Un cierre de año inesperado vivieron los empleados de Fibrebond, un fabricante de carcasas para equipos eléctricos con sede en Minden, Luisiana, luego de que la empresa fuera vendida y parte de los recursos obtenidos se distribuyeran entre sus trabajadores.
A principios de este año, la compañía fue adquirida por Eaton por 1.700 millones de dólares y, como resultado de ese acuerdo, 540 empleados comenzaron a recibir bonificaciones por un total de 240 millones de dólares.
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La decisión fue impulsada por Graham Walker, director ejecutivo saliente de Fibrebond, quien condicionó la venta a que el 15 % de las ganancias se destinara directamente a los trabajadores de tiempo completo. La información fue revelada por The Wall Street Journal, medio que detalló que los pagos comenzaron en julio y se extenderán durante los próximos cinco años.
Según lo informado, el bono promedio asciende a $443,000 por empleado, aunque el monto final dependerá del tiempo de permanencia en la empresa durante ese período. Los trabajadores con mayor antigüedad recibirán sumas superiores si continúan vinculados a la compañía.
Walker, de 46 años, explicó al Journal que su intención era reconocer el esfuerzo de quienes acompañaron a la empresa incluso en etapas complejas. “Espero tener 80 años y recibir un correo electrónico sobre cómo impactó a alguien”, afirmó sobre el alcance de la decisión. Al ser consultado sobre por qué fijó el porcentaje en 15 %, respondió de forma directa: “Es más del 10%”.
Graham Walker cerró su ciclo como CEO tras la venta y dejará la compañía el 31 de diciembre. Foto:YouTube: Fibrebond Corporation
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Una empresa marcada por crisis y recuperación
Fibrebond fue fundada en 1982 por Claud Walker, padre de Graham, y se define como “líder en comunicaciones inalámbricas”, de acuerdo con su sitio web. A lo largo de más de cuatro décadas, la empresa enfrentó episodios críticos que pusieron en riesgo su continuidad.
Entre los momentos más difíciles se encuentra un incendio ocurrido en 1998 que paralizó las operaciones. Durante el tiempo que tomó reactivar la planta, la familia Walker mantuvo el pago de los salarios, según reportó The Wall Street Journal. Posteriormente, con el estallido de la burbuja puntocom, la compañía redujo su base de clientes a solo tres y su nómina pasó de 900 a 320 empleados.
La situación comenzó a cambiar a mediados de la década de 2000, cuando Graham Walker y su hermano asumieron la dirección del negocio. En ese proceso, se recontrató a parte del personal que había sido desvinculado en los años más complejos.
El reparto de bonos comenzó en julio y se extenderá por cinco años para empleados activos. Foto:iStock
Un punto de inflexión llegó en 2020, cuando la empresa destinó 150 millones de dólares al desarrollo de infraestructura para centros de datos, incluyendo gabinetes para equipos de energía. La apuesta coincidió con el auge de los centros de datos de IA y permitió que las ventas crecieran cerca de un 400 % en los últimos cinco años. “Hoy, con más de 51.000 módulos implementados en proyectos en todo el país, Fibrebond es el fabricante líder del país de módulos eléctricos complejos utilizados en los sectores de centros de datos, industriales y de servicios públicos”, señaló la compañía en su página web.
El 1 de abril se anunció oficialmente la finalización de la venta a Eaton, dedicada a la gestión inteligente de energía. Un día después, Walker envió una carta interna en la que describió el proceso vivido tras el acuerdo. “La semana pasada, nos reunimos y reconocimos a cada empleado de Fibrebond”, escribió. “Compartimos la misma pregunta conmovedora: ¿cómo logramos esto? Cuarenta y tres años de recuerdos, fracasos, éxitos y oportunidades se manifestaron en lágrimas, abrazos y profunda alegría. Nuestra familia cumplió el compromiso de que todos juntos triunfaríamos, y durante dos días, compartimos detalles de ese compromiso”.
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Las bonificaciones generaron reacciones emocionales entre los trabajadores. Algunos utilizaron los recursos para saldar deudas, cubrir matrículas universitarias, fortalecer fondos de jubilación o tomar vacaciones. “Antes, pagábamos de sueldo en sueldo”, declaró Lesia Key, empleada de larga trayectoria, al Journal. “Ahora puedo vivir; estoy agradecida”.
Otros empleados reaccionaron inicialmente con incredulidad. “Fue surrealista, como decirles a todos que se habían ganado la lotería. La conmoción fue total”, explicó Héctor Moreno, ejecutivo de Fibrebond encargado de distribuir los pagos, según el periódico. “Dijeron: ‘¿Cuál es el truco?’”.
Walker dejará oficialmente la compañía el miércoles 31 de diciembre, tras concretarse la venta. Sobre su salida, señaló al Journal: “Es hora, por el bien del negocio y de todos los involucrados”.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
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