La economía circular deja de ser un concepto abstracto para convertirse en una práctica empresarial concreta que mejora la productividad, reduce costos y fortalece la competitividad del territorio.
Con estas palabras se dio apertura al Foro Internacional Entornos Sostenibles a través de la Economía Circular, organizado por la Corporación Autónoma Regional (CAR) Cundinamarca, que se llevó a cabo esta semana.
Janina Hein, consejera de la embajada de Alemania en Bogotá para temas de medio ambiente y biodiversidad, destacó el valor de integrar políticas públicas, participación comunitaria e innovación empresarial para lograr cambios reales sostenibles en el tiempo.
Janina Hein resaltó el rol de la colaboración alemana en temas de sostenibilidad. Foto:Cortesía
Y habló del acompañamiento activo de Alemania al gobierno colombiano y a las administraciones locales en la transición, un apoyo que, dijo, incluye la asistencia técnica, herramientas, metodologías y experiencias desde el 2019.
Estos compromisos se reflejan en el proyecto que impulsa las compras públicas sostenibles mediante la actualización de normas bajo el sello ambiental colombiano; las iniciativas que incluyen la incorporación de criterios de sostenibilidad en la contratación estatal y el desarrollo de plataformas tecnológicas que facilitan decisiones de compra con el análisis costo-beneficio ambiental.
Por su parte el director de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros planteó que, como autoridad ambiental en 104 municipios del territorio CAR y la zona rural de Bogotá, es importante abordar discusiones con los sectores productivos, con la academia, con las entidades territoriales, para analizar el reto que plantea la disponibilidad de los recursos.
Alfred Ignacio Ballesteros, director de la CAR. Foto:CEET
«Los efectos del cambio climático se han acelerado y hoy sufrimos la escasez del recurso hídrico, especialmente en la temporada de menos lluvias», dijo Ballesteros e invitó a la reflexión con los siguientes datos:
«La cuenca del río Bogotá tiene una extensión de 375 km donde habitamos cerca de 2 millones 800 mil personas. Si a esto le incrementamos los 8 o 9 millones de los habitantes de Bogotá, que obviamente hacen uso de los recursos naturales que se producen en su mayoría en el territorio CAR, estamos hablando de una cuenca habitada por más de 10 millones de personas», afirmó.
Esto plantea una presión sobre el uso de los recursos naturales, que se incrementa porque el 80 por ciento de las empresas de Cundinamarca se localizan en dicha cuenca.
«Se requiere que trabajemos de la mano con los sectores productivos, con las autoridades territoriales, con la academia para hacer una mejor gestión de los recursos naturales que hoy tenemos disponibles, para fortalecer esos procesos de aprovechamiento con diversas estrategias», dijo.
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Y recordó que es indispensable fortalecer los procesos de sostenibilidad a través de la economía circular porque, por ejemplo, la región carece de sitios para disposición de residuos en un horizonte de 5 años, mientras se están produciendo 587 mil toneladas al año.
«Queremos ir hacia un modelo económico restaurativo, regenerativo, y descarbonizado. Es una gran apuesta en la que queremos que todos como sociedad nos involucremos. La idea es avanzar hacia la promoción de proyectos de cadenas de suministro circulares y plataformas colaborativas, hacia modelos de negocios circulares y una economía circular de cara a los territorios”, dijo Ballesteros.
Las experiencias empresariales positivas son ejemplo a seguir por otras compañías. Foto:CEET
Liderazgo circular
El panel empresarial Liderazgo circular, empresas que marcan la diferencia, estuvo moderado por Andrés Mompotes, director de la Casa Editorial El Tiempo.
La CAR destacó que la circularidad territorial sólo es posible cuando las empresas transforman sus procesos, fortalecen a sus proveedores y adoptan modelos productivos más eficientes innovadores y sostenibles
Resaltó que cuenta con un grupo de empresas que han creído en esta apuesta y que le están diciendo sí a la circularidad del territorio y comienzan a mejorar su eficiencia hídrica y energética, a recuperar materiales, a reducir impactos y a construir cadenas de valor.
En este panel se dieron a conocer algunas de las experiencias de empresas líderes que están transformando su sector mediante prácticas de circularidad, innovación y gestión sostenible de recursos.
Samira Fadul, vicepresidenta legal y de asuntos corporativos de Bavaria, dijo que para la empresa la sostenibilidad no es un tema de responsabilidad social empresarial, sino que hoy la sostenibilidad es el negocio.
«La sostenibilidad está dentro de uno de los tres pilares de la estrategia de negocio de largo plazo, en un pilar que denominamos optimizar, porque realmente sostenibilidad también es ver cómo podemos hacer más con menos y eso se volvió transversal a todo lo que hacemos en la compañía», afirmó Fadul.
