Desde la prehistoria, el pescado y los frutos del mar han ocupado un lugar central en la alimentación humana. La piscicultura, lejos de ser una práctica moderna, ya era utilizada por civilizaciones antiguas como los asirios y los romanos, que criaban peces en pozos.
En China, durante miles de años, esta actividad se integró a los cultivos de arroz cuando los campos permanecían inundados. A lo largo del tiempo, el pescado no solo fue una fuente de alimento, sino también un recurso de poder económico para distintas sociedades.
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Entre las distintas especies marinas, el salmón es uno de los pescados que recibe mayor reconocimiento por su valor nutricional.
Se le describe como una “maravilla nutricional” debido a su aporte de proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales esenciales como el potasio, el selenio y la vitamina B12.
Sin embargo, el aspecto más destacado de su composición es su contenido de ácidos grasos omega-3, ampliamente asociados al bienestar general del organismo.
El acido del limón le da un delicioso sabor a este pescado. Foto:iStock.
Receta de salmón al horno con miel y mostaza
El canal de YouTube ‘Anna recetas fáciles’ compartió una receta de salmón al horno con miel y mostaza, en la que se detalla todo el proceso de elaboración desde la preparación de los ingredientes hasta el momento de servir el plato.
La propuesta se desarrolla íntegramente en una bandeja de horno y sigue una secuencia clara de pasos.
La receta comienza con la preparación de la base del plato. Primero se pelan las papas y se cortan en rodajas de aproximadamente un centímetro de grosor. A continuación, la cebolla se corta en juliana.
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En una bandeja de horno, con un poco de aceite, se reparten las papas de manera uniforme.
Por encima se añade la cebolla cortada en juliana. El conjunto se sazona con un poco de sal y un chorrito de aceite de oliva. De forma opcional, se puede añadir pimienta.
Primer horneado de la base
Una vez preparada la bandeja, se lleva al horno. La cocción se realiza a 220 grados, con calor arriba y abajo, durante un tiempo aproximado de 30 minutos. Este primer horneado permite que las papas y la cebolla comiencen a cocinarse antes de incorporar el pescado.
Mientras la bandeja está en el horno, se prepara el aliño que acompañará al salmón.
En un bol se pone una cucharada de miel, a la que se añade una cucharadita de mostaza. Luego se incorporan dos cucharadas de salsa de soja, un chorrito de aceite de oliva y un poco de pimienta negra.
Todos los ingredientes se mezclan hasta que quedan bien integrados, obteniendo así la salsa de miel y mostaza que se utilizará para pintar los lomos de salmón.
Con el salmón ya cubierto por el aliño, la bandeja se introduce nuevamente en el horno. Foto:YouTube: Anna recetasfaciles.
Incorporación del salmón a la bandeja
Tras los 30 minutos de horneado inicial, se saca la bandeja del horno.
Sobre las papas y la cebolla se colocan los lomos de salmón, siempre con la piel hacia abajo. Una vez dispuestos, se pintan con la mezcla de miel y mostasta, procurando impregnar bien todos los lomos.
Con el salmón ya cubierto por el aliño, la bandeja se introduce nuevamente en el horno durante unos 15 minutos. Durante este tiempo, según explica el canal, se va sacando la bandeja de vez en cuando para volver a pintar el salmón con la mezcla de miel y mostaza.
Cuando han pasado los 15 minutos y el salmón está en su punto, se retira la bandeja del horno. En ese momento se vuelve a pintar una última vez con el aliño. Para terminar, se espolvorea un poco de perejil fresco picado antes de servir.
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Aporte nutricional en cifras
Según la ‘BBC’, 100 gramos de salmón aportan aproximadamente 231 calorías, 25 gramos de proteína, 3,2 gramos de grasas saturadas y 85 miligramos de colesterol.
Las grasas omega-3 más beneficiosas se encuentran en los pescados grasos o azules, como el atún, el bacalao, las anchoas y el salmón.
Estas grasas contribuyen al mantenimiento de la salud del cerebro, el corazón y las articulaciones.
El interés científico por el pescado y la salud cardiovascular surgió en los años 70, cuando se observó que las poblaciones esquimales de Groenlandia, cuya dieta incluía un alto consumo de animales marinos, presentaban una baja incidencia de enfermedades cardíacas.
Estas grasas contribuyen al mantenimiento de la salud del cerebro, el corazón y las articulaciones. Foto:iStock.
Posibles beneficios para distintas enfermedades
Además de su relación con la salud del corazón, diversos estudios han planteado que el consumo de pescado puede reducir el riesgo de varios tipos de cáncer y de enfermedades crónicas como Alzheimer, asma, depresión, diabetes, presión alta, degeneración macular, esclerosis múltiple y artritis reumatoide.
El omega-3 es considerado un ácido graso esencial, ya que el cuerpo humano no puede producirlo por sí mismo y debe obtenerlo a través de la dieta.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOS GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
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