La mayoría de las veces, las agendas política, de seguridad y de finanzas terminan acaparando la atención mediática y de la opinión pública sobre otras cuestiones de igual trascendencia como lo es la educación. Este tema llena los titulares de cuando en cuando, especialmente durante los llamados estudiantiles y del magisterio a la movilización social, en la que reclaman justamente más recursos y mejor infraestructura.
Sin embargo, el sector educación merece más atención frente a los desafíos que está enfrentando, más allá al tema presupuestario. En Colombia, más de 335.000 estudiantes abandonaron el colegio y la escuela en 2023. Eso se tradujo en un cuatro por ciento de los matriculados y en la segunda tasa de deserción más alta en los últimos diez años.
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Los datos son del Ministerio de Educación, que se compartieron recientemente en el Foro Educación 2025 de la Fundación Barco. En ese evento, estudiantes, profesores y expertos se centraron en conversar y compartir experiencias para combatir la deserción escolar. Una de las invitadas para hablar sobre esta problemática fue Elaine Allensworth, directora ejecutiva del Consortium on School Research de la Universidad de Chicago y un referente en temas de políticas públicas educativas en Estados Unidos.
En su presentación durante el Foro, Allensworth remarcó lo que la evidencia investigativa le ha brindado: los colegios tienen un impacto directo en si se gradúan o no los estudiantes, es decir, el hecho de graduarse no es responsabilidad exclusiva del estudiante. Asimismo, la transición entre primaria y secundaria es el momento más crítico durante la educación en el colegio, y es determinante que a los alumnos les vaya bien durante ese año para marcar el camino a seguir. La investigadora también encontró que se puede predecir con exactitud quiénes se graduarán y quiénes no, con base en las calificaciones del primer año de la educación secundaria (grado sexto). Por último y más importante, descubrió que las ausencias académicas y la baja participación juegan más en los fracasos de aprendizaje que una falta de habilidades en los alumnos.
Fenómenos como la deserción y la IA, que hoy transforman el sistema educativo. Foto:iStock
“Los profesores no pueden resolverlo todo, no pueden cambiar la desigualdad económica sistémica, pero lo que sí pueden hacer es averiguar cómo influenciar la participación de los estudiantes en los colegios”, dijo la experta en el espacio. Para profundizar un poco más en el tema, Allensworth respondió unas preguntas de EL TIEMPO vía cuestionario.
¿Qué experiencias o iniciativas educativas que haya ayudado a diseñar en Estados Unidos podrían ser aplicables en países como Colombia?
En Chicago, observamos una mejora de 20 puntos porcentuales en la tasa de graduación en la educación secundaria en diez años con un sistema de alerta temprana llamado Freshman Ontrack. Este sistema utilizaba informes de datos en tiempo real a partir de los cuales equipos de docentes desarrollaban estrategias escolares para evitar que los estudiantes se quedaran rezagados. La clave es prevenir el fracaso escolar y la desmotivación antes de que sea demasiado tarde. La iniciativa Freshman Ontrack fue exitosa, en parte, porque se centró en un período crucial: la transición escolar entre la primaria y la secundaria, cuando a menudo los alumnos se enfrentan a nuevos retos, responsabilidades y relaciones. Este es un momento en el que muchos estudiantes se desvían del objetivo, que es la graduación, y en el que las intervenciones pueden tener un impacto particularmente significativo.
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Las tasas de abandono escolar en Colombia han ido en aumento año tras año. La pandemia, por supuesto, aceleró esta tendencia. Ahora, cinco años después del covid-19, ¿qué estrategias podrían ayudar a revertir este patrón?
Si bien existen muchas razones por las que los estudiantes abandonan el colegio, la mayoría de quienes lo hacen muestran señales de desconexión mucho antes de que abandonen definitivamente su educación. Se pueden utilizar indicadores de alerta temprana, basados en ausencias y calificaciones, para identificar a los estudiantes que comienzan a mostrar indicios de desconexión. También es importante asegurar que todos los estudiantes se sientan conectados con el colegio, que consideren que vale la pena estar ahí y que tengan relaciones positivas con sus compañeros y profesores. Esto los anima a asistir incluso cuando enfrentan obstáculos. Nuestros datos muestran que la percepción que tienen los estudiantes sobre sus relaciones y experiencias escolares está aún más relacionada con su asistencia en los años posteriores al Covid-19 que antes de la pandemia. Existen diversas estrategias para mejorar el clima escolar y las relaciones.
La educación media es clave para cerrar ciclos escolares y acceder a educación superior. Foto:Getty Images
Más allá del problema de la deserción escolar, Colombia también está experimentando cierres de colegios, a menudo atribuidos a la baja natalidad. ¿Qué desafíos plantea este cambio demográfico global para el sector educativo?
Este también es un problema en muchos lugares de Estados Unidos. En el Consorcio de la Universidad de Chicago hemos estudiado los efectos del cierre de escuelas en los estudiantes y la comunidad escolar. A medida que los colegios atienden a cada vez menos estudiantes, con un menor número de docentes y personal, se dificulta ofrecer los mismos programas curriculares. Por ejemplo, es posible que las escuelas no puedan costear a docentes especializados en ciencias o artes cuando tienen muy pocos alumnos y se ven obligadas a mantener un personal en mínimos. A su vez, los distritos y estados se ven presionados a cerrar escuelas debido a los costos de mantenimiento de los edificios (instalaciones, administración). Pero el cierre de escuelas también conlleva costos, ya que deben desarrollar nuevos planes para la educación de los estudiantes afectados, abordar los contratos sindicales y mantener los edificios desocupados, si es que no pueden venderlos. El cierre de colegios genera un profundo sentimiento de pérdida en toda la comunidad escolar, y el rendimiento estudiantil tiende a disminuir el año en que se anuncia el cierre. Cuando los estudiantes son enviados a nuevas escuelas, puede resultar difícil integrar al nuevo personal y a los nuevos alumnos, generando conflictos, exclusión y resentimiento entre todos, mientras que el personal y los estudiantes del colegio receptor sienten que la cultura escolar está cambiando con la irrupción de los recién llegados. Dados los cambios demográficos, muchos estados y distritos de Estados Unidos, como Colombia y otros países, tendrán que cerrar escuelas. Por lo tanto, es importante ser conscientes de las consecuencias y considerar maneras en que las comunidades escolares afectadas puedan participar en la planificación de la consolidación escolar, fomentando así relaciones positivas.
