Meses antes de su fallecimiento, Stephen Hawking expuso una de sus advertencias más contundentes sobre el porvenir de la humanidad. En noviembre de 2017, durante la Cumbre WE de Tencent realizada en Beijing, el científico analizó el impacto del aumento demográfico y la demanda energética global sobre la Tierra.
La exposición se realizó mediante videoconferencia desde el Reino Unido y estuvo dirigida a una audiencia de especialistas en ciencia y tecnología. Allí, Hawking explicó por qué consideraba que la permanencia de la civilización en el planeta tiene un límite temporal y cómo la exploración espacial podría convertirse en una vía de supervivencia.
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Durante su intervención, el autor de Breve historia del tiempo sostuvo que la presión humana sobre los recursos naturales conduce a un escenario crítico. En ese contexto, afirmó: “Para el año 2600, la población mundial estará hombro con hombro y el consumo de electricidad hará que la Tierra brille al rojo vivo”. Según su análisis, el progreso tecnológico sin control y el crecimiento demográfico acelerado están directamente relacionados con el deterioro del entorno terrestre.
Hawking utilizó un sistema de comunicación basado en un sensor conectado a un músculo de su mejilla para transmitir su mensaje. A través de este dispositivo, advirtió que el estilo de vida actual empuja al planeta hacia un desenlace irreversible en pocos siglos. Para el científico, la degradación ambiental no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una expansión poblacional que supera la capacidad de sostén de la Tierra.
Indicó que el riesgo de desastre global es bajo por año, pero seguro en mil o diez mil años. Foto:Facundo Arrizabalaga. EFE
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Superpoblación, energía y colapso ambiental
En la cumbre celebrada en China, Hawking explicó que la población mundial duplicó su tamaño cada 40 años, un ritmo que el planeta no puede soportar a largo plazo. De acuerdo con su diagnóstico, existe un límite físico para la cantidad de habitantes que la Tierra puede albergar, y ese umbral no se proyecta más allá del próximo milenio.
El consumo energético fue otro de los ejes de su advertencia. El físico señaló que la demanda creciente de electricidad elevará la temperatura global de forma extrema. En su análisis, describió un futuro en el que la Tierra podría comportarse como una “bola de fuego” si persisten los actuales patrones de consumo, ya que la explotación de recursos supera la capacidad de regeneración del ecosistema y compromete la continuidad de la vida orgánica.
La preocupación de Hawking por el clima no se limitó a ese foro. En julio de 2017, durante su participación en el documental de la BBC Stephen Hawking: Expedition New Earth, sostuvo que la humanidad había llegado a un punto de no retorno. En esa producción, comparó el destino terrestre con el de Venus, un planeta con condiciones extremas que impiden la vida. Allí advirtió que la Tierra “se volverá como Venus, con una temperatura de 250 grados y lluvia de ácido sulfúrico”, y añadió que la ambición humana dificulta una respuesta efectiva ante la crisis ambiental.
Planteó la exploración espacial como única salida frente a un colapso planetario futuro. Foto:iStock
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Alfa Centauri como alternativa para la humanidad
Frente a este panorama, Hawking planteó que la única opción viable para evitar la extinción es abandonar el planeta. En la conferencia de Beijing, identificó al sistema estelar Alfa Centauri como el destino más prometedor para una eventual migración humana. Se trata de un conjunto de tres estrellas ubicado relativamente cerca del sistema solar, donde los astrónomos consideran posible la existencia de un planeta con características similares a la Tierra.
Para avanzar en esa dirección, el científico pidió respaldo financiero para un proyecto valuado en cien millones de dólares, orientado al desarrollo de tecnología capaz de realizar viajes interestelares. En ese marco, explicó el concepto de una nanonave impulsada por un haz de luz y afirmó: “La idea detrás de esta innovación es colocar una nanonave en el haz de luz. Un sistema de este tipo podría llegar a Marte en menos de una hora, o llegar a Plutón en días, pasar a la Voyager en menos de una semana y llegar a Alfa Centauri en poco más de veinte años”.
Hawking también evaluó la probabilidad de un desastre global en la Tierra. Aunque consideró que el riesgo anual puede parecer bajo, sostuvo que una catástrofe es prácticamente inevitable en un plazo de mil o diez mil años. En ese escenario, la colonización de otros mundos aparece, según su visión, como la única garantía frente a la desaparición de la especie. Diagnosticado con ELA a los 21 años, el astrofísico continuó hasta el final de su vida impulsando soluciones para asegurar el futuro de la humanidad más allá de la Tierra.
La Nación (Argentina) / GDA
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*Este contenido fue reescrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de La Nación, y contó con la revisión de un periodista y un editor.

















