Un video grabado en Guayaquil, Ecuador, despertó preocupación desde temprano entre los residentes y habitantes de la zona. Una joven contó que fue a comprar su café de siempre y terminó enfrentándose a algo que nunca imaginó. Dijo que mientras bebía su latte frío sintió un sabor extraño que la obligó a detenerse. La sorpresa llegó después, cuando se dio cuenta de que había escupido una pata de cucaracha.
Cliente denunció hallazgo de una cucaracha en un café frío. Foto:X @EmergenciasEc
La mujer afirmó que es cliente frecuente del lugar y que pasa casi todos los días por la misma cafetería. “Guayaquil es un lugar en donde hace mucho frío, por eso pido muchos cafés diariamente y soy una clienta super frecuente de esta cafetería”, dijo. Esa confianza, explicó, fue la que la llevó a pedir el café sin pensar en nada más. En su relato mencionó que creyó que lo que sintió en la garganta era un pedazo de metal porque el sabor le resultó metálico y difícil de ignorar.
La queja que quiso evitar hacerse pública
Según explicó, intentó resolver el episodio directamente con el local. “Claramente yo no quería llegar a hacer un video público porque no es mi intención. Mi única intención era que esto se solucionara de forma privada”, afirmó. Dijo que pidió una indemnización por el mal momento y una revisión médica básica, algo que consideró necesario luego de ingerir parte del insecto sin darse cuenta. Contó que nadie le dio una respuesta clara y que incluso sintió que la situación se estaba minimizando.
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Dijo también que la gerente del lugar no mostró interés en escucharla. Esa falta de claridad fue lo que la llevó a publicar el video, aunque insistió en que su intención inicial era evitar exponer al establecimiento. Antes de grabar, pensó que todo podría solucionarse de forma privada.
Desde la cafetería se alcanzó a oír un argumento que repetía que nunca les había sucedido algo similar. También se mencionó que manejan controles estrictos de limpieza y que habría sanciones para el personal involucrado, aunque no se concretaron detalles.
Terrible!!
Una chica denuncia en redes sociales que pidió un Latte Frío en Café Bombons y le vino con una cucaracha, qué se la terminó comiendo y solo alcanzó a escupir una pata. pic.twitter.com/VGjEoOpTSs— Emergencias Ec (@EmergenciasEc) December 11, 2025
Lo que implica un hallazgo así según expertos
Especialistas en seguridad alimentaria advierten que la presencia de insectos dentro de un producto servido al público no se considera un accidente menor. Las cucarachas son portadoras de bacterias peligrosas y pueden trasladarlas a los alimentos o a cualquier superficie donde entren en contacto. Por eso, un hallazgo así suele activar revisiones internas inmediatas.
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El riesgo sanitario incluye intoxicaciones, infecciones gastrointestinales y complicaciones más severas si la bacteria transmitida es resistente o afecta a personas vulnerables. También se evalúa la posibilidad de contaminación cruzada, que ocurre cuando los utensilios o ingredientes comparten espacios sin el control adecuado.
En Colombia, aunque el caso ocurrió en Ecuador, las autoridades suelen referirse a normas como la Resolución 2674 de 2013 para explicar la magnitud de un incidente de este tipo. Esa reglamentación exige buenas prácticas de manipulación, control de plagas y planes de saneamiento completos. El Invima y las secretarías de salud realizan inspecciones y pueden imponer sanciones que van desde multas hasta cierres temporales cuando se detectan condiciones que representan un riesgo para la salud pública.
La salubridad es un requisito obligatorio para establecimientos gastronómicos. Foto:iStock
Este tipo de situaciones también golpea la confianza de los consumidores. Una denuncia que se mueve en redes puede transformar un caso aislado en un debate más amplio sobre las condiciones de higiene en los establecimientos. Y obliga a revisar cómo se atienden las quejas cuando un cliente se acerca a pedir explicaciones.
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El episodio de Guayaquil quedó plasmado en un video grabado con la voz temblorosa de quien sintió algo que no debió haber estado en su bebida. Lo que pasó con su café abrió una conversación que va más allá de un mal momento y que vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la seguridad alimentaria en cualquier lugar donde se preparan productos para el consumo diario.
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MARÍA PAULA LOZANO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL

