La inteligencia artificial (IA) está influyendo en todos los sectores, incluida la educación. ¿Qué riesgos trae el uso de esta tecnología en las aulas?
Este no es un tema sencillo. Hemos visto a docentes y estudiantes usar la IA y otras herramientas de internet para realizar tareas que ayudan con la enseñanza y el aprendizaje. Y es importante que los estudiantes aprendan a usar esas nuevas tecnologías. Sin embargo, casi todos los educadores han detectado un uso inadecuado de la IA por parte de los estudiantes al realizar sus tareas. En nuestra investigación, observamos que la ampliación del acceso a internet de alta velocidad tuvo efectos opuestos en diferentes grupos de estudiantes. Para los estudiantes que ya estaban muy motivados y obtenían buenas calificaciones, un mayor acceso a internet de alta velocidad mejoró su rendimiento. Pero para los estudiantes con notas y motivación promedio o bajas, un mayor acceso a internet se tradujo en un menor rendimiento académico.
Existen modelos educativos, como el Waldorf, que promueven el aprendizaje sin sistemas de calificación tradicionales. ¿Cree que es hora de replantearnos cómo evaluamos a los estudiantes?
Se han propuesto muchos modelos para cambiar la forma en que se califica. No está claro que estos hayan producido mejores resultados para los estudiantes, y a menudo hay mucha resistencia por parte de los docentes y las familias. Los sistemas de calificación se utilizan para muchos propósitos diferentes, incluyendo la retroalimentación con los estudiantes y sus familias, así como indicadores sobre la preparación de los estudiantes para programas académicos y la universidad. Debido a su impacto, existen preocupaciones sobre la variación en la forma en que los docentes califican y sobre si las calificaciones son medidas suficientemente objetivas para evaluar el rendimiento. A pesar de que pueden basarse en diferentes criterios y prácticas docentes individuales, las calificaciones reportadas por los docentes son indicadores muy sólidos del desempeño a futuro de los estudiantes, siendo mucho más fiables y predictivas. Por lo tanto, eliminar las calificaciones significaría eliminar los indicadores más completos y fiables para su preparación académica a futuro.
Países como Portugal han prohibido el uso de celulares en las aulas. ¿Cree que esta es una solución eficaz para abordar las distracciones que pueden causar estos dispositivos?
Las investigaciones sobre los efectos de la prohibición del uso de teléfonos móviles son incipientes, pero existen algunos indicios de que dicha prohibición se asocia con una mayor participación y rendimiento académico, y con menos conflictos.
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Otros datos sobre la deserción
Según el último sondeo de Fundación Barco, aplicado a 2.180 estudiantes rurales de grados 8°, 9° y 10° en 22 colegios de 17 departamentos, el 13 por ciento de estos están contemplando abandonar sus estudios. Las principales razones que han dado son la distancia para llegar a la escuela (41 por ciento), problemas económicos y familiares (33 por ciento), y dificultades académicas (21 por ciento).
Pero de fondo también hay desafíos como la desconexión del modelo educativo con la ruralidad, falta de infraestructura y materiales, pocos profesores, seguridad en el territorio, entre otros. Así mismo, la deserción pone en riesgo a los estudiantes a desplazamiento y a reclutamiento forzado por parte de grupos armados, por lo que mantenerlos enganchados en el sistema es esencial.
Adicional al tema de los riesgos de deserción, uno de cada tres estudiantes de zonas rurales manifestó que ha repetido un grado escolar, especialmente en grados 6° y 8°, «lo que es un predictor de abandono», señala la Fundación Barco. Y un 18 por ciento señaló que debe combinar los estudios con el trabajo. A pesar de las dificultades y brechas de la educación en la ruralidad, el 91 por ciento de los estudiantes cuestionados manifestó que la educación les puede brindar un mejor futuro tanto a ellos como a sus familias, y a un 80 por ciento le gustaría continuar sus estudios después de concluido el bachillerato.
Otra situación preocupante que resalta la Fundación Barco es la falta de retención de estudiantes en el sistema educativo a nivel nacional. De una cohorte de 950.232 estudiantes que inició en 2012, solo el 54 por ciento culminó el grado 11 en 2022, según cifras del Observatorio de Realidades Educativas (ORE) de la Universidad ICESI.
“Una primera gran crisis que estamos viendo es que el 50 por ciento de los estudiantes están abandonado el sistema educativo (…) En Colombia, las mayores tasas de deserción escolar se dan en los tránsitos de noveno a décimo y a once”, dijo en el Foro Juliana Ruiz, directora del ORE.
Por otro lado, está el tema de cobertura. Mientras que en primaria asciende al 92,4 por ciento, en bachillerato cae al 79,8 por ciento. “Esto significa que más de la mitad de los jóvenes entre 15 y 17 años están fuera del sistema. La educación media es clave para cerrar ciclos escolares, acceder a educación superior o capacitarse para el trabajo”, explica ORE.
NATALIA TAMAYO GAVIRIA
Subeditora Domingo
En X: @nataliatg13















