La Torre Ciel, ubicada en Dubai Marina, abrió oficialmente sus puertas como el hotel más alto del mundo, con 377 metros de altura.
El proyecto fue desarrollado por la promotora The First Group, encabezada por su director ejecutivo, Rob Burns, y diseñado por el arquitecto Yahya Jan.
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Aunque su resultado final estableció un nuevo récord, el equipo no tenía previsto construir un edificio de estas dimensiones.
Un diseño que creció con cada ajuste
La altura de la torre no fue un objetivo inicial. Durante el proceso de diseño, los equipos rompieron y redibujaron planos en sucesivas ocasiones, lo que llevó a que el edificio continuara creciendo.
Fue el arquitecto Jan quien alertó al desarrollador de que el diseño se acercaba al entonces edificio récord, el Gevora Hotel, de poco más de 356 metros. A partir de ese momento, el equipo decidió avanzar hacia la altura definitiva de 377 metros.
El edificio se construyó sobre un terreno de unos 3.600 metros cuadrados. Esta limitación influyó directamente en las decisiones de diseño.
Jan explicó que la forma irregular del lote hizo más complejo proyectar una torre de esta magnitud, por lo que cada espacio debía aprovecharse con precisión.
El hotel incluye 1.004 habitaciones distribuidas en 82 pisos. Foto:Instagram: @cieldubaimarinahotel
Habitaciones funcionales con vistas privilegiadas
Las habitaciones mantienen el estilo general del edificio, con líneas limpias y tonos neutros. Aunque son más modestas que las suites de gran formato habituales en Dubái, cuentan con panorámicas del puerto deportivo, Palm Jumeirah y el Golfo.
El hotel incluye 1.004 habitaciones distribuidas en 82 pisos, una cifra que representa un reto en un mercado con alta oferta. Burns indicó que confiaban en el desempeño del hotel, apoyados en sus vistas, comodidades e instalaciones.
Uno de los rasgos más distintivos es un vacío interior. Este elemento permite que el viento atraviese la torre y reduce la carga eólica.
Incluso en condiciones de poco viento, puede sentirse el flujo canalizado.
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Atrios que funcionan como parques verticales
La torre incorpora una docena de atrios cada seis a ocho pisos, con árboles, plantas y luz natural. Estos espacios ayudan en la refrigeración y el consumo energético mediante lamas de vidrio controladas por ordenador que permiten la entrada de la brisa marina.
También funcionan como áreas comunitarias para actividades como yoga, fitness o encuentros gastronómicos, dividendo el edificio en barrios verticales más pequeños.
El hotel cuenta con ocho restaurantes. Entre ellos, varias sedes de la marca británica Tattu ocupan las posiciones más altas: House of Dragon en el piso 74, House of Koi alrededor de la Skypool en el piso 76 y House of Phoenix en el Skylounge del piso 81.
En estos niveles, las vistas de 360 grados cumplen un papel central en la ambientación.
La piscina infinita que se funde con el cielo
La piscina infinita situada en el nivel 76, insertada dentro del vacío estructural, ofrece un efecto visual en el que el agua parece desaparecer en el cielo.
Ciel no replica el estilo de los hoteles más suntuosos de la ciudad. Carece de vestíbulos monumentales o extensiones frente al mar, pero muestra lo que puede lograrse en una parcela pequeña aplicando contención en el diseño.
Sus espacios públicos están organizados de manera funcional y las vistas desde los niveles superiores justifican su altura.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOS GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
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