En una industria en la que el crecimiento históricamente ha ido de la mano de un mayor consumo de combustible y un aumento proporcional de las emisiones, Avianca está mostrando un camino distinto. Sin haber incorporado aún combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) en su operación regular, la aerolínea logró reducir de manera significativa su intensidad de carbono mientras expandía su red, aumentaba su capacidad y transportaba a más pasajeros en Colombia y América Latina. Así lo confirma un reciente reconocimiento respaldado por datos de Cirium y EmeraldSky, y lo explica, en detalle, Felipe Gómez, vicepresidente de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de Avianca.
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El desempeño no es menor: entre 2019 y 2024, la compañía incrementó su capacidad total en 18,1 % —medida en asientos-kilómetro disponibles— y, al mismo tiempo, redujo sus emisiones totales de carbono en 5,1 %. En ese mismo periodo, la intensidad de emisiones pasó de 82,6 gramos de CO₂ por kilómetro-asiento disponible a 66,3 gramos, una reducción cercana al 20 %, un nivel que “muy pocos, si es que alguno, transportistas globales han conseguido alcanzar”.
Avianca redujo en casi 20% la intensidad de sus emisiones de carbono mientras expandía su red. Foto:Avianca
Para Gómez, este resultado no es fruto de una solución tecnológica futura, sino de decisiones estratégicas ya ejecutadas. “La aviación es un servicio muy necesario en Colombia y en América Latina, y particularmente es un servicio que necesita ser masificado, necesita que más personas puedan acceder a él y que realmente apoye el desarrollo de las regiones, de las personas y de diferentes sectores de la economía”, explica. Sin embargo, reconoce el dilema estructural del sector: “Lamentablemente la aviación hoy en día tiene que seguir operando con combustible fósil. No hay alternativas tecnológicas disponibles en el mundo para otras maneras de mover aviones”.
En ese contexto, el reto, según el directivo, ha sido claro: “Cómo lograr transportar más personas y, al mismo tiempo, ser más eficientes, y que eso se traduzca en menos emisiones por intensidad por pasajero transportado”. De ahí que el reconocimiento de Cirium esté asociado, más que a una medida puntual, a “un logro más asociado al cambio de modelo que Avianca viene ejecutando desde 2022, más o menos desde que salimos de capítulo 11, en donde la decisión de la organización fue buscar un modelo de negocio que llegara a más colombianos, a más personas, y que al mismo tiempo nos llevara a tener una operación lo más eficiente posible”.
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Una flota distinta
La transformación silenciosa de Avianca comienza en la flota. En los últimos años, la aerolínea tomó decisiones que modificaron de manera sustancial el tipo de aeronaves que opera. Casi dos tercios de los Airbus A319 salieron de operación, al igual que la totalidad de los A321. En su lugar, se incorporaron más A320neo y A320ceo, aeronaves con un desempeño superior en eficiencia de combustible. En el largo alcance, los A330 más antiguos fueron retirados y la flota de Boeing 787 creció. Además, Avianca dejó atrás la operación con jets regionales y turbohélices para concentrarse en aeronaves más eficientes.
El resultado fue un aumento del tamaño promedio de los aviones: de 144 asientos en 2019 a 181 en 2024, gracias a la reconfiguración de la flota de fuselaje angosto y ancho. Aunque la edad promedio subió ligeramente hasta los 9,5 años —en un contexto global marcado por problemas en la cadena de suministro—, la eficiencia general mejoró de forma notable.
Para 2024, Avianca ya había recuperado el nivel de operación aérea que tenía antes de la pandemia, pero con una diferencia clave: más capacidad y menos emisiones totales. El incremento en los asientos-kilómetro disponibles contrastó con la reducción en toneladas métricas de CO₂, un comportamiento poco común en la aviación comercial.
Esta estrategia de eficiencia ha ido de la mano con una apuesta clara por ampliar el acceso al transporte aéreo. “Nosotros en este momento estamos totalmente convencidos y jugados con la idea de permitir que más rincones de Colombia y América Latina tengan acceso al avión”, señala Gómez. El directivo recuerda que en Colombia el número de viajes aéreos per cápita al año ronda apenas el 0,6 o 0,7, mientras que en países como España llega a 4. “Todavía tenemos como país y como región un potencial enorme de habilitar el servicio aéreo para la gran mayoría de los habitantes”, dice.
