Aunque enero suele ubicarse dentro de un periodo de menores precipitaciones en Colombia, durante los primeros días de 2026 varias regiones del país han registrado lluvias más intensas y frecuentes de lo habitual. Las precipitaciones, particularmente fuertes en ciudades como Medellín y Bogotá y, en general, en la región Andina —donde se concentra la mayor parte de la población—, han generado interrogantes sobre las causas de este comportamiento climático y sobre lo que puede esperarse en las próximas semanas.
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De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en Colombia no existen temporadas secas en sentido técnico, sino periodos de más o menos lluvias a lo largo del año. Debido a su ubicación en la zona ecuatorial, el país mantiene precipitaciones durante todos los meses, aunque con variaciones en su intensidad y frecuencia. Así, lo que comúnmente se denomina “temporada seca” corresponde en realidad a fases en las que las lluvias disminuyen frente a los promedios históricos, pero no desaparecen por completo.
En ese contexto, el Ideam identifica dos temporadas principales de mayores precipitaciones. La primera se presenta entre marzo y mayo, con posibilidad de extenderse hasta junio, mientras que la segunda ocurre entre septiembre y noviembre, e incluso puede prolongarse hasta mediados de diciembre. Entre estos períodos se registran fases de menor pluviosidad, que suelen darse entre diciembre y marzo, y entre julio y agosto, aunque su intensidad puede variar de un año a otro.
La región Andina ha concentrado las precipitaciones recientes. Foto:Secretaría de Movilidad
Las lluvias de enero han estado por encima de lo normal
Enero, por tanto, hace parte de un periodo climatológicamente caracterizado por menores lluvias, especialmente en amplias zonas del país. Sin embargo, el comportamiento observado durante la primera quincena de 2026 rompió con ese patrón. En un comunicado publicado el 17 de enero, el Ideam informó que durante los primeros días del año se registraron precipitaciones por encima de lo esperado a nivel nacional, con mayor incidencia en las regiones Caribe, Andina y Orinoquía.
Según la entidad, este aumento de las lluvias estuvo asociado a una combinación de factores atmosféricos que coincidieron en los primeros días del año. Uno de los principales fue el ingreso de humedad desde la Amazonia, particularmente desde la zona de confluencia del Atlántico Sur. A ello se sumó la interacción de la Baja de Panamá con la Zona de Convergencia Intertropical, un sistema clave en la formación de nubosidad y precipitaciones en el país.
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Otro elemento determinante fue la menor intensidad de los vientos alisios durante la primera quincena de enero, lo que favoreció la acumulación de humedad sobre el territorio nacional. Además, aunque el fenómeno de La Niña no se ha configurado oficialmente en Colombia, el Ideam advierte que sí se han presentado condiciones tipo La Niña, las cuales pueden influir de manera ligera en el aumento de las lluvias. A este escenario se sumó el paso de la Onda Madden-Julian en su fase convectiva, que reforzó los eventos de precipitación registrados en los primeros días de 2026.
El Ideam proyecta un comportamiento climático variable para el primer semestre del año. Foto:Alcaldía de Bogotá
El impacto de esta combinación de factores se ha reflejado en lluvias intensas y localizadas. En los últimos días, las precipitaciones se han concentrado principalmente en la región Andina, con afectaciones en Medellín y Bogotá, mientras que también se han presentado lluvias en la región Pacífica. No obstante, el comportamiento no ha sido uniforme en todo el territorio nacional; por ejemplo este jueves 29 de enero solo se han registrado precipitaciones en la región Amazónica, lo que evidencia la alta variabilidad espacial del clima en Colombia.
Lo que viene para el clima del país en las próximas semanas
Frente a lo que viene, el Informe de Predicción Climática a corto, mediano y largo plazo, publicado el 21 de enero, señala que el país atraviesa una fase de transición desde condiciones de La Niña hacia un estado neutral del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). De acuerdo con la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), existe una probabilidad del 75 % de que esta transición se consolide durante el trimestre enero-marzo de 2026.
Aunque este cambio implica una reducción progresiva de la influencia de La Niña, el informe advierte que podrían mantenerse efectos residuales durante los primeros meses del año, especialmente hacia el trimestre marzo-mayo. En este escenario, las condiciones climáticas del país durante el primer semestre de 2026 estarán determinadas principalmente por el ciclo estacional propio de la época, así como por fluctuaciones asociadas a la oscilación de Madden-Julian y otras ondas ecuatoriales.
Actualmente estamos en temporada de menos lluvias para gran parte del país. Foto:IDIGER
En cuanto a la precipitación, el pronóstico indica que en febrero de 2026 predominarán condiciones cercanas o por debajo de los promedios climatológicos en gran parte del país. Se esperan déficits leves a moderados en amplias zonas de las regiones Caribe, Andina, Orinoquía y Amazonía, con reducciones estimadas entre el 10 % y el 30 %. En la región Pacífica, en cambio, se prevé un comportamiento mixto, con incrementos localizados hacia el sur y disminuciones en el norte del Chocó.
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Para el trimestre febrero-abril, el comportamiento seguirá siendo variable. Aunque en general se proyectan condiciones cercanas o inferiores a lo normal, marzo se perfila como un mes más húmedo, especialmente en la región Andina, la Orinoquía y sectores de la región Pacífica, lo que coincide con el inicio gradual de la primera temporada de mayores lluvias del año. A más largo plazo, entre mayo y julio de 2026, se esperan condiciones mayormente cercanas a lo normal, con posibles incrementos de precipitación en la región Andina y Pacífica.
En síntesis, las lluvias intensas registradas en los últimos días no indican un cambio estructural del clima, sino la coincidencia de varios factores atmosféricos y oceánicos en un periodo de menores precipitaciones.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















