Rigoberto Urán compartió uno de los relatos más personales de su vida durante su participación en el pódcast ‘Los Hombres Sí Lloran’, un espacio en el que abordó temas como la salud mental, su retiro del ciclismo profesional y los episodios familiares que marcaron su historia desde muy joven.
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En la entrevista, el deportista recordó cómo, en medio de las dificultades económicas y emocionales de su infancia, llegó a convencerse de que el dinero sería la solución para los problemas de su hogar, especialmente para el bienestar de su madre. Según explicó, esa idea nació al ver las limitaciones del lugar donde crecieron y la falta de acceso a atención médica especializada.
“Nosotros teníamos una situación muy complicada. Mi mamá tuvo muchos problemas de salud mental y en el pueblo no había buenos psiquiatras ni recursos para medicamentos. Yo pensaba que su problema era la pobreza: una casa hipotecada, una mujer muy joven con dos hijos y el riesgo de perderlo todo. Las tristezas de mi mamá las asociaba con la falta de plata”, relató Urán.
Convencido de que mejorar la situación económica cambiaría el panorama familiar, el ciclista aseguró que durante años trabajó con la idea fija de darle estabilidad material. “Yo decía: la única solución es comprar una casa y que todo se arregle. La vida me dio esa oportunidad, compramos la casa y mi mamá tuvo acceso a los mejores especialistas, pero entendí que hay problemas que no se resuelven solo con dinero”, afirmó.
El ciclista contó que creyó que ganar plata resolvería los problemas de salud mental de su mamá. Foto:Instagram @rigobertouran
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Infancia, deporte y una visión incompleta del bienestar
Urán también reflexionó sobre cómo la ausencia de educación emocional influyó en esa forma de pensar. Reconoció que ni en su familia ni en el deporte encontró herramientas para entender la salud mental, y que durante mucho tiempo asumió que el éxito económico debía ir acompañado automáticamente de felicidad.
El ciclista recordó que, pese a las carencias, su niñez estuvo marcada por la alegría. “Yo era un niño muy feliz, con todas las dificultades. Era un pelado alegre, mis amigos del colegio todavía me lo dicen”, comentó. También aclaró que, aunque firmó contratos importantes a lo largo de su carrera, su vida no estuvo exenta de responsabilidades y deudas, y que el trabajo constante ha sido una necesidad permanente.
Urán recordó su niñez feliz pese a las carencias y la falta de educación emocional en su entorno. Foto:Redes Sociales
Más allá del dinero, Urán señaló que uno de los aprendizajes más fuertes llegó con la pérdida de su padre, asesinado durante un hurto en el año 2001. En ese momento, la vida lo obligó a madurar de forma abrupta. “Mi papá muere un sábado y el lunes yo ya tenía que empezar a trabajar”, recordó. Tenía apenas 14 años.
Ese episodio, sumado a otros momentos difíciles, lo llevó a replantear la manera en que valora el tiempo, la familia y las emociones. Según explicó, la velocidad de la vida y las exigencias profesionales muchas veces impiden detenerse a procesar lo que ocurre, hasta que el tiempo ya ha pasado.
Con su testimonio, Rigoberto Urán dejó ver una faceta alejada de las competencias y los triunfos deportivos, y puso sobre la mesa una reflexión sobre la salud mental, la infancia y los límites del dinero como solución a los problemas emocionales.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
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