Hace algunos días, un joven de 24 años, identificado como A.B., fue ingresado de emergencia en el Hospital Vecchio Pellegrini de Nápoles, Italia, tras sufrir lesiones graves en una de sus manos por la explosión de un petardo.
Aunque los médicos lo atendieron y le informaron que el accidente le había arrancado tres dedos, el hombre salió de la clínica en compañía de sus amigos para recibir el Año Nuevo.
El joven quería celebrar el Año Nuevo en Nápoles. Foto:iStock
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De acuerdo con lo revelado por algunos trabajadores del hospital al periódico Corriere della Sera, el paciente viajó desde su hogar en Roma porque “quería celebrar como solo Nápoles lo hace”.
Sin embargo, lo que parecía ser una visita divertida a esta ciudad histórica y vibrante del sur de Italia, se convirtió en una pesadilla recurrente de fin de año, ya que, según el personal del centro médico, estas situaciones son frecuentes durante el mes de diciembre.
A pesar de sus lesiones, el joven decidió salir a encender más petardos con sus amigos. Foto:iStock
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El joven sufrió otra explosión, esta vez en la cara
El Hospital Vecchio Pellegrini informó a los medios de comunicación locales que decidieron darle de alta al hombre después de tratar las heridas, retirarle los tres dedos afectados y colocar un vendaje en la mano.
Pese a ello, los médicos jamás se imaginaron que una vez el paciente cruzara la puerta de la clínica se encontraría con sus amigos para lanzar petardos durante la última noche del año.
El joven fue llevado de regreso a Roma. Foto:iStock
Miembros del servicio de salud indicaron que en horas de la madrugada el joven nuevamente fue ingresado al centro, pero esta vez con un ojo protuberante y varias heridas faciales.
Al parecer, uno de los petardos que estaba usando ese día, salió disparado y le impactó toda la cara. Los especialistas confirmaron poco después que, en esta ocasión, su condición era mucho más grave.
El joven perdió uno de sus ojos por la explosión y tuvo que permanecer hospitalizado hasta el pasado 4 de enero de 2026. Este incidente hizo que sus padres viajaran hasta Nápoles para llevarlo de vuelta a Roma.
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STEPHANY GUZMÁN AYALA
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
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