El caso de Paige Suisted ha sorprendido a la comunidad médica internacional. La joven de 27 años vive en Kiwi, Nueva Zelanda, donde en abril de 2024 fue diagnosticada con un cáncer cerebral poco común en adultos.
Suisted reveló que los primeros síntomas los sintió en sus manos. Sus dedos del brazo derecho dejaron de funcionar y, tiempo después, pasó lo mismo con sus piernas. Ante la situación, la joven llamó a una ambulancia un día y fue internada inmediatamente.
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En el hospital le realizaron todo tipo de tomografías, resonancias, exámenes y análisis. Al inicio, ningún doctor encontraba explicaciones para los problemas en sus extremidades.
“Mis dedos simplemente dejaron de funcionar (…) Uno dijo que tuve un derrame cerebral, pero ni siquiera me admitió en el hospital. Otro dijo que tenía la enfermedad de Raynaud, y otro simplemente me puso un cabestrillo. Todos me dijeron algo completamente diferente”, explicó la mujer para el periódico Daily Mail Australia.
Tras varias semanas de exámenes, finalmente una biopsia cerebral descubrió un tumor en su cerebro. Suisted fue diagnosticada con astrocitoma en etapa cuatro, un cáncer cerebral considerado terminal.
El tumor tenía el “tamaño de una pelota de golf” y estaba presionando los nervios de su cerebro. El equipo médico concluyó que realizar una cirugía sería demasiado riesgoso y podría dejarla con graves secuelas.
“Era un 50-50 de posibilidades de que funcionara, y un 50-50 de posibilidades de quedar completamente paralizada, probablemente sin poder hablar o caminar de nuevo. Así que decidimos que no lo haríamos”, explicó la joven, que decidió empezar su tratamiento con quimioterapia y radiación.
Los médicos no encontraron el tumor en los nuevos exámenes. Foto:Redes sociales
¿Cómo se curó?
Un año después de su diagnóstico, Paige Suited se sometió a nuevos escáneres cerebrales para revisar el progreso del tumor. Sin embargo, cuando los médicos revisaron las imágenes, no encontraron ningún rastro del cáncer.
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“Esta enorme pelota de golf en mi cerebro… no podemos ver nada de ella en las resonancias magnéticas”, indicó Paige.
Los médicos aún siguen realizando pruebas para entender qué sucedió con el temor. Aunque aún no han confirmado que esté libre de cáncer, su caso ha sido considerado una “anomalía médica”.
“Ni siquiera mis médicos entienden cómo sucedió esto. Ahora vivo cada día plenamente y quiero ayudar a otras personas”, concluyó.
En su cuenta de Instagram, Paige publicó el proceso que vivió desde que conoció su diagnóstico. En su perfil, hay imágenes de los tratamientos, las inyecciones y las hospitalizaciones. Ahora, ha declarado que quiere recuperar su vida y motivar a otros que vivan con la misma condición.
Redacción Alcance Digital
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