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Felipe Gómez, vicepresidente de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de Avianca. Foto:Avianca
En el mercado doméstico, Avianca hoy conecta destinos que tradicionalmente han tenido menor oferta aérea. “Estamos yendo a destinos como Ipiales, Arauca, Quibdó, Riohacha, San Andrés, además de los destinos habituales como Medellín, Cali o Barranquilla. Nuestra apuesta va a seguir siempre enfocada en lograr que más ciudades de Colombia hagan parte de la ruta Avianca doméstica”, afirma.
En el plano internacional, la red también se ha fortalecido con una conectividad amplia hacia Estados Unidos, Brasil, el Caribe, Suramérica y Europa, con vuelos a París, Londres, Barcelona y Madrid, además de Canadá. “Hoy en día somos una aerolínea que tiene una red muy amplia y que estamos tratando de masificarla”, resume Gómez.
Sostenibilidad sin esperar al SAF
Uno de los mensajes centrales de Avianca, dice Gómez, es que la sostenibilidad no puede depender exclusivamente de soluciones futuras. “Creemos que no nos podemos quedar esperando a que el SAF llegue y nos entregue unas reducciones de emisiones importantes”, advierte el directivo. “No nos debemos limitar solamente a hablar y soñar sobre posibles soluciones que llegarán en un futuro, pero que todavía no están disponibles”.
En su visión, el trabajo anual de la aerolínea ha sido invertir y ejecutar acciones concretas para que los pasajeros que hoy se movilizan lo hagan con un impacto ambiental menor. La renovación de flota, con una orden agresiva de Airbus A320neo, es parte de esa estrategia, al igual que los programas operacionales de ahorro de combustible y eficiencia energética.
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El SAF, aclara, será clave, pero también plantea retos enormes, especialmente en América Latina. “El combustible en América Latina para las aerolíneas representa más o menos el 40 % de su costo. Entonces, si el costo más grande que tienes en tu estructura se multiplica por tres o por cinco, evidentemente el costo del tiquete crecería bastante”. Por eso, aunque ve en Colombia una oportunidad para producir SAF, insiste en que el país debe escoger bien las materias primas y tecnologías, considerando que una planta puede costar alrededor de 700 millones de dólares y que el combustible debe ser sostenible, aceptado en los mercados desarrollados y competitivo.
Biorrefinerías para la producción de SAF en el mundo. Foto:CEET
Un esfuerzo que va más allá de las aerolíneas
Gómez subraya que las aerolíneas pueden avanzar hasta cierto punto por sí solas. “Va a ser muy importante el trabajo que podamos hacer con terceros del sector”, dice, y menciona de manera particular el papel del Estado y de la infraestructura aeroportuaria. “Muchas veces esas limitaciones que tenemos en infraestructura hacen que no seamos tan eficientes como podríamos ser y se queme un combustible que no es necesario quemar”.
Pone como ejemplo la necesidad de aeropuertos más eficientes, con mejor capacidad y sistemas, que permitan operaciones más fluidas y con menores emisiones. “Si tenemos un aeropuerto El Dorado más eficiente, la operación de aerolíneas como Avianca va a ser más eficiente, con menos combustible quemado y, de esa manera, con menores emisiones”.
Para el vicepresidente de Asuntos Públicos y Sostenibilidad de Avianca, el reconocimiento respaldado por Cirium es una demostración de que el cambio es posible aquí y ahora. “Está muy bien que estemos planeando e ideando temas de SAF, pero el logro del equipo de Avianca es una demostración de que con inversión, con decisión, con estrategia y con mucha determinación se pueden lograr resultados como estos en una región como América Latina que necesita el avión”.
Y concluye con una idea que resume el enfoque de la aerolínea: “Tenemos que evitar a toda costa que el servicio a los pasajeros aumente en precio, pero sí podemos lograr que sea muchísimo más amigable con el medio ambiente. Ser sostenibles ahora, con las herramientas disponibles, es lo que estamos haciendo”.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















