Aria Moreno, estudiante de medicina de 22 años, estuvo cerca de perder un riñón durante el verano sin saberlo.
La alerta surgió en un contexto inesperado: una clase universitaria en la que decidió participar como voluntaria para una ecografía demostrativa.
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El episodio ocurrió en la cuarta semana de sus estudios, durante una sesión dedicada al sistema gastrointestinal. Moreno se ofreció para el ejercicio práctico sin anticipar que la revisión revelaría una anomalía importante. Al observar la pantalla, aparecieron manchas oscuras en su riñón derecho que llamaron la atención de la docente a cargo.
La médica, quien también fue estudiante en la Donald and Barbara Zucker School of Medicine en Nueva York, se acercó a la joven tras finalizar la clase y le indicó que algo no parecía normal. Posteriormente, Moreno acudió a consulta médica especializada, donde los exámenes confirmaron la presencia de un cálculo renal de gran tamaño que estaba afectando el funcionamiento del órgano.
La docente detectó manchas anómalas en el riñón y recomendó consulta médica inmediata. Foto:iStock
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Un hallazgo silencioso y una cirugía decisiva
A pesar de la gravedad del diagnóstico, la estudiante no había experimentado ningún síntoma previo. No sentía dolor ni presentaba señales que le permitieran sospechar del problema. Según relató, su reacción inicial no fue de miedo, sino de interés por comprender lo que sucedía en su propio cuerpo, una curiosidad ligada a su formación médica.
Los especialistas determinaron que el cálculo debía ser retirado quirúrgicamente. La intervención permitió extraer una piedra que superaba ampliamente las dimensiones habituales: era 10 veces más grande de lo normal, con un tamaño aproximado al de una pelota de ping pong. Mientras que una persona promedio puede expulsar de forma natural un cálculo de 4 mm, el de Moreno alcanzaba los 4 cm.
La intervención permitió conservar el órgano y retomar estudios y actividad física con normalidad. Foto:Redes Sociales
Tras el procedimiento, la joven explicó su estado actual con optimismo: “Así tengo 50% hoy. Yo estoy balando y corriendo y aprendiendo en la escuela. So, that’s all I need”. Moreno, quien aspira a especializarse en medicina de la danza para atender a bailarines, aseguró sentirse como si hubiera tenido una segunda oportunidad tras la experiencia.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.
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