El cirujano cardíaco Jeremy London afirmó que caminar, pese a sus beneficios cardiovasculares y metabólicos, no es suficiente para fortalecer los huesos, especialmente en mujeres a partir de los 40 años.
Según explicó, la actividad basada únicamente en caminar no genera el estímulo mecánico necesario para mantener la densidad mineral ósea y prevenir problemas como osteopenia y osteoporosis.
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London destacó que caminar continúa siendo una de las actividades más recomendadas para un estilo de vida saludable.
Entre los beneficios que describe se encuentran la mejora del estado de ánimo, la reducción de la presión arterial, la mejora de parámetros metabólicos y la ayuda en el control del peso.
Los efectos positivos no deben confundirse con un impacto real sobre la fortaleza ósea. Foto:iStock
No obstante, señaló que estos efectos positivos no deben confundirse con un impacto real sobre la fortaleza ósea, que requiere estímulos diferentes y de mayor intensidad.
«Caminar por sí solo no aumenta significativamente la densidad mineral ósea. Simplemente, no crea suficiente carga mecánica para indicar a los huesos que deben fortalecerse», señaló.
Por qué caminar no refuerza el esqueleto
Según ‘El Cronista’, London explicó que caminar no crea suficiente carga mecánica para enviar a los huesos la señal necesaria para fortalecerse.
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Aunque la actividad es saludable, afirmó que no aumenta de forma significativa la densidad mineral ósea.
Esta limitación se vuelve más relevante con el envejecimiento, especialmente en mujeres, debido a la disminución del estrógeno, un factor que incrementa el riesgo de pérdida ósea.
El papel del estrógeno en la salud ósea
London recordó que la reducción del estrógeno propia de la mediana edad incrementa la vulnerabilidad del esqueleto. Con este cambio hormonal, aumenta la probabilidad de fracturas, en especial en zonas como la cadera y la columna.
Por ello, insiste en que depender únicamente de los paseos resulta insuficiente cuando se busca preservar la salud ósea a largo plazo.
El especialista indicó que el entrenamiento de resistencia es el método más eficaz para reforzar tanto músculos como huesos. Levantar cargas, explicó, genera un estrés mecánico que estimula la densidad mineral ósea y prepara el esqueleto frente a fracturas.
Añadió que los estudios muestran que el entrenamiento de resistencia de intensidad moderada o alta es el que ofrece las mayores mejoras en zonas críticas para la autonomía y la movilidad durante el envejecimiento.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.
JOS GUERRERO
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
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