teacher Prize Foto:Global Teacher Prize – Fundación Varkey
Las lecciones del profe Joshue Castellanos
En un país como Colombia, donde existe una enorme desigualdad no solo en calidad, sino en acceso a la educación, Joshue Castellanos considera que es fundamental sumar esfuerzos de todos los sectores: “Todas las personas pueden aportar. Yo soy docente voluntario, llevo más de diez años entregado a la carrera, me he preparado muy bien; soy egresado de la Universidad del Norte, becado en Negocios Internacionales, y desde que era estudiante estuve haciendo una labor docente y gestionando la conexión de actores para impulsar la educación en las regiones”.
Asimismo, hizo un llamado a estos actores a asumir la labor de llevar educación, sobre todo, a las regiones más apartadas del país: “Es muy fácil generar una crítica, pero muy difícil construir. Estamos en un momento en el que, como sector educativo, debemos construir y mirar hacia el futuro de nuestros estudiantes, que no se nos olvide ningún talento, sin importar las condiciones, el lugar donde viva o qué tan recóndito sea el lugar de donde venga. Tenemos colegios en zonas rurales donde los niños pasan tres horas en moto para llegar. Ellos esperan el apoyo de nuestras entidades públicas y privadas”.
Ante esto, señaló que se necesita una política pública diferencial, capaz de responder a las necesidades diversas de cada zona: “Es muy importante cerrar las brechas educativas en las zonas rurales, principalmente en las más marginadas, que son las zonas más golpeadas. Hay, de hecho, zonas urbanas en el país que realmente requieren más apoyo en el tema de educación, no solo gubernamental, sino empresarial. Creo que es importante generar iniciativas aterrizadas a la realidad de estas personas. Lo que funcione en Bogotá naturalmente no va a poder funcionar en Barranquilla, porque son culturas diferentes y condiciones distintas, y a veces nuestro sistema educativo no tiene esto en cuenta”.
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Pero, sobre todo, Castellanos considera que lo importante para reducir esas brechas es llevar oportunidades a los más jóvenes: “El joven no debe ver el ingreso a la universidad como un lujo. Debemos acercarle la educación, y no solo la profesional, sino también la técnica, que es necesaria en zonas marginadas donde los estudiantes no pueden pasar cinco años estudiando porque pueden desertar. El estudiante quiere salir a estudiar, y si no lo hace tan pronto sale del colegio muchas veces el papá le dice: ‘coge una moto y ponte a mototaxiar, o vete a trabajar a la finca’, o, desafortunadamente, a las mujeres se les dice: ‘ve y búscate a un esposo’. Esto es una clara falta de oportunidades”.
MATEO CHACÓN ORDUZ | Subeditor Educación – Vida de Hoy















