En la augusta majestad y en la suprema belleza que ofrecen los parques nacionales naturales, solo, cobijado por la sombra amiga de los bosques y arrullado por el canto de las aves, he podido recordar y vivir, así sea momentáneamente, el luminoso pensamiento de Fernando Pessoa: “Siéntate al sol, abdica y sé rey de ti mismo”. Sí, porque los parques nacionales (PP. NN.), de cuya creación estamos celebrando los 65 años, no ofrecen solamente el inagotable tesoro del agua y el impagable servicio de purificar el aire, sino también al acosado hombre moderno, la posibilidad de “sentarse”, serenar el espíritu y aprender que en la vida hay cosas más serias que ganar dinero; cosas como luchar por la Tierra y por la felicidad de todos sus habitantes.
Colombia posee uno de los sistemas de PP. NN. más completo y rico del mundo, en número de parques, en la variedad de ecosistemas que involucra, en su tamaño y en la megabiodiversidad que albergan. En este sentido somos admiración y envidia del planeta y por lo mismo responsables en gran parte de su riqueza natural. En reciente artículo de EL TIEMPO, Edwin Caicedo demostró que se puede vivir de la biodiversidad; por ello los PP. NN. deben ser mirados y mimados por el Gobierno y por los colombianos como el más rico filón de oro y de prosperidad económica.
Vista general al Parque Nacional Natural Gorgona. Foto:Parques Nacionales de Colombia
El primer parque del sistema es el de Los Guácharos, del Huila, creado en 1960, y el último, el de Manacacías, del Meta, en 2023. El sistema cuenta con 61 parques y 65 áreas protegidas. Es tal la riqueza natural repartida a lo largo y ancho de Colombia que podría decirse que todo el país merecería declararse parque nacional natural. Los indestronables primeros lugares que Colombia ocupa en la lista de las riquezas naturales se hallan concentrados especialmente en los PP. NN. Somos en el mundo el país más rico en los seres más bellos de la naturaleza, aves, colibríes, orquídeas y mariposas, y la mayoría de estas especies se encuentran en los PP. NN. Un ejemplo, entre muchos, ilustra la riqueza biológica de nuestros PP. NN.: solamente existen colibríes en América, 360 en total, y Colombia posee 160 especies. Los demás países de América así se los reparten: el inmenso Estados Unidos, 16; el inmenso Brasil, 81; Costa Rica, 53; Perú, 127; Venezuela, 100; Ecuador, 132; Argentina, 35; Chile, 9, y México, 59.
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Se completa la lista con honrosos segundos, terceros y cuartos puestos en especies de flora y fauna. Científicos de Estados Unidos e Inglaterra han enriquecido recientemente nuestra lista de honor aseverando que la papaya es originaria de Colombia y que los entrañables frailejones son originarios de los páramos fronterizos entre Colombia y Venezuela. En número de páramos somos campeones mundiales y varios figuran como PP. NN., entre ellos el más extenso del mundo, el de Sumapaz, que, junto con el de Chingaza, atenaza a la sabana de Bogotá y “dispara” agua para las cuencas del Orinoco y del Magdalena.
Colombia posee PP. NN. en todos los ecosistemas y regiones del país, continentales y marítimas: en la selva amazónica y del Chocó, en los Llanos Orientales, en ambas costas, en terrenos insulares, en bosques tropicales, secos y de neblina, en desiertos, en manglares, en cavernas, en complejos lagunares y volcánicos, en montañas nevadas.
El Nevado del Tolima es uno de los sitios más icónicos y visitados. Foto:Istock
Me gustaría nombrar todos los PP. NN. Escojo algunos. En la selva amazónica tenemos nuestro parque estrella, el de Chiribiquete, uno de los más extensos del planeta, espectacular en sus tepuyes, ríos negros que son a la vez rojos, poseedor de decenas de miles de pictografías indígenas y “solar” por excelencia del jaguar, animal sagrado para las tribus ancestrales. Otros parques, muy ricos en endemismos, son: Amacayacu, Cahuinari, Paya y Puré. Por unas fotos mías Jacqueline Kennedy escogió al de Jirijirimo como el más bello del mundo.
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En los Llanos poseemos el P. N. Tuparro, que junto con Seaflower y la Sierra Nevada de Santa Marta, la montaña más alta del mundo a orilla del mar, son Reservas de la Biosfera. En La Guajira tenemos La Macuira, bosque único en el planeta, totalmente rodeado por el desierto y que recoge agua de las nubes porque allí nunca llueve. En el Caribe nos enorgullecemos con el P. N. Tayrona, entre otros, y cuyas playas fueron escogidas por The Guardian entre las más bellas del mundo. No podemos pasar por alto las islas del Rosario y San Bernardo.
En las cordilleras tenemos los PP. NN. de montañas nevadas: Puracé, Nevados y Cocuy, y en el Pacífico la isla Gorgona. Hablar de nuestros PP. NN. llena ríos de tinta, océanos de biodiversidad e infinidad de emociones.
















