Con la presencia de expertos nacionales e internacionales y más de 40 experiencias pedagógicas en exhibición, inició este jueves en la Universidad Externado de Colombia el I Congreso Internacional por la Educación: La era de la transformación e innovación, una apuesta de la Gobernación de Cundinamarca para discutir cómo la inteligencia artificial, la inclusión y la innovación están redefiniendo la escuela en los territorios.
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En la inauguración, el gobernador Jorge Emilio Rey resaltó la magnitud del encuentro y el propósito que lo guía. “Tenemos invitados de Francia, España, Inglaterra, Argentina, Brasil y México. Sin duda es un espacio para pensar en la educación, desde la innovación, el bienestar, la inclusión, la sostenibilidad, la inteligencia artificial. Todo esto enmarcado en un propósito humano”, afirmó. Agregó que las conclusiones del evento nutrirán el diseño del Plan Decenal 2026-2036, y valoró la participación de docentes que, “desde sus territorios, han construido experiencias muchas veces intuitivas pero transformadoras”.
Cabe recordar que Cundinamarca es líder en materia educativa. Según expuso el gobernador Rey, es el primer departamento del país en resultados promedio de las pruebas Saber 11, con un puntaje promedio de 268 puntos. “En el 2022 ocupábamos la sexta posición, en el 2023 la cuarta y en el 2025 hemos sido honrados con la obtención de este primer, decoroso y generoso, lugar a nivel nacional. Esto es producto de un esfuerzo sistemático, consciente, de inversión permanente en el departamento”, manifestó el mandatario, quien añadió que el departamento además cuenta con la menor brecha entre la puntuación de las instituciones de sectores urbanos y rurales en dichas pruebas.
Inteligencia artificial y su impacto en la educación
El primer panel, IA con propósito humano, moderado por el gobernador Rey, puso sobre la mesa las tensiones y posibilidades de la inteligencia artificial en el aula. Juan Manuel Lopera, fundador de Aulas Amigas y TOMi Digital, advirtió que el reto más urgente es lograr aprendizajes personalizados en contextos donde un solo maestro atiende grupos numerosos. “La personalización parece algo imposible cuando tienes 30, 40 o 56 estudiantes”, señaló. Para Lopera, la IA no sustituirá al docente, pero sí debe garantizar “una atención personalizada” sin perder la dimensión humana del proceso educativo.
Alertó, además, sobre “el riesgo de deshumanizar la educación por la automatización”, y defendió las oportunidades que pueden representar los modelos de IA desconectada y controlada por el maestro para zonas rurales: “El mundo al que se enfrentan los maestros de hoy es completamente distinto… su formación ni siquiera la podrá cubrir un programa formal de educación”, afirmó, reconociendo nuevos desafíos asociados a temas como el bullying digital y las brechas de conectividad.
Desde Google for Education, Sabino García subrayó el valor irreemplazable del acompañamiento emocional: “Ese abrazo al alumno… eso no lo puede hacer la inteligencia artificial”. En su visión, la tecnología debe liberar tiempo para que el docente se dedique a lo esencial: contextualizar, crear experiencias activas y atender la diversidad de ritmos de aprendizaje. Destacó avances en IA aplicada a educación —como Gemini— que permiten diseñar actividades incluso sin conectividad y ampliar la accesibilidad mediante recursos automatizados.
Jorge Emilio Rey, gobernador de Cundinamarca. Foto:Vrenda Mora
Andrés Chiappe, director del Doctorado en Innovación Educativa con uso de TIC de la Universidad de La Sabana, coincidió en que algunos roles del profesor se transformarán, especialmente los relacionados con transmitir información, pues “una inteligencia artificial no se cansa, no llega tarde, está disponible 24/7”.
Propuso orientar la formación docente hacia lo que ninguna máquina puede suplir: interpretar el contexto, acompañar trayectorias y tomar decisiones pedagógicas informadas. También se refirió a los debates que hoy se abren sobre el uso de la IA en producción académica, un tema en el que recalcó la necesidad de delegar ‘solo lo delegable’, sin descuidar nunca el rol de validador que debe recaer sobre el docente.