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Explicó que, como productores de cerveza, el agua es una materia prima principal. Y por eso trabajan en tres vías: reducción de emisiones, con una ambición de cero emisiones netas de carbono a 2040.
El segundo es economía circular, donde trabajan el tema de envases y empaques. «Más del 90 por ciento del volumen de nuestros envases sigue siendo vidrio y esto ayuda a que las emisiones sean menores», dijo.
Y en último lugar está el tema de seguridad hídrica «en el cual hemos hecho unos esfuerzos muy importantes como la alianza para proteger el páramo de Santurbán, junto con otras organizaciones y el fondo de agua potable en donde hemos trabajado tanto con la CAR como con la gobernación».
Por su parte Pablo Echeverri Jaramillo, presidente de Constructora Capital, planteó que las comunidades son necesarias para el desarrollo de los proyectos. Dividen la comunidad entre la que existe en las zonas a donde llegan y la que se conforma con los nuevos habitantes. Con ambas trabajan en temas de reforestación y capacitación para el manejo de residuos.
Mauricio Ángel director de asuntos corporativos para Latinoamérica de Pepsico, afirmó que las políticas públicas son habilitadoras de los proyectos que hacen. Las políticas habilitan la cooperación sector privado y público.
Trabajan en dos frentes: «un proyecto de recarga artificial de acuíferos que suscribimos con la CAR. A partir de las infiltraciones de agua en nuestra planta en Funza, lo que buscamos es recargar los acuíferos que están bajo nuestra jurisdicción».
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Y un proyecto de recirculación de agua. «Reutilizamos toda el agua que usamos en el proceso productivo».
En su turno, Pablo Ricardo Barrera Escobar vicepresidente de la división de superficies, materiales y pinturas de Corona afirmó que la circularidad es el eje de su estrategia.
Tienen aprovechamiento de residuos, cero vertimientos en las plantas y logran la recirculación de materiales. Además, cuentan con planes que involucran a sus proveedores, una planta en la que cerca de 80 por ciento del agua es de aguas lluvias y cuentan con un gran parque de energía solar.
Ballesteros concluyó que los modelos de ocupación que hoy tiene el territorio son insostenibles y por eso es necesario que se contribuya con el tratamiento de las aguas residuales y con el suministro de agua potable para los habitantes.
«Necesitamos el aporte de las industrias, las constructoras y los sectores productivos, para abordar los retos que hoy nos impone el cambio climático y para articularnos con la institucionalidad pública en las soluciones que hoy demanda la gestión ambiental en Colombia», dijo Ballesteros.
Experiencias internacionales en el tema de la circularidad
En el segundo panel del foro, Circularidad sin fronteras, se dieron a conocer algunas experiencias que se han desarrollado en otros países.
Los panelistas internacionales dieron a conocer los avances que se han realizado en la materia. Foto:CEET
Pablo Construcci Lira, secretario ejecutivo de la Comisión Interministerial de Ciudad, Vivienda y Territorio de Chile, explicó que en su país hay avances impulsados por las nuevas regulaciones y leyes que han entrado en vigencia, y por la reacción de la industria inmobiliaria.
Según Construcci, algunas de las grandes y medianas empresas tienen procesos de circularidad para reutilizar aguas y parte importante de los desechos, especialmente los de demolición.
María Eugenia Lagier, directora de gestión, del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti), de Argentina narró que en su país aplican el concepto japonés de ‘kaizen’ y lo denominaron verde. Se trata de la aplicación de la filosofía de mejora continua para abordar problemas y desafíos ambientales.
El objetivo es tener producción y operaciones sostenibles mediante la eliminación de desperdicios, la reducción de residuos y la mejora de la eficiencia energética. “Se basa en identificar y eliminar el despilfarro innecesario de recursos para crear procesos más eficientes”, dijo.
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Christian Larsen, director de estrategia corporativa Fraunhofer Chile Research, planteó que es necesario entender cuáles son los desafíos y cómo son las formas de colaborar que se pueden dar con distintos países, para mejorar las posibilidades de establecer procesos de cooperación en temas de sostenibilidad y economía circular.
Por su parte, Nidia Riaño, subdirectora general de cultura y gobernanza ambiental de la CAR, dijo que uno de los retos más grandes que existen hoy es el tema de la gobernanza. Según Raiño, existen conflictos socio ambientales enmarcados en las dificultades que hay para gestionar el desarrollo urbano y la expansión industrial y agrícola que, en ocasiones, serían la causa de que las comunidades pierdan recursos, especialmente el agua.
“Tenemos tres territorios ancestrales en nuestra zona de influencia, tenemos saberes, soluciones basadas en la naturaleza. Hoy estamos logrando darles un paso fuerte a estas comunidades y trabajar de la mano con ellas. En ese punto es que vemos que el tema de gobernanza definitivamente es indispensable para contar con las comunidades”, puntualizó.
















