Dormir mejor, reducir el estrés y resolver conflictos de pareja son recomendaciones habituales para mejorar la libido, pero no siempre resultan suficientes.
Especialistas en sexualidad consultados por The New York Times explican que el deseo sexual no funciona como un interruptor automático, sino como una respuesta a múltiples factores que cambian con el tiempo.
A través de seis enfoques poco convencionales, terapeutas y educadores sexuales detallan cómo las parejas pueden crear las condiciones adecuadas para reactivar el deseo y fortalecer la intimidad.
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El deseo sexual como resultado de condiciones, no de impulsos
Cuando se trata de mejorar la libido, el consejo más respaldado por la evidencia suele ser poco atractivo: dormir lo suficiente, controlar el estrés, resolver conflictos de pareja o atender problemas médicos que puedan estar afectando el deseo sexual.
Emily Morse, educadora sexual y presentadora del podcast Sex With Emily, señala que muchas personas siguen creyendo que la libido “debería” activarse de manera automática. “No creo que la libido sea algo que realmente se aumente o se corrija”, afirma. “Es algo para lo que se crean las condiciones”.
1. Identificar lo que apaga el deseo sexual
Al intentar reavivar la libido, puede parecer contradictorio centrarse en aquello que reduce la excitación. Sin embargo, comprender qué factores inhiben el deseo suele ser más útil que buscar estímulos adicionales, explica David F. Khalili, sexólogo y terapeuta familiar y de pareja.
Según Khalili, muchas personas creen que la baja libido se soluciona “añadiendo” algo, como juguetes sexuales o nuevas técnicas. En la práctica, a sus pacientes les resulta más sencillo identificar lo que frena el deseo.
Entre los llamados “asesinos de la libido” menciona sentirse criticado, juegos previos apresurados, mantener relaciones sexuales cuando se está agotado o repetir siempre el mismo guion. Incluso detalles cotidianos, como usar pijamas viejos o dormir con calcetines, pueden influir.
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El especialista recomienda elaborar una lista específica y centrada en aspectos que se puedan controlar. Sugiere identificar dos factores que apaguen el deseo y dos que lo estimulen, y hablarlos con la pareja en un momento sin distracciones ni cansancio, expresando también gratitud por la relación.
2. Programar la intimidad, no el sexo
Programar el sexo en el calendario se ha vuelto un lugar común. Aunque puede funcionar para algunas parejas, también puede generar presión, advierte Rachel Wright, terapeuta familiar y de parejas.
Cuando propone “agendar” encuentros, muchos pacientes lo interpretan como una exigencia: “A las 8 p. m., necesito tener sexo”. En su lugar, Wright sugiere reservar tiempo para la intimidad física, sin que el sexo sea obligatorio.
Programar el sexo en el calendario se ha vuelto un lugar común. Foto:iStock
Esto puede implicar dedicar una hora al contacto no sexual, como acurrucarse o darse masajes. Muchas personas experimentan lo que se conoce como “deseo responsivo”, que surge como reacción al tacto u otros estímulos eróticos, y no de manera espontánea.
Incluso si ese espacio no deriva en relaciones sexuales, puede fortalecer la conexión emocional y corporal de la pareja.
Ian Kerner, terapeuta sexual y autor de She Comes First, recomienda que, en los días en que el sexo es una prioridad, se tomen decisiones que lo favorezcan desde temprano: ser amables, evitar conflictos, mantenerse organizados o hacer ejercicio, que puede mejorar la función sexual.
También aconseja evitar conductas “antisexo”, como llevar trabajo a casa o practicar phubbing, es decir, prestar más atención al teléfono que a la pareja.
3. Adoptar una mirada más compasiva hacia la pareja
Según la consejera sexual Lori Davis, una percepción negativa constante de la pareja puede bloquear el deseo. “Nunca nos emocionaremos si pensamos que nuestra pareja es idiota y no sabe usar bien el lavavajillas. Necesitamos silenciar ese sesgo negativo”, afirma.
Plantearse qué se valora y qué se critica de la otra persona puede ayudar a separar los conflictos cotidianos de la intimidad. Si aquello que se intenta dejar fuera de la habitación resulta imposible de ignorar, puede ser una señal de problemas más profundos.
Una percepción negativa constante de la pareja puede bloquear el deseo Foto:iStock
El psicólogo y terapeuta sexual Stephen Balestrieri, autor de ¿Qué pasó con mi vida sexual?, señala que una libido baja a menudo está relacionada con bloqueos emocionales o relacionales. Preguntas como “¿Estoy esforzándome demasiado por complacer?” o “¿Se están satisfaciendo mis necesidades?” pueden ofrecer pistas relevantes.
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4. Cambiar quién inicia, cuándo y cómo
La novedad suele alimentar el deseo. Justin García, biólogo evolutivo y director del Instituto Kinsey, explica que la sensación de “mariposas en el estómago” se asocia con cambios neuroquímicos, como una disminución de la serotonina y un aumento de la dopamina.
Aunque la familiaridad puede afectar el funcionamiento sexual, pequeños cambios pueden marcar la diferencia en relaciones de largo plazo. Justin Pere, terapeuta sexual en Seattle, sugiere que quien suele esperar tome la iniciativa.
La novedad alimenta el deseo sexual. Foto:iStock
“No te preocupes si parece extraño o no conduce al sexo”, señala, ya que iniciar el acercamiento puede reforzar la autonomía y la confianza sexual. Otra alternativa es variar el momento del día en que se busca la intimidad.
La educadora sexual Joan Price recomienda observar durante una o dos semanas en qué momentos se siente mayor excitación o relajación, y usar esa información para planificar o aprovechar esos espacios.
5. Aprender algo nuevo juntos para estimular la intimidad
Probar actividades nuevas en pareja, especialmente aquellas que implican contacto físico, puede facilitar la apertura a la intimidad, según Balestrieri. La combinación de novedad, colaboración y vulnerabilidad compartida puede fortalecer el vínculo.
Clases de cocina, nuevas rutinas de ejercicio o aprender un videojuego juntos son algunas opciones. Se recomienda evitar actividades en las que uno tenga mucha más experiencia que el otro, para fomentar la exploración conjunta.
Aprender algo nuevo juntos para estimular la intimidad Foto:iStock
García añade que compartir experiencias ligeramente arriesgadas, como explorar un barrio desconocido o ver una película de terror, puede “hackear” el sistema de recompensa del cerebro, asociando la emoción y la novedad con la pareja.
6. Quitar la presión y permitir que el deseo emerja
Muchos especialistas coinciden en que uno de los mayores obstáculos para la libido es intentar provocarla de manera forzada. “Uno de los mayores enemigos de la libido es intentar sentir deseo a voluntad”, afirma Morse.
La presión y la autoexigencia suelen empeorar la situación. Por eso, recomienda centrarse en la experiencia corporal y en la presencia, observando sensaciones de placer, tensión o incomodidad, así como la respiración.
El deseo sexual suele surgir cuando la persona se siente segura, presente y conectada con su cuerpo.
“Paradójicamente”, señala Pere, “el deseo puede crecer cuando el sexo no está constantemente a la orden del día”.
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*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y un editor.

















