Los efectos del alcohol son conocidos entre la mayoría de personas. Sin embargo, muchos no saben que mezclar esta sustancia con la actividad física puede ser peligroso para el organismo.
Después de una noche de copas, es normal que algunos individuos quieran seguir su rutina diaria al día siguiente y realizar ejercicio. El doctor Rodolfo Vega desaconsejó esta práctica en redes sociales y le recomendó a las personas que no combinen las dos actividades.
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De acuerdo con su perfil de Instagram, Vega es médico especializado en medicina interna, cardiología y conferencista. El experto indicó las razones por las que no se debería hacer ejercicio tras ingerir alcohol.
“El alcohol es un tóxico. El tóxico no se puede mezclar con el ejercicio. Al ingerir alcohol pasa lo siguiente: el alcohol produce deshidratación. Si tú ingieres alcohol durante el ejercicio, también te vas a deshidratar, entonces vas a tener un problema más grave de electrolitos”, manifestó el médico.
Vega señaló que este tipo de combinaciones puede afectar el rendimiento normal del corazón y la salud en general a largo plazo.
“El alcohol produce arritmias importantes, que son ritmos irregulares. Entre esas, una muy importante que se llama la fibrilación auricular, que es una arritmia muy peligrosa. El ejercicio aumenta la frecuencia cardíaca y el alcohol también aumenta la frecuencia cardíaca”, agregó.
La recomendación general es que las personas se salten el día de ejercicio cuando tomaron alcohol la jornada anterior. Si las personas aún sienten los síntomas propios del alcohol (o estado de resaca), deben procurar recuperarse antes de realizar actividad física.
“El alcohol produce cambios en tus cifras tensionales, produce hipertensión arterial. Otro daño también que te puede producir durante el ejercicio. Además, el alcohol como tóxico produce un daño directo en la fibra miocárdica y produce una patología a largo plazo que se llama miocardiopatía alcohólica. Por lo tanto, no mezcles alcohol y ejercicio”, concluyó el experto.
El daño del alcohol
Según el Instituto Nacional del Abuso del Alcohol y el Alcoholismo de Estados Unidos, el alcohol es un depresor del sistema nervioso que puede afectar a órganos como el hígado, el páncreas, el cerebro, el corazón y puede causar cáncer.
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«Las pruebas indican que mientras más alcohol beba una persona, sobre todo si es habitual y a lo largo del tiempo, tiene mayor riesgo de presentar un cáncer relacionado con el consumo de alcohol. Se produce un leve aumento del riesgo de algunos tipos de cáncer, ya sea que las personas consumen alcohol de forma intensiva (es decir, de forma excesiva y peligrosa) o se limitan a no más de un trago al día. Según los datos de 2009, se calcula que el 3,5% de las muertes por cáncer en los Estados Unidos (cerca de 19.500 muertes) se relacionaron con el alcohol”, explicó el Instituto Nacional de Salud.
Además, beber demasiado puede debilitar el sistema inmune de las personas. Los individuos que consumen alcohol constantemente serían más propensos a contraer enfermedades como la neumonía y la tuberculosis, de acuerdo con la entidad.
Redacción Alcance Digital
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