Después de más de diez años de rescate, rehabilitación, seguimiento y un inesperado episodio de fuga que conmovió al país, el oso andino Tamá está listo para volver a vivir en libertad. Su liberación definitiva está programada para el 17 de diciembre en el Parque Nacional Natural Tamá, el mismo lugar donde nació, que inspiró su nombre y del que fue rescatado en 2014 siendo apenas un osezno huérfano.
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La historia de Tamá es, como destacan las entidades responsables del proceso, un símbolo de resistencia, perseverancia y reconciliación con la naturaleza. Su retorno se materializa tras un complejo trabajo interinstitucional encabezado por Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Fundación Parque Jaime Duque, junto al Santuario del Oso de Anteojos, la Fundación Wii, la CAR Cundinamarca, Corpoguavio, Corponor, Inparques Venezuela y Cenit.
Una vida marcada por la supervivencia
Tamá ingresó al radar conservacionista en 2014, cuando guardaparques del área protegida lo encontraron en el sector norte del Parque Nacional Natural Tamá. Con apenas cuatro meses de vida, había quedado solo después de que cazadores mataran a su madre. En ese momento inició un proceso de atención temporal antes de ser entregado oficialmente a Corponor, autoridad ambiental de la región.
Al no contar con las habilidades ni condiciones para regresar de inmediato a la vida silvestre, Tamá fue trasladado a un Centro de Rehabilitación de Alta Montaña en Guasca (Cundinamarca). Allí recibió cuidados especializados, alimentación adecuada y aprendió comportamientos esenciales para su supervivencia. Esos aprendizajes resultarían fundamentales años después.
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En 2022 vivió el episodio que lo llevó nuevamente a los titulares nacionales: su fuga del Bioparque Wakatá, en el Parque Jaime Duque. Durante 15 días logró mantenerse con vida en el cerro Tibitó, en Tocancipá, donde durmió en camaretas improvisadas, trepó árboles y encontró frutos silvestres. Aquel comportamiento demostró que conservaba las habilidades para desenvolverse por su cuenta, algo decisivo para el proyecto de retorno a su hábitat.
El animal escapó del Bioparque Wakatá en 2022 y demostró habilidades para sobrevivir por su cuenta Foto:Fundación Parque Jaime Duque
Tras su recaptura, regresó al Santuario del Oso de Anteojos, en Guasca, dirigido por la Fundación Parque Jaime Duque y el veterinario Orlando Feliciano. Desde entonces, un equipo interdisciplinario lo ha preparado para su liberación definitiva. Hoy es un oso fuerte, con un peso de 174 kilos y en condiciones óptimas para sobrevivir en libertad.
El operativo para volver a casa
El proceso “Tamá vuelve a casa” se concretará el 17 de diciembre. La jornada comenzará un día antes, cuando el oso salga del Santuario del Oso de Anteojos y pase la noche en el Parque Jaime Duque. En la mañana del día siguiente será trasladado al Aeropuerto Guaymaral Flaminio Suárez Camacho, desde donde volará hacia Cúcuta. Allí un helicóptero lo llevará directamente al Parque Nacional Natural Tamá, ubicado en la zona de frontera con Venezuela.
Las entidades a cargo aseguran que el operativo será intenso pero cuidadosamente planificado para garantizar el bienestar del animal. Durante todo el trayecto estará acompañado por el equipo técnico veterinario del Santuario.
Tamá pesa 174 kilos y está en condiciones óptimas para volver a la vida silvestre. Foto:Fundación Parque Jaime Duque
El PNN Tamá, que conserva más del 95,6% de sus coberturas naturales, ha sido evaluado para garantizar que ofrece las condiciones necesarias para recibir a Tamá. Guardaparques del área han realizado recorridos y determinaron que diciembre es una época estratégica debido a la floración y la abundancia de alimentos como bromelias, frutos carnosos y palmas.
El área protegida cuenta con seis ecosistemas —desde páramo hasta selva húmeda tropical— y estudios de monitoreo realizados en 2024 indican una alta probabilidad de presencia de oso andino (75%) en los sectores evaluados. La evidencia confirma que la especie usa frecuentemente el hábitat del parque.
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Monitoreo y conservación
Una vez liberado, Tamá será monitoreado mediante un collar satelital. El transmisor permitirá analizar sus desplazamientos y adaptación durante las primeras semanas, información clave para fortalecer las acciones de conservación del oso andino tanto en el PNN Tamá como en otros territorios del país.
La especie, única de Sudamérica y reconocida por sus marcas blancas alrededor de los ojos, está clasificada como Vulnerable (VU) por la UICN debido a la pérdida de hábitat, la fragmentación del territorio y la cacería. Su rol ecológico es crucial: es dispersor de semillas y una especie sombrilla para la protección de otros ecosistemas.
Para las instituciones involucradas, el retorno de Tamá es una segunda oportunidad no solo para el oso, sino para demostrar que es posible coexistir con la naturaleza cuando se trabaja de manera conjunta. Su historia, marcada por la orfandad, el desarraigo, la rehabilitación y la resistencia, ofrece una esperanza para su especie y un mensaje para el país: conservar es posible y necesario.
EDWIN CAICEDO
Periodista de Medioambiente y Salud
@CaicedoUcros
















