Un total de 500 fincas ganaderas en Cundinamarca y parte de Boyacá ya adelantan cambios en sus modelos de producción para reducir los impactos de la actividad pecuaria, según los avances del programa Unidades Productivas Sostenibles Ganaderas (UPS). La iniciativa, desarrollada por la CAR Cundinamarca en alianza con Fedegán, completó así la mitad de la meta prevista para esta fase, que contempla llegar a 1.000 predios en 28 municipios.
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El programa se viene ejecutando desde hace varios meses y ha sumado recientemente a más de 200 productores, lo que permitió alcanzar el nuevo hito. Los municipios con mayor crecimiento en esta etapa fueron Sibaté, Caldas, La Mesa, Nemocón, Nariño y Puerto Salgar, donde la actividad ganadera es relevante dentro de la economía local y donde las presiones sobre los ecosistemas se han hecho más visibles con el aumento de la variabilidad climática.
En términos prácticos, la mayoría de los cambios que están adoptando los productores tienen que ver con la implementación de sistemas silvopastoriles, un modelo que integra árboles y arbustos dentro de los potreros para mejorar la calidad del suelo, generar sombra, diversificar la oferta de alimento para el ganado y aumentar la capacidad de captura de carbono. En algunos predios, estas acciones se combinan con procesos de restauración ecológica en áreas degradadas y la reintroducción de especies vegetales nativas.
Los sistemas silvopastoriles no son una novedad en el país, pero su adopción masiva sigue siendo un reto por los costos iniciales y la necesidad de apoyo técnico. Por ello, uno de los componentes centrales del programa UPS es el acompañamiento a los productores mediante visitas, capacitaciones y seguimiento a los planes de manejo. La idea es que las fincas puedan mantener estos cambios en el tiempo y que no dependan únicamente de intervenciones puntuales.
En el comunicado oficial del proyecto, la subdirectora de Cultura y Gobernanza Ambiental de la CAR, Nidia Riaño, señaló que estas transformaciones apuntan a reducir emisiones de gases de efecto invernadero y facilitar que los ganaderos enfrenten mejor los efectos del cambio climático. Sus declaraciones se dan en un contexto en el que el país enfrenta ciclos más frecuentes de sequías e inundaciones, situaciones que afectan la producción ganadera y ponen en evidencia la necesidad de modelos más resistentes.
La ganadería es uno de los grandes responsables de emisión de gases contaminantes y la deforestación Foto:Archivo EL TIEMPO / Cortesía
Además de los ajustes productivos, el programa viene impulsando la conformación de la Red de Ganaderos Sostenibles, un espacio que busca articular a los productores entre sí y con las autoridades locales para intercambiar experiencias y coordinar acciones en los territorios. La creación de esta red responde a la necesidad de que la adopción de prácticas más responsables no quede aislada en predios individuales, sino que se convierta en una dinámica colectiva capaz de transformar las relaciones entre ganadería y medio ambiente.
En las comunidades donde se desarrolla el proyecto, el interés por participar ha estado ligado tanto a la búsqueda de alternativas frente al deterioro de los suelos como a la necesidad de responder a las nuevas condiciones climáticas. Algunos productores ven estas prácticas como una forma de mejorar la productividad a largo plazo, especialmente en zonas donde la degradación de los pastos afecta la disponibilidad de alimento para el ganado.
El avance de las UPS se inscribe en un debate más amplio sobre el papel de la ganadería en el país. Aunque sigue siendo una de las actividades económicas más extendidas en el campo colombiano, sus impactos ambientales han motivado llamados a replantear la forma en que se desarrolla. Programas como este buscan ofrecer alternativas en territorios donde las presiones sobre el agua, el suelo y la biodiversidad ya se sienten con fuerza.
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Con las primeras 500 fincas vinculadas, la expectativa ahora está puesta en la siguiente fase, que deberá completar la meta de 1.000 predios. La CAR ha señalado que continuará con el proceso de selección y acompañamiento a productores durante los próximos meses, mientras Fedegán mantiene su apoyo técnico. El desafío será sostener el interés en un sector acostumbrado a modelos tradicionales y demostrar, con resultados concretos, que la transición hacia sistemas más sostenibles puede convertirse en una opción viable para la región.
REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE
