La IA, una oportunidad para ampliar el tiempo de los docentes
El congreso tambíen contó con la participación de María Eugenia Cossini, Directora Ejecutiva de la Fundación GLIA, institución que impulsa investigación y formación docente en América Latina, Estados Unidos y Europa. La educadora —con trayectoria internacional, formación en neurociencias y design thinking, y exprofesora invitada del Proyecto Zero de Harvard— llamó a los docentes a asumir la IA como un punto de partida para transformar la experiencia educativa.
Cossini advirtió que la discusión sobre tecnología no puede distraer del desafío de fondo: renovar el sentido del aprendizaje. “Repensar lo que pasa en nuestras aulas para que sea genuinamente significativo es algo que venimos diciendo hace años y nunca hemos tenido tiempo de hacer”, señaló. Subrayó que la IA no debe interpretarse como un reemplazo del docente, sino como una herramienta para sustituir “lo que no necesitamos más por lo que sí sabemos que necesitamos”.
La conferencista insistió en que la escuela debe volver a orientar su práctica hacia la formulación de buenas preguntas y no solo hacia la búsqueda de respuestas. En un contexto donde los estudiantes acceden desde temprana edad a pantallas y contenidos automatizados, afirmó que “el pensamiento autónomo ya no puede darse por sentado”.
Cossini advirtió que los sistemas educativos siguen exigiendo al docente personalizar y adaptar procesos sin contar con tiempo real para hacerlo. Hoy, dijo, la IA puede asumir esas cargas y permitir que el maestro se concentre en diseñar experiencias vivas.
“El desafío no es temerle a la IA, sino aprovecharla para transformar lo que hacemos en el aula. Durante décadas, los docentes han debido personalizar aprendizajes en su tiempo libre. Hoy la tecnología permite automatizar tareas y nos devuelve la posibilidad de ser los educadores que soñamos: aquellos que diseñan experiencias vivas, relevantes, conectadas con el mundo real”, afirmó.
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Una idea similar desarrolló en su conferencia Liberando el potencial humano en el proceso de aprendizaje, Alessandro Leal, Head de Google for Education para Sudamérica. El experto enfatizó que la IA debe ser una aliada estratégica para aliviar la carga docente y potenciar la personalización. Presentó datos que evidencian los retos regionales —formación en nuevas tecnologías, creación de contenidos e infraestructura para la conectividad— y sostuvo que la IA puede liberar hasta 13 horas semanales, permitiendo a los maestros asumir roles más creativos y centrados en el acompañamiento humano.
El evento contó con una nutrida asistencia de docentes. Foto:Alejandra López
Repensar la educación en un mundo incierto
En su conferencia individual, Andrés Chiappe, director del Doctorado en Innovación Educativa con uso de TIC de la Universidad de La Sabana, planteó que el sistema educativo actual continúa anclado a un modelo industrial basado en la estandarización, pese a que el mundo contemporáneo —caracterizado por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad— exige justamente lo contrario: diversidad, flexibilidad y capacidad de adaptación. Explicó que esta tensión evidencia una ruptura profunda entre lo que la escuela ofrece y lo que la sociedad demanda, y situó a la inteligencia artificial como un punto de inflexión para repensar las prácticas pedagógicas.
Basado en cuatro años de investigación del proyecto Enseñar y Aprender con Inteligencia Artificial, en el que han participado 42 estudiantes de doctorado, Chiappe expuso que la IA llega con tres grandes promesas para la educación: la asistencia al docente, la personalización del aprendizaje y la automatización de tareas rutinarias que consumen tiempo valioso. Sin embargo, fue enfático en que la evidencia científica sobre el impacto real de estas tecnologías aún es insuficiente y que es necesario fortalecer la investigación rigurosa para evitar que la implementación de IA se limite a resolver urgencias puntuales sin transformar lo fundamental.
