Las extensas jornadas laborales, cada vez más frecuentes en distintos sectores, no solo repercuten en el bienestar físico y mental, sino también en la estructura del cerebro.
Investigadores de la Universidad Yonsei, en la República de Corea, analizaron cómo el exceso de trabajo afecta regiones cerebrales específicas en personal sanitario que cumple horarios prolongados, definidos como 52 o más horas a la semana. El estudio se realizó recientemente, en Corea del Sur, con el objetivo de profundizar en los efectos neurológicos del sobreesfuerzo laboral.
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La evidencia previa ya había vinculado el exceso de trabajo con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos metabólicos y problemas de salud mental.
Según estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), esta situación provoca más de 800.000 muertes anuales en el mundo. Sin embargo, aunque los efectos conductuales y psicológicos están ampliamente documentados, los cambios neurológicos asociados aún no se comprenden del todo.
El análisis incluyó 110 trabajadores y usó resonancias magnéticas para medir cambios estructurales. Foto:iStock
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Cómo se realizó el análisis cerebral en trabajadores de la salud
Para avanzar en este campo, los investigadores utilizaron datos del Estudio de cohorte ocupacional regional de Gachon (GROCS) y resonancias magnéticas obtenidas en el marco de un proyecto sobre condiciones laborales y estructura cerebral. A los participantes se les solicitó una exploración adicional, y el análisis final incluyó a 110 personas tras descartar casos con información incompleta o imágenes de baja calidad.
Del total, 32 profesionales trabajaban un horario semanal excesivo (28%), mientras que 78 mantenían jornadas estándar. La mayoría eran profesionales clínicos. El grupo con jornadas prolongadas era, en promedio, más joven, contaba con menos años de experiencia laboral y presentaba un nivel educativo más alto que quienes trabajaban menos horas.
Las diferencias en el volumen cerebral se evaluaron mediante morfometría basada en vóxeles (VBM), una técnica que compara variaciones regionales de la materia gris, y a través de un análisis basado en atlas, que permite identificar estructuras cerebrales utilizando referencias predefinidas.
Se detectó un aumento del 19% en el giro frontal medio en empleados con sobrecarga laboral. Foto:iStock
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Trabajar más de 52 horas a la semana modifica el cerebro
Los resultados mostraron diferencias claras entre ambos grupos. Las personas que trabajaban 52 o más horas semanales presentaron cambios significativos en regiones vinculadas con la función ejecutiva y la regulación emocional. Un análisis basado en atlas identificó un aumento del 19% en el volumen del giro frontal medio en comparación con quienes cumplían horarios estándar.
El giro frontal medio desempeña un papel central en funciones cognitivas como la atención, la memoria de trabajo y el procesamiento del lenguaje. A su vez, la VBM detectó incrementos en 17 regiones cerebrales, entre ellas el giro frontal superior —asociado a la planificación, la atención y la toma de decisiones— y la ínsula.
La ínsula cumple una función clave en la integración de señales sensoriales, motoras y autónomas del cuerpo, además de intervenir en el procesamiento emocional, la autoconciencia y la comprensión del entorno social.
Estudio es observacional y no permite definir si el exceso de trabajo causa los cambios cerebrales. Foto:iStock
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Un estudio preliminar con límites claros
Los autores advierten que se trata de un estudio observacional de pequeño tamaño, por lo que no permite establecer relaciones directas de causa y efecto. Ante la falta de datos longitudinales, no es posible determinar si los cambios estructurales son consecuencia directa del exceso de trabajo o si representan un factor previo que predispone a asumir jornadas más extensas.
Aun así, los investigadores destacan: «Si bien los resultados deben interpretarse con cautela debido a la naturaleza exploratoria de este estudio piloto, representan un primer paso significativo para comprender la relación entre el exceso de trabajo y la salud cerebral». También señalan que el aumento del volumen cerebral podría reflejar respuestas neuroadaptativas al estrés laboral crónico, aunque los mecanismos exactos aún no están claros.
Quienes trabajaban más horas mostraron alteraciones en áreas ligadas a emoción y función ejecutiva. Foto:iStock
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Qué revela la investigación sobre la salud cognitiva y emocional
El estudio, publicado en Occupational & Environmental Medicine, sugiere que las largas jornadas laborales pueden alterar la estructura del cerebro, especialmente en áreas relacionadas con la regulación emocional y funciones ejecutivas como la memoria de trabajo y la resolución de problemas. Los autores indican que el exceso de trabajo puede inducir cambios neuroadaptativos con posibles implicaciones para la salud cognitiva y emocional.
«Los cambios observados en el volumen cerebral podrían proporcionar una base biológica para los desafíos cognitivos y emocionales que a menudo se reportan en personas con exceso de trabajo. Se justifican futuros estudios longitudinales у multimodales de neuroimagen para confirmar estos hallazgos y dilucidar los mecanismos subyacentes». En la misma línea, concluyen: «Los resultados subrayan la importancia de abordar el exceso de trabajo como un problema de salud ocupacional y resaltan la necesidad de políticas laborales que mitiguen las horas de trabajo excesivas».
Europa Press
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en la información publicada por Europa Press, y contó con la revisión de la periodista y un editor.

















