Desde este 17 de enero entra en vigor el Tratado de Alta Mar, cuyo nombre oficial es Acuerdo sobre la Conservación y el Uso Sostenible de la Diversidad Biológica Marina de las Zonas Situadas Fuera de la Jurisdicción Nacional (BBNJ, por sus siglas en inglés). El hecho marca un hito histórico para la protección global de los océanos y para la cooperación multilateral en el sector ambiental.
El acuerdo proporciona herramientas para la creación de áreas marinas protegidas en alta mar. Foto:iStock
Las aguas internacionales, que cubren cerca de la mitad del planeta, se encuentran fuera de las fronteras nacionales y son consideradas patrimonio común de la humanidad. Por primera vez, el Tratado establece un marco jurídico para proteger la biodiversidad en estas zonas y garantizar que los beneficios derivados del uso de sus recursos se distribuyan de manera equitativa entre los países.
“La entrada en vigor del Acuerdo BBNJ es un hito para el multilateralismo y para los años de dedicación, diálogo y ardua labor cooperativa de innumerables personas comprometidas en todo el mundo. Los retos globales, como la crisis climática y la de la biodiversidad, nos afectan a todos. Por ello, la cooperación global no es una opción, sino una necesidad. Este Tratado encarna la esperanza, la determinación y el compromiso compartido de un futuro más prometedor para el océano y nuestro planeta”, afirmó Rena Lee, embajadora de Singapur para el Derecho Internacional y presidenta de las negociaciones que condujeron a la adopción del Tratado en 2023.
Con su entrada en vigor, el acuerdo proporciona herramientas para la creación de áreas marinas protegidas en alta mar, establece obligaciones claras para el uso sostenible de los recursos oceánicos y prioriza el desarrollo de capacidades y el acceso a la tecnología. También crea mecanismos para asegurar una distribución justa de los beneficios, lo que será clave para avanzar en los objetivos globales de biodiversidad y clima, incluida la meta de proteger el 30 por ciento de los océanos para 2030.
El texto del Tratado fue finalizado en marzo de 2023, tras más de dos décadas de negociaciones. Para su entrada en vigor se requería la ratificación de sesenta países, umbral que se alcanzó el 19 de septiembre de 2025. 120 después, el Acuerdo se convierte oficialmente en ley internacional. Su primera Conferencia de las Partes (CoP), el máximo órgano decisorio, deberá celebrarse en el plazo de un año.
“Las aguas internacionales están llenas de vida, desde el diminuto plancton hasta las grandes ballenas que dependen de él. Apenas estamos empezando a comprender lo importante que es este vasto mundo interconectado para la salud de todo nuestro planeta. Ya sean las montañas submarinas, llanuras y fosas oceánicas, las gélidas aguas polares o las autopistas oceánicas por las que viajan las especies migratorias, la alta mar es tan vital como inmensa. Con la entrada en vigor del Tratado de la Alta Mar, por fin disponemos de las herramientas necesarias para salvaguardar esta extraordinaria parte de nuestro planeta. Protegerla significa proteger nuestro futuro”, señaló Rebecca Hubbard, directora de la Alianza por la Alta Mar.
Cualquier actividad que pueda afectar a la alta mar deberá someterse a los procesos de evaluación. Foto:Archivo Particular
Desde hoy comienzan a aplicarse varias obligaciones legales. Entre ellas, que cualquier actividad bajo el control de una parte que pueda afectar a la alta mar o al lecho marino deberá someterse a los procesos de evaluación de impacto ambiental previstos en el Tratado y ser notificada públicamente. Además, los Estados deberán promover sus objetivos en otros foros internacionales relacionados con el transporte marítimo, la pesca o la minería de los fondos marinos.
El impacto del Tratado dependerá de su implementación efectiva y del grado de adhesión internacional. Actualmente, 83 países forman parte del Acuerdo y se espera que más se sumen antes de la primera CoP. En paralelo, la Comisión Preparatoria trabaja en el diseño de la arquitectura institucional del Tratado y deberá presentar propuestas para su adopción en la CoP1, con el fin de que el Acuerdo entre plenamente en funcionamiento.
“En el punto medio de esta década crítica, una de las iniciativas globales más ambiciosas para el océano está entrando en una nueva era de cambios sistémicos en cuanto a su gobernanza. Esto refleja un compromiso renovado para nuestro océano, su biodiversidad, los millones de personas que dependen de su salud y los objetivos globales establecidos para 2030. El Tratado de Alta Mar nos enseña que el progreso significativo se logra a través de visión, perseverancia y liderazgo. Al comenzar un nuevo año, el Premio Earthshot está comprometido a respaldar este tratado histórico y asegurar que vaya más allá de las palabras y se convierta en una salvaguarda práctica y aplicable para nuestro extraordinario planeta azul”, afirmó Jason Knauf, CEO del Premio Earthshot.
Desde América Latina, el Acuerdo también es visto como una oportunidad estratégica. “La entrada en vigor del Tratado de Alta Mar abre una oportunidad histórica para que la región participe en igualdad de condiciones en la protección del océano. Fortalece el principio de patrimonio común de la humanidad y promueve el acceso a capacidades y tecnologías clave”, concluyó Gladys Martínez de Lemos, integrante del Comité Ejecutivo de la Alianza por la Alta Mar y directora ejecutiva de la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente.
REDACCIÓN MEDIAMBIENTE
















