En una misión que mezcló ciencia, riesgo y asombro, un grupo de investigadores logró avistar y documentar en Sumatra (Indonesia) a la enigmática Rafflesia hasseltii, una de las flores más raras del planeta y casi nunca observada por humanos. El botánico británico Chris Thorogood, profesor asociado de Biología en la Universidad de Oxford y subdirector del Jardín Botánico de Oxford, además de artista y autor, narró la travesía en una serie de publicaciones en X que rápidamente se volvieron virales entre la comunidad científica y los amantes de la naturaleza.
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Las Rafflesias pueden superar los 90 centímetros de diámetro y pesar más de 10 kg. Foto:@thorogoodchris1
“¡LA ENCONTRAMOS!”, escribió el 18 de noviembre. El hallazgo fue el punto culminante de una caminata que, según relató, los llevó día y noche por selvas remotas patrulladas por tigres y accesibles solo con permisos especiales. Allí, entre la humedad densa y la vegetación inmensa de Sumatra, la expedición pudo observar cómo la flor —conocida por su rareza y su ciclo vital impredecible— se abría en la oscuridad. “Ver esta flor abrirse por la noche fue lo más parecido a la magia”, afirmó Thorogood.
A life-changing encounter in Sumatra: Rafflesia hasseltii grows in just a few remote, tiger-patrolled rainforests, accessible only under permit and seen by few. We trekked day and night to find it, and look what happened when we did: pic.twitter.com/8RpiXZSFgD
— Chris Thorogood (@thorogoodchris1) November 19, 2025
La Rafflesia hasseltii, al igual que otras especies del género, es célebre por su enorme tamaño, su estructura parasitaria y su extrema dificultad para ser localizada. “Una planta vista más por tigres que por personas”, escribió el científico, subrayando la crudeza de un ecosistema donde los grandes felinos son habitantes cotidianos y los investigadores, visitantes excepcionales.
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La expedición estuvo integrada por Septian Andriki, investigador indonesio que lleva 13 años intentando encontrar esta especie; además de Chris Thorogood, Joko Witoni e Iswandi.
Andriki, investigador indonesio que lleva 13 años intentando encontrar la especie y Thorogood. Foto:@thorogoodchris1
En los días posteriores, Thorogood agradeció al equipo local que los acompañó en el terreno. “Un agradecimiento especial a los guardabosques de Sumatra Occidental – especialmente a Pak Iwan y Bang Deki – por compartir su flor especial con nosotros”, escribió, destacando el rol clave de los guardianes del bosque que conocen cada sendero y cada señal del ecosistema.
Pero la emoción no se detuvo allí. El 20 de noviembre, el botánico compartió otra imagen sorprendente: la Rafflesia arnoldii, considerada la flor más grande del mundo, captada en plena floración en la jungla de Sumatra. “Una de las mayores maravillas del mundo natural”, señaló al celebrar el doble hallazgo en una sola expedición.
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Las Rafflesias, famosas por su olor intenso y su gigantesco diámetro, son también símbolos de la fragilidad de los ecosistemas tropicales del Sudeste Asiático. Su hallazgo y documentación se convierten en un recordatorio del valor de la investigación científica en territorios remotos y de la necesidad de conservar los bosques que las albergan.
Para Thorogood, artista, científico y explorador, la experiencia deja una marca profunda. “Un encuentro que cambia la vida en Sumatra”, la describió. Un hallazgo que, más que un descubrimiento botánico, parece haber sido —como él mismo dijo— lo más parecido a la magia.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