Chiappe advirtió que, pese al potencial transformador de la IA, muchas veces las instituciones la utilizan para “hacer un poco mejor lo mismo de siempre”, desaprovechando la oportunidad de replantear paradigmas. Señaló que la innovación no reside en la tecnología misma, sino en la capacidad del maestro para transformar su práctica al usarla. Por ello, invitó a superar el enfoque tradicional de igualdad —que asume que todos deben aprender y ser evaluados del mismo modo— y avanzar hacia un principio de equidad, que reconozca las diferencias, historias y talentos de cada estudiante.
¿Cuándo deberían tener acceso a los dispositivos los niños?
Entre los temas abordados por los expertos en el congreso, también estuvo la duda que siempre despierta el momento en el que niños y niñas deben tener acceso a los dispositivos móviles.
Gary Alberto Cifuentes Director de Investigaciones de la Facultad de Educación de la Universidad de los Andes, reconoce que para él, como padre de una niña de diez años, la respuesta no es sencilla y se debate entre el potencial creativo que pueden propiciar las nuevas tecnologías y los efectos negativos que también pueden tener en el desarrollo cognitivo por su abuso.
Aunque valoró el potencial de estos dispositivos como “prótesis” que amplía habilidades, subrayó que existe “evidencia contundente a nivel mundial” sobre los efectos de un acceso temprano y sin control. “Creo que hay unos periodos críticos: la primera fase de la infancia deben estar protegidos de dispositivos, pero progresivamente los niños y niñas deberían exponerse de manera responsable, acompañados por maestros preparados, para que pierdan el temor a usar la tecnología”, señaló.
Para Cifuentes, no se trata de prohibir ni de permitir sin límites, sino de adoptar “un uso responsable y con asesoramiento”, articulado con marcos recientes de integración de IA que avanzan desde el “no uso” hacia niveles de apropiación reflexiva.
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Una postura complementaria expuso Stéphanie Lavaux, vicerrectora general académica y de Asuntos Estudiantiles de Uniminuto, quien advirtió sobre los ciclos pendulares entre fascinación tecnológica y rechazo. Recordó que, tras una etapa de adopción desbordada, surgieron prohibiciones totales que tampoco respondieron a necesidades pedagógicas reales. “Estamos viviendo una especie de ciclo de moda… en algún momento se instalará una justa medida”, afirmó.
Lavaux insistió en que las herramientas tecnológicas solo tienen sentido si responden a problemas educativos concretos. “Muchos jóvenes están sintiendo sobresaturación y eso hay que escucharlo”, dijo, llamando a un acompañamiento que preserve la conciencia crítica y evite tanto la saturación como el retroceso.
David Alexander Osorio, coordinador académico de la Unir, enfatizó que el debate no puede centrarse únicamente en los estudiantes: “Necesitamos que toda la comunidad esté en medio del diálogo”. Señaló la contradicción entre prohibir dispositivos en la escuela mientras en casa funcionan como niñera digital, lo que genera “mensajes contrarios” y desconcierto.
Finalmente, Sindey Bernal, exviceministra de Transformación Digital del MinTIC y finalista del Global Teacher Prize, insistió en que la discusión no puede centrarse en la prohibición. Recordó su experiencia como docente acompañando a niños que, lejos de ser solo consumidores pasivos, desarrollan pensamiento computacional, creatividad y capacidad de resolución de problemas cuando se les orienta adecuadamente.
La jornada, que contó con una nutrida participación de docentes colombianos, también fue centro de debate de temas como inclusión y equidad en el ámbito educativo, con expertos como Catalina Duarte, especialista en Educación de Unicef Colombia; Angie Carolina Grajales, especialista en inclusión y
discapacidad de la Fundación Plan Internacional; Esteban Pérez, mejor maestro de Latinoamérica Cambridge Dedicated Teacher Award 2025 y Nancy Palacios Mena, profesora Asociada Universidad de los Andes.
REDACCIÓN EDUCACIÓN